domingo, 11 de noviembre de 2012

El daño ecológico y social que provocó La Forestal

"Monstruo inmenso nutrido con la sangre vegetal de los quebrachos"
(Anacrasis Acevedo, poema fragmento)


A partir de 1906, y durante los cincuenta años siguientes, los bosques de quebracho distribuidos en más de dos millones de hectáreas fueron objeto de una tala despiadada y sistemática por parte de La Forestal. Al cabo del ciclo comenzaron a sentirse las consecuencias de esa explotación. Al agotamiento de los bosques primitivos trajo aparejada la desaparición de especies animales, el éxodo de población, alteraciones climáticas y agravamiento del problema de las inundaciones. Donde puso el pie La Forestal, quedó tierra arrasada, pueblos fantasmas, ecosistema degradado. Todo sucedió ante la indiferencia de un Estado que dejó hacer y no movió un dedo para proteger el medio maltratado en nombre de un interés inmediato, depredador y salvaje.

por Diego Colombres y Jorhe Gavilán

Cuando la empresa desmontó sus maquinarias y se retiró de la Argentina la zona en la que se había instalado ya no era la misma: la mayoría de los bosques desaparecieron, algunas especies de animales se extinguieron; los pobladores de la región emigraron, huyendo de allí.

Durante más de medio siglo La Forestal taló árboles de quebracho colorado en las 2.100.000 hectáreas que le pertenecieron-una extensión similar a la superficie de la provincia de Tucumán-, alterando el desarrollo del ecosistema natural en tierras del norte de Santa Fe, el Chaco y Formosa.

Antonio Elio Brailovsky, presidente del Movimiento Argentino Ecológico (MAE), sostuvo que "esta industria se valió de un esquema económico en el que la ausencia de control por parte del Estado beneficiaba a las empresas privadas".

La Compañía de Tierras Maderas y Ferrocarriles La Forestal Limitada -ésta era la denominación competa que se rubricó en el estatuto- se fundó en 1906 luego de un proceso que comenzó cuando la Compañía Forestal del Chaco se unió con la Argentina Quebracho Company y la Compañía de Tierras de Santa Fe. Gastón Gori, en su libro La Forestal (Hyspamércia), aseguró que los propietarios de la mayoría de las acciones eran empresarios ingleses. La principal actividad que desarrolló la sociedad fue la extracción del tanino de la corteza del quebracho. Este subproducto del árbol era utilizado -y lo es actualmente en menor medida- para endurecer el cuero que procesaban.

Las capacidades del tanino para curtir pieles demostraron ser tan adecuadas que reemplazó a otras sustancias empleadas anteriormente.

Esto provocó un aumento constante en su producción, la mayoría de la cual era exportada a Inglaterra. Según una estadística relevada por la Cámara Argentino-Paraguaya de productores de extracto de quebracho, el promedio que se extrajo por año en el perñiodo 1951-1955 fue de 184.198 toneladas. posteriormente, las cantidades fueron disminuyendo: 135.110 en 1956, 91.000 en 1963.

En 1971, La Forestal vendió sus bienes al laboratorio francés Rhone-Poulec y se trasladó hacia países africanos como Rhodesia, Sudáfrica y Kenya, donde había comenzado en la década de los cincuenta  a explotar plantaciones de mimosa, un vegetal del que extraía un tanante con un costo menor al que pagaba en Santa Fe. En ese entonces, la vida en el norte de la Argentina era muy diferente a la que fue.

La transformación del bosque

"La iniciación y progreso del tráfico en quebracho, forma uno de los 
capítulos más notables de lhistoria industrial de Sud América"
(Arnold Wright)

"La Forestal aceleró un proceso histórico por el cual el quebracho fue reemplazado en el ecosistema por un arbusto eñoso muy difícil de erradicar: el vinal", indicó Antonio Elio Brailovsky. El presidente del MAE señaló que "la característica del bosque chaqueño era la abundancia de esa árbol".

