El
26 de abril de 1986 , la explosión del reactor número 4 de la
central nuclear de Chernóbil conmocionó a Europa y puso de
manifiesto la falta de transparencia en la gestión de los riesgos
nucleares. En Francia, mientras la nube radiactiva se desplazaba por
el país, las autoridades afirmaron que no había peligro. Sin
embargo, en los países vecinos ya se habían implementado medidas de
protección para limitar la exposición pública.
Almería,
16 ene (EFE).— El 17 de enero de 1966 un bombardero B-52 y un avión
nodriza KC-135 de la Fuerza Aérea de Estados Unidos colisionaron
durante una maniobra de repostaje y cayeron a tierra cuatro bombas
termonucleares. Seis décadas después todavía no se han retirado
los 50.000 metros cúbicos de tierra contaminada.
De
las cuatro bombas termonucleares que cayeron del bombardero, dos
permanecieron intactas, pero otras dos, al impactar contra el suelo,
liberaron su carga convencional y esparcieron nueve kilos de plutonio
y americio por la zona.
Lo
que en 1966 se intentó cerrar en falso con el icónico baño del
ministro Manuel Fraga y el embajador Angier Biddle Duke para salvar
la temporada turística, llega a 2026 como una herida abierta de la
Guerra Fría y en un laberinto de “diplomacia radiactiva” que no
ha logrado mover ni un gramo de los 50.000 metros cúbicos de tierra
contaminada que aún permanecen en España.
Al anunciar el nombramiento del
Secretario de Asuntos Nucleares, Federico Ramos Napoli, el Gobierno
señaló que Argentina está en condiciones de convertirse en la
“Arabia Saudita del uranio”.
Por
Juan Vernieri
Entrevistado por Infobae, el flamante funcionario manifestó que se propone
potenciar las capacidades de las empresas del sector para alcanzar
escala industrial y generar oportunidades de exportación, indicó
que “es una de las prioridades que tenemos, por el simple hecho que
Argentina cuenta, como capacidad latente, con buena parte de la
cadena de agregación de valor para ese uranio. Obviamente, tenemos
que incrementar las capacidades a escala industrial”.
Continuó
manifestando que existe en nuestro país el conocimiento necesario
para transformar el concentrado de mineral de uranio, como sale de la
planta de tratamiento de las minas, en dióxido de uranio o,
eventualmente, en hexafluoruro de uranio.
El presidente de la empresa de
energía nuclear tuvo que dar de baja una licitación por serias
irregularidades.
La
gestión de Demian Reidel en Nucleoeléctrica Argentina, la empresa
que el gobierno quiere privatizar, está atravesada por feroces
internas y una denuncia por irregularidades en una licitación
sacudió al amigo de Javier Milei, que quedó en la mira por algunos
manejos poco claros y su pelea con los funcionarios históricos de la
compañía.
Reidel
es el cerebro de la privatización de la empresa estatal de energía
nuclear, un proceso que el gobierno inició formalmente el año
pasado. Como contó LPO, en realidad el proceso tuvo su inicio con
una reestructuración interna que incluyó despidos de la gerencia
técnica de la compañía.
Pero
ahora sale a la luz que esa maniobra no tuvo solo el objetivo de
preparar el terreno para la privatización sino habilitar algunos
negocios. El diario Perfil reveló que Nucleoeléctrica está
sacudida por una denuncia ante el Comité de Integridad de la
compañía por una llamativa licitación del servicio de limpieza.
Demian Reidel, aquel joven físico
del Balseiro que supo romper la banca en Wall Street con sus bots de
trading y que en la actualidad administra la matriz nuclear
argentina, apostó fuerte al modelo financiero y hoy sus finanzas
personales están al borde de la quiebra. Mientras tanto, crecen las
sospechas de manejos discrecionales y vaciamiento en el organismo que
preside.
Por
Mariana Escalada y Agustín Ronconi
En
2007 Demián Reidel probó suerte en el sector privado. Al frente de
un pequeño equipo de seis personas que comenzó administrando apenas
veinte millones de dólares, diseñó un sistema de trading
algorítmico que le permitió hacer retornos del 20% en la crisis de
2008, mientras todos los demás perdían. Gracias al éxito de esa
gestión su fondo creció hasta alcanzar la cifra exorbitante de
cuatro mil millones de dólares; a partir de ahí la taba se dio
vuelta y, mientras todos ganaban, las pérdidas comenzaron a
erosionar la cartera y el prestigio del físico argentino y de QFR
Capital Management, el hedge fund que dirigía.
