Una reflexión sobre las palabras
del Intendente de Zárate (01/10/24) luego de su regreso de la
convención de la OIEA. (1)
Desde
hace años venimos planteando el aumento del riesgo nuclear bajo tres
escenarios distópicos, los cuales ya se han cumplido todos: cambio
Climático, guerra nuclear y el desmantelamiento del Estado. Una
cuestión de importancia trans-generacional como la nuclear, no
debería someterse a la mirada mezquina de la política chiquita. Las
crisis, cuando nos ponen la espalda sobre la pared y el cuchillo en
la garganta, nos dan la oportunidad de ser alguien mejor. Cuando
parece quedar todo perdido por perdido, es cuando se nos abre la
oportunidad de reflexionar desde lo más profundo, para poder
reconstruirnos y emanciparnos desde una búsqueda altruista superior,
que nos permita soñar más alto.
En
cambio, la política local, se mueve sobre el carril de otra lógica.
Llega al poder de manera oportunista, sin previsiones, ni
alternativas, ni inteligencia creativa. Sorprendida por la
multiplicidad y complejidad de problemas que los desbordan, responde
de manera autómata buscando supuestas soluciones en manuales de
otras épocas. O improvisa directamente desde la ignorancia. En
tiempos desesperantes como los que vivimos, el mercado electoral
reacciona desde el límite de sus posibilidades, acomodándose en el
diminuto espacio que le permite el nuevo régimen, presentándonos en
la góndola de las elecciones, productos ya vencidos. Lo peor que nos
puede pasar en este presente, es haber quedado gobernados por la
resaca de un sistema político que quedo muy lejos de poder enfrentar
los grandes desafíos que nos tocan. (2)