Gastón Gori se percató de la capacidad de expansión que poseyó la compañía. "Amparada por la naturaleza transitoria de lo que explotaba, limitada por el agotamiento del quebracho colorado, hizo que se convirtiera en el fenómeno industrial más discutido entre nosotros (los argentinos) dentro de las actividades que tienen implícita la ocupación de la tierra", escribió. también describió cómo los obrajeros, los empleados más comunes de la empresa, desempeñaron su trabajo. "En la región no se penetra sino a filo de machete, a golpe de hacha, y si lo recordamos, es porque de alguna manera debemos colocar al lector frente al escenario donde se ha de mover el más sacrificado y también el hombre menos valorizado en la escala social bien demarcada por el trato diferencial de las empresas. De este hombre trabajador no ha quedado más recuerdo de los hechos de los primitivos tiempos del rollizo y el tanino", se lamentó.

En Biografía de Amércia latina, editado por la Secretaría General de la Organización de Estados Americanos (OEA), Angel cabrera y Abraham Willink caracterizaron a la Provincia Chaqueña -denominada Parque Chaqueño por otros especialistas- como "muy alterada por la inmensa explotación forestal y la ganadería. En muchas zonas no sólo ha desaparecido el bosque primitivo, sino oncluso el estrato herbáceo, quedando sólo los arbustos espinosos, las bromeliáceas y las cactáceas. Con cierta frecuencia estas tierras aparecen invadidas por la jarilla, especia típica de la Provincia del Monte" (p. 73).

Estos autores delimitaron a la región estableciendo que "se extiende por el sur de Bolivia, el oeste del Paraguay y el norte de la Argentina, hacia Córdoba, San Luis y Santa Fe, desde casi la base de la cordillera, hasta las riberas del río Paraná, y algo más al este en el noroeste de Corrientes.

Abarca llanuras y sierras de poca elevación que varían en sus lluvias desde unos 500 mm en el oeste, hasta los 1200 mm anuales en el extremo este" (p. 72).

En el norte de Santa fe, en medio de la naturaleza agreste, La Forestal construyó pueblos de estilo inglés destinados a los funcionarios que se encargaban de la organización y control de las actividades de la empresa.

La producción de tanino aumentó de manera constante desde 1895 hasta 1914, lo cual provocó que la población urbana y rural -alentada por la demanda de empleo para industrializar el quebracho- creciera en el departamento Vera en el transcurso de 19 años de 7.000 habitantes a 27.726, y en General Obligado de 12.000 a 32.964.

Los trabajadores fueron obligados a comprar los que necesitasen en comercios que pertenecían a la compañía. "La Forestal estableció en cada vía férrea sus propios almacenes ambulantes en vagones ferroviarios. De tal manera, ejercía directamente el comercio prohibiendo con carácter absoluto esa actividad a cualquier otra persona en los obrajes. Los jornales de los obrajeros, en la parte invertida en alimentos, bebidas y vestidos, pasaban directamente a engrosar las ganancias", denunció Gastón Gori. Pablo Quiroga, subsecretario de Política Ambiental durante la administración de Raúl Alfonsín aseguró que "La Forestal no solamente taló quebracho colorado, sino también de tipo blanco, además se cortaron otros árboles porque la explotación fue muy desprolija". El licenciado en ecología coincidió con Brailovski cuando estimó los cambios que provocó la empresa en la fisonomía de la región. "Actualmente en la zona existe el vinal y otros arbustos. Estos vegetales sólo sobreviven en suelos previamente erosionados", indicó.

Quiroga resumió la función que cumplían los bosques en ese ecosistema. "Las zonas subtropicales -explicó- tienen la característica de ser muy frágiles. En las partes húmedas (existen secas) llueve mucho y el agua "lava" las riquezas minerales del suelo. La permanencia de los árboles permite que esas tierras sean ricas porque vuelcan constantemente materias orgánicas. hojas, ramas, etc., evitando que la lluvia impacte sobre la zona e involucre el suelo".

Virgilio Roig, integrante del Consejo Nacional de Investigaciones (CONICET) y profesor de la Universidad de Cuyo en ciencias ecológicas, recordó que La Forestal "explotó árboles de maderas resistentes durante la Segunda Guerra mundial, ya que en esa época eran considerados material estratégico". también consideró que "había métodos más racionales para extraer el tanino; como el que habían utilizado las empresas francesas: cortado las ramas y no el tronco".