Décadas de negligencia, costos en
espiral y negación política han convertido el otrora programa
nuclear francés en una historia que sirve para aprender cómo no se
debe administrar. A esta realidad se suma la inconsciencia de Macrón
que supone que los recursos de Francia son inagotables.
Por
Juan Vernieri
El
anuncio de Macrón de 2022, de construir seis reactores EPR2
inicialmente y ocho más para reforzar el parque nuclear, todavía
está en “veremos”.
Se
apuntaba a que la construcción comenzaría en 2028 y que el primer
reactor entraría en operación alrededor de 2035. Se puede
pronosticar, sin temor a error, que este plan no se concretará.
En
su reporte financiero de junio 2024, Electricité de France (EDF)
dijo que está avanzando con el diseño: en la primera mitad de 2024,
se aprobaron los componentes primarios y se lanzó la producción de
algunos grandes componentes.
Una presentación ante el Comité de
Integridad cuestiona el proceso para contratar un servicio de
limpieza, advierte sobre ofertas hasta 140% más caras y señala
presiones durante la evaluación económica.
Por
Giselle Leclercq
En
Nucleoeléctrica Argentina (NASA) se viven días de tensión. Desde
hace meses, en La Libertad Avanza se cuentan todo tipo de historias
sobre la administración de Demian Reidel y su equipo. Las versiones
siempre se repiten en voz baja y fuera de micrófono, no solo por la
prudencia que exige hablar de la gestión de una empresa estatal,
sino (y sobre todo) porque salpica a una persona de máxima confianza
de Javier Milei. Sin embargo, la presentación de una denuncia por
supuestas irregularidades en el Comité de Integridad de la
compañía envalentonó a los adversarios del físico, que
encontraron un documento en el cual respaldar sus hipótesis.
En
la denuncia, presentada por un gerente de Atucha I-II el 5 de enero,
se describen una serie de maniobras con el objetivo presunto de
beneficiar a la empresa LX Argentina. La firma, que tiene
contratos con el Gobierno de la Ciudad y que estuvo involucrada en
los “aportantes truchos” de Cambiemos en 2019, pretendía ser
contratada para brindar un servicio de limpieza a un costo 140%
más alto que el valor que en la actualidad paga NASA por esa
prestación. El jueves 8, el Comité de Integridad discutió el
tema en su reunión.
Desde que el mundo conoció la
existencia de las armas nucleares en 1945, tras la destrucción de
Hiroshima y Nagasaki, la necesidad de abolirlas ha sido ampliamente
reconocida. Desde entonces, personas de todo el mundo han trabajado
para eliminar la amenaza nuclear.
Por
Juan Vernieri
La
capacidad de destrucción masiva se ha multiplicado desde 1945 y
muchos más países la poseen.
El reactor Flamanville-3. Foto: Benjamin Girette / Bloomberg vía Getty Images.
Décadas de negligencia, costos en
espiral y negación política han convertido el otrora elogiado
programa nuclear de Francia en una historia que sirve de advertencia.
Por
Juan Vernieri
Se
estimaba que en 2012 entraría en funcionamiento el primer EPR
francés en Flamanville. No solo se ha sextuplicado su costo,
inicialmente fijado en 3.300 millones de euros, sino que su obra ha
resultado ser una pesadilla. El EPR se conectó a la red eléctrica
recién en 2024, doce años después. Y desde entonces apenas ha
funcionado. Actualmente, está en arranque gradual, no operando aun a
potencia máxima.
El gobierno resolvió crear un
depósito de residuos nucleares de baja radiactividad en la isla
Lanyu. Nadie se molestó en informar a los residentes por qué el
extremo sur de su isla ya no era accesible.
Por
Juan Vernieri
Todo
lo que sabían era que el lugar donde las mujeres durante
generaciones habían hurgado en las pozas de marea en busca de
cangrejos y donde los campesinos habían trabajado durante mucho
tiempo los campos de taro y mijo se había convertido repentinamente
en el sitio de una obra de construcción.
Comenzaron
a circular rumores. Era una procesadora de piña. No, era una
procesadora de pescado. Fuera lo que fuera, decidieron, significaría
más empleos para los isleños.
No
fue hasta años más tarde, en 1980, que los isleños descubrieron lo
que en realidad era el sitio: un basurero masivo de desechos
nucleares.