Así como La Forestal despreció el cuidado del medio ambiente, las condiciones de trabajo en que desempeñaban su labor sus empleados suscitaron controversias. Escribió Gori que "las profundas razones de orden social que motivaron las huelgas de 1919, 1920 y 1921 las encontraremos en la manera opresiva de obrar de la compañía [...]. Se realizaba con aproximadamente nueve mil hacheros y obrajeros, con mujeres e hijos en muchos casos, la explotación más bárbara por intermedio de los contratistas, chivos emisarios de los abusos [...]. La pobreza aumentaba cuando se desmantelaban las instalaciones, con l traslado de la actividad forestal, y la disminución de cargas en las estaciones ferroviarias". Entre los años 1948 y 1963 la empresa clausuró en la provincia de Santa Fe sus cuatro fábricas de extracto de tánico; en ese momento la explotación de la materia prima que elaboraba, el quebracho, muy reducido en población, había dejado de ser rentable.

"Cuando La Forestal se fue del país, el bosque que dejó estaba degradado" señaló Antonio Brailovski. "Sería absurdo imaginar a la región como el desierto del Sahara. Lo que pasó fue que a partir de la tala de árboles el ecosistema no pudo más alimentar y dar refugio a los seres vivos que lo habitaban", aclaró.

Los animales mueren sobre el suelo erosionado

"Aquí en el Chaco Santafecino, en donde impera el despotismo de un trust escandaloso, la vida es increíblemente cara, de parecer un 
cuento a toda persona que no haya vivido en estos lugares" 
(De un corresponsal de un diario en el pueblo Colmena, 
1913)

"Los animales carnívoros, los felinos como el yaguareté y el beraquiú fueron especies más afectadas en sus poblaciones por la reducción de bosques", informó Beatriz Marchetti, investigadora en ciencias ecológicas del Centro de Estudios Avanzados de la universidad de Buenos Aires (CEA/ UBA).

En "La ecología de la fauna chaqueña", un informe publicado por la revista Ecosuren en 1980, E.H. Bucher señaló que "algunas de las especies, esencialmente por la actividad pastoril, agrícola y forestal, han sido prácticamente eliminadas (guanaco y ciervo de las pampas9 mientras que otras han sido reducidas en forma drástica, al punto que peligra su supervivencia en la región. entre ellos merecen citarse el jaguar, al aguará-guazú, tatú carreta y oso hormiguero grande, y en menor medida, el ciervo de los pantanos, tapir y oso hormiguero chico, entre otros". Bucher concluyó su artículo observando como "han sufrido una reducción importante mamíferos como los pecaríes, corzuelas y gatos de monte. Entre las aves: el avestruz y el loro hablador; entre los reptiles: el yacaré y las tortugas". Para algunos expertos en medio ambiente, el daño que provocó en la fauna la actividad de La Forestal tuvo consecuencias aún más graves. "Ese territorio tiene la particularidad, muy importante, que pocas veces se tiene en cuenta: es un límite de distribución. Estos actúan como banco de reserva genético ya que los animales que lo habitan están adaptados a condiciones de supervivencia más rigurosas e influyen mediante sus desplazamientos y apareamientos en otros de sus respectivas especies, mejorando sus posibilidades de sobrevivir", explicó Marchetti.

En Memoria Verde, Antonio Brailovski y Dina Foguelman observaron cómo en esta región "el empobrecimiento en humus y la excesiva evaporación a nivel del suelo dificultan el desarrollo y germinación de las plantas". Cuando se lo consultó acerca de este proceso Brailovski explicó que "los árboles actúan como condensadores de humedad, reteniendo las lluvias en sus hojas. Como se talan, la capa fértil se debilita y disminuye su capacidad para alimentar a los vegetales".

En estas tierras degradadas se fundaron poblados que se conformaron cuando La Forestal explotaba los bosques del Chaco y luego desaparecieron. La Estancia, Las Gamas, Santa Lucía, Cerrito, Olmos, Colmena, Guaycurú, Garabato, Golondrina, La Florida, El Toba, Ramal San Juan, La Balanza, Las Garzas, kms. 4, 8, 13, 17, 24, 30, Paracuacito y Ocampo, fueron, entre otros, algunos de ellos.

Cuando la empresa clausuró sus fábricas de tanino y los talleres para la construcción y reparación de vagones ferroviarios, muchos de los trabajadores despedidos debieron emigrar. "En Villa Ana, Villa Guillermina, Tartagal, Santa Felicia, Clachaquí, y La Gallareta, la compañía fue como el aluvión que arrastra todo a su paso inclusive a la población, que ha disminuido en 15.000 habitantes", escribió Anacrasis Acevedo en su libro Investigación a La Forestal (CEA).

Quiroga sostuvo que "la explotación del ecosistema también genera migraciones masivas. La gente no tiene recursos para subsistir".

"La caza de subsistencia -observó Bucher en Ecología de la fauna chaqueña- no sólo es practicada por el indígena, sino que todavía en el presente significa una fuente alternativa para importantes núcleos de pobladores alejados de los centros urbanos".

El problema del agua

"Lo que levanta la mano del hombre, no debe destruirlo el hombre" 
(Lorenzo Cochia, año 1921, obrero de La Forestal)

"La desaparición de gran cantidad de superficie de bosques profundizó el problema de las inundaciones en el norte de la Argentina, porque actuaban absorbiendo y deteniendo las crecidas de los ríos de su cauce", afirmó Quiroga al tiempo que explicó: "como ahora no está esa gran cantidad de árboles no existe nada que detenga a las aguas que afectan a ciudades como Resistencia".

Virgilio Roig, investigador del Conicet, sostuvo que "es difícil estimar si hubo un cambio en el clima de la región porque no existen mediciones anteriores al establecimiento de La Forestal". No obstante, estimó que "la tala de quebracho colorado probablemente haya influido en el régimen de lluvias; es posible que ahora llueva más irregularmente que antes".

Para Brailovsky "el macroclima no fue modificado, aunque sí se alteró el microclima (la temperatura a nivel del suelo)".

¿Por qué lla empresa pudo dañar el ecosistema natural durante más de medio siglo? ¿Por qué el Estado no intervino frente a las condiciones laborales de los trabajadores de la compañía? Brailovsky recordó que "si bien existen normas para la protección del medio ambiente desde la época en que la Argentina era colonia española, no hubo decisión política de aplicar la ley".

Según Quiroga, "si hubiera habido un Estado que controlara capaz que planificar el desarrollo económico en el largo plazo nunca hubiera sucedido lo que pasó".

Roig consideró como "absolutamente imposible devolver a la zona su estado orinal, por más que se intenten planes de reforestación". Para Brailovsky esto fue una consecuencia de la estrategia comercial que mantuvo la compañía. "La empresa arrasó con todo cuando se trasladó a explotar mimosa a África; intentó evitar que los bosques se regeneraran y el quebracho se convirtiera en competidor".

En el norte de la Argentina quedaron fábricas de tanino destartaladas, mecanismo de máquinas desmontados, vías férreas inutilizadas, estaciones en las que no se detiene ningún tren ya. En los pueblos abandonados, sólo sobreviven los fantasmas en la memoria de quienes los habitaron y conocieron. Así fue el final de una historia que comenzó en 1906 cuando la Compañía de Tierras Maderas y Ferrocarriles La Forestal Limitada empezó a talar bosques de quebracho.

"Eso tan sólo nos dejó el pionero"
(Anacrasis Acevedo)

Fuentes:
Diego Colombres y Jorhe Gavilán, El daño ecológico y social que provocó La Forestal, Todo es Historia Nº 306, enero 1993.
Fotos de La Forestal del Norte de Santa Fe

2 comentarios:

  1. me gusta mucho lo que escribieron

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  2. tal cual. Mi mamá vivió en Villa Ana entre 1948 y 1961 (nació en 1947 en Avellaneda, así que pasó toda su infancia allí) y me contó la historia de esta "empresa".

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