La oposición a la energía nuclear
ha aumentado significativamente en Taiwán en los últimos años
debido a los potenciales riesgos de seguridad y al espinoso problema
de la eliminación de residuos.
Por
Juan Vernieri
La
expresidenta taiwanesa Tsai Ing-wen finalmente se disculpó por
almacenar desechos nucleares en la isla de Lanyu sin el
consentimiento de los lugareños.
Shaun
Burnie, científico nuclear de Greenpeace East Asia, señala el
irresuelto problema de la eliminación de residuos nucleares, no se
pueden volver inocuos, por lo tanto, “Los residuos nucleares deben
aislarse del medio ambiente”, explicó a DW.
“Se
necesitan al menos 300 años para que los residuos nucleares de baja
actividad se neutralicen. Taipower no existiría durante 300 años.
Su garantía de que no habrá fugas no tiene sentido y esto no se
puede garantizar”, dijo Burnie.
La oposición a la energía nuclear
ha aumentado significativamente en Taiwán en los últimos años
debido a los potenciales riesgos de seguridad y al espinoso problema
de la eliminación de residuos.
Por
Juan Vernieri
Hace
muchos años, junto con cientos de otros activistas indígenas Tao,
Hsieh Hsing-ching organizó una protesta contra la energía nuclear
en la isla más oriental de Taiwán, Lanyu.
Al
volver al lugar en 2025, mantiene sus reservas sobre la experiencia,
pero su compromiso con la causa parece más firme que nunca. Hsieh
también conserva carteles antinucleares colgados en su casa, décadas
después de la manifestación.
Todo
empezó en 1978, cuando el gobierno taiwanés anunció un plan
aparentemente inofensivo para construir una fábrica de conservas de
pescado en Lanyu, hogar de miles de taoístas. Pero en lugar de una
fábrica de conservas, el lugar se convirtió en un lugar para
almacenar residuos nucleares de baja actividad, lo que muchos
taoístas calificaron de “malvado”.
La central de Civaux, en el oeste de Francia, el miércoles 15 de diciembre de 2021. Foto: Stephane Mahe / Reuters.
En el verano europeo, el 15 % de la
capacidad nuclear francesa quedó fuera de servicio durante la ola de
calor, y los precios de la electricidad en algunos países se
triplicaron.
Por
Juan Vernieri
El
calor extremo ha forzado a cerrar reactores nucleares en Francia y,
para colmo, el Gobierno de Níger tomó el control y nacionalizó
Somaïr, la única mina de uranio operativa en Arlit y filial de la
multinacional francesa Orano, En cuestión de días, Europa ha
descubierto lo vulnerable que puede ser su modelo energético, cuando
el clima y la geopolítica deciden golpear al mismo tiempo.
Los pequeños reactores modulares
(SMR) son el último sueño brillante de la industria nuclear. Ahora,
en un nuevo siglo, la industria ha regresado con los pequeños
reactores modulares (SMR). El argumento es que la producción en
cadena garantizará la calidad y reducirá los costos.
Por
Juan Vernieri
Las
cadenas de montaje pueden replicar defectos con la misma eficiencia
con la que replican piezas. En la década de 1970, una fábrica de
Chattanooga tenía todas las vasijas de los reactores con soldaduras
contaminadas. Seis reactores llegaron a sus instalaciones con daños
inducidos por la fábrica, lo que limitó su vida útil y redujo su
eficiencia.
Todos
los generadores de vapor construidos para reactores estadounidenses
han fallado prematuramente. Los de reemplazo también han fallado, a
veces en menos de un año. Los SMR usarán la misma tecnología, pero
de alguna manera se supone que debemos creer que el resultado será
diferente esta vez.
Los pequeños reactores modulares
(SMR) son el último sueño brillante de la industria nuclear. Son
más esperanza que estrategia. Solo existen en la imaginación de la
industria nuclear y sus partidarios.
Por
Juan Vernieri
Arnie
Gundersen, un ex ejecutivo de la industria nuclear y fundador e
ingeniero jefe de Fairewinds Energy Education. Ha testificado como
experto en seguridad y fiabilidad nuclear a nivel mundial. Pasó más
de 50 años en la industria nuclear. Gestionó proyectos en 70
centrales nucleares. Una vez creyó en el sueño y ayudó a
construirlo. Y ahora, viendo cómo se desarrolla este tercer acto,
solo puede negar con la cabeza. Porque la última propuesta de la
industria nuclear no es una revolución, sino una repetición: una
costosa distracción de las verdaderas soluciones climáticas.
Los
pequeños reactores modulares (SMR) son el último sueño brillante
de la industria nuclear. Son más esperanza que estrategia. Los SMR
solo existen en la imaginación de la industria nuclear y sus
partidarios. Solo se pueden encontrar en diapositivas de PowerPoint.
Mockup del pequeño reactor modular de NuScale. Crédito: A. Cho / Science.
Los pequeños reactores modulares
(SMR) son el último sueño brillante de la industria nuclear. Son
más esperanza que estrategia. Los SMR solo existen en la imaginación
de la industria nuclear y sus partidarios. Solo se pueden encontrar
en diapositivas de PowerPoint. Por eso, el consultor nuclear
parisino, Mycle Schneider, los denominó “reactores de PowerPoint”.
Por
Juan Vernieri
Argentina
prácticamente ya abandonó el CAREM, después de haber invertido más
de 600 millones de dólares. La única empresa de Estados Unidos con
un SMR aprobado por el Departamento de Energía, Nu-Scale en
noviembre de 2023, canceló su proyecto.
Aunque
la popular película de Netflix, Einstein y la bomba, pretende contar
la historia de la relación del gran físico con las armas nucleares,
ignora su papel vital en unir al mundo contra la catástrofe nuclear.
Consternado
por el uso de armas nucleares en agosto de 1945 para destruir las
ciudades de Hiroshima y Nagasaki, Einstein se lanzó a los esfuerzos
para evitar la aniquilación nuclear mundial. En septiembre,
respondiendo a una carta de Robert Hutchins, rector de la Universidad
de Chicago, sobre las armas nucleares, Einstein sostuvo que:
“Mientras las naciones exijan una soberanía ilimitada, sin duda
nos enfrentaremos a guerras aún mayores, pelearemos con armas más
grandes y tecnológicamente más avanzadas”. Así, “la tarea más
importante de los intelectuales es dejar esto claro al público en
general y enfatizar una y otra vez la necesidad de establecer un
gobierno mundial bien organizado”.
Dioxitek SA firmó un memorando de
entendimiento con la empresa estadounidense NANO Nuclear Energy el 27
de agosto de 2025.
por
Cristian Basualdo
En
su página web, Dioxitek afirma que la Argentina, “gracias a sus
reservas estratégicas de uranio”, tiene una oportunidad única
para abordar la escasez mundial de hexafluoruro de uranio, mediante
el desarrollo de capacidades nacionales de conversión que “reduzcan
la dependencia de proveedores extranjeros”.
El
hexafluoruro de uranio (UF₆) es un compuesto químico que se
utiliza para obtener uranio enriquecido. Las centrales nucleares
argentinas funcionan con uranio natural, de modo que, de producirse
en nuestro país, el destino del hexafluoruro de uranio sería la
exportación.
Dioxitek
es un empresa estatal dedicada a la producción de dióxido de
uranio. NANO Nuclear Energy, en cambio, es una pequeña empresa que
se dedica a publicitar proyectos de tecnología nuclear para los
inversores. En el lenguaje empresarial, es una startup.
Como
parte de la investigación para esta nota, efectué una solicitud de
Acceso a la Información Pública a Dioxitek, mediante la cual pedí
una copia del memorando, así como también que se indicara la
cantidad anual de hexafluoruro de uranio que necesita la Argentina, y
se explicara por qué la producción nacional de este compuesto
químico reduciría la dependencia de proveedores extranjeros. Recibí
como respuesta un informe emitido el 5 de noviembre por Federico
Ramos Nápoli, por entonces presidente de Dioxitek y actualmente a
cargo de la flamante Secretaría de Asuntos Nucleares. Nápoli
considera que el memorando es secreto. Sobre el hexafluoruro de
uranio manifestó que la información requerida “no obra en poder
de la Empresa ni existe constancia documental de su producción por
no encontrarse comprendida dentro de las obligaciones legales y
funcionales de Dioxitek”.
Fisión
imposible
Un
video publicitario de NANO Nuclear Energy muestra dos de sus
proyectos de microreactores nucleares, llamados Zeus y Odin. La
empresa norteamericana estima que estarán en el mercado entre 2030 y
2031. El plan incluye obtener uranio enriquecido y convertirlo en un
tipo de combustible denominado HALEU, necesario para los
microreactores, además de administrar un negocio de consultoría que
venderá a empresas y gobiernos los beneficios de la tecnología
nuclear.
El
plan nuclear argentino no se queda atrás en lo fantasioso, fue
ideado por Demian Reidel, actual presidente de Nucleoeléctrica.
Incluye un modelo de pequeño reactor modular, denominado ACR-300,
que —según se anunció— estaría disponible en cinco años. En
una primera fase, se buscará construir cuatro ACR-300 en el sitio
Atucha. La segunda fase prevé exportar el ACR-300 junto con el
combustible nuclear para convertir a Argentina en un país exportador
de uranio. La tercera fase consiste en construir una “ciudad
nuclear” en la Patagonia, donde se instalarán centros de datos
para la inteligencia artificial.
En
la búsqueda de inversores privados para el ACR-300 se creó la
empresa Meitner Energy, radicada en Delaware. La estatal Invap, a
través de su subsidiaria estadounidense Black River, posee el 40% de
Meitner Energy. Una investigación de la Revista Cítrica
mencionó como potencial inversor al Grupo Ansari, de una familia
iraní-estadounidense propietaria de empresas tecnológicas y
energéticas.
Obtener
una licencia que permita fabricar un pequeño reactor modular es una
tarea difícil. La única empresa en los Estados Unidos que obtuvo un
diseño aprobado por la Comisión Reguladora Nuclear se llama
NuScale. Inició el trámite regulatorio en 2008 y recién recibió
la aprobación en 2023. Esperaba llevar su tecnología al mercado en
2029 o 2030, pero canceló su proyecto previsto en Utah en 2023
debido un aumento de los costos estimados a unos 9.300 millones de
dólares.
Tanto
los reactores de NANO Nuclear Energy como el ACR-300 están en una
fase que podría describirse como la de “tipos en un bar dibujando
cosas en una servilleta”. Los plazos de construcción anunciados son inverosímiles. Una investigación de Hunterbrook Media
señaló que NANO Nuclear Energy no genera ingresos, y no tiene
productos concretos; en otras palabras, no cuenta con un reactor
licenciado que pueda fabricar. Por si fuera poco, sus ejecutivos
trabajan a tiempo parcial. Durante el primer trimestre de 2024, NANO
Nuclear Energy gastó mucho más en publicidad (434.800 dólares) que
en investigación y desarrollo (290.000 dólares). El mes pasado sus
acciones cayeron junto con el resto de los sectores de inteligencia
artificial y energía nuclear. No tuvo nada que ver con el
rendimiento financiero de la empresa, ya que no lo tiene.
En nota anterior vimos las primeras
razones por las cuales el “renacimiento nuclear” es en gran
medida imaginario, retórico, no real. Veamos más:
Por
Juan Vernieri
Clima.
Tanto la industria nuclear como su regulador federal han optado
deliberadamente por ignorar el agravamiento de los impactos del
cambio climático, incluyendo el aumento de las grandes inundaciones
y otros fenómenos meteorológicos violentos, así como el aumento
del nivel del mar. Este enfoque miope incrementará
significativamente el riesgo de un accidente grave en los reactores,
tanto los actuales como los de nueva construcción. Y, como
demuestran (como vimos en nota anterior), costos y tiempo,
desperdiciar tiempo y dinero en nuevos reactores desviará la
inversión en energías renovables que podrían abordar la crisis
climática rápidamente.
Empleos.
Las promesas de una bonanza laboral en las comunidades donde se
podrían ubicar nuevos reactores son abundantes, pero es probable que
los empleos en sí no lo sean. La mayoría de los empleos en la
industria nuclear son altamente especializados y no se adaptan a la
mano de obra local. En cambio, los empleos cualificados en el sector
de las energías renovables están creciendo a un ritmo más rápido
que el resto de la fuerza laboral, a la vez que ofrecen un espectro
mucho más amplio de oportunidades laborales.
La campaña de propaganda de
saturación del gobierno norteamericano y la industria nuclear
funcionan ininterrumpidamente para promover un “renacimiento
nuclear” en gran medida imaginario y expandir drásticamente el uso
de la energía nuclear. Se trata de un resurgimiento retórico, no de
la realidad.
Por
Juan Vernieri
A
pesar de toda la palabrería sobre acelerar la construcción de
nuevos reactores, en obediencia ciega a cuatro órdenes ejecutivas de
la Casa Blanca de Trump, en realidad no se está avanzando mucho.