Un claro ejemplo de injusticia ambiental y de políticas discriminatorias es la asombrosa discrepancia entre las normas regulatorias norteamericanas para el cáncer inducido por radiación y otras sustancias tóxicas presentes en el agua potable. Sacrificio de mujeres y niños.
Por Juan Vernieri
Las normas norteamericanas actuales de protección radiológica, se basan en el modelo del “hombre de referencia”, que representa a un hombre adulto, blanco y sano. Este modelo supone un nivel de resistencia a la radiación que no refleja con precisión la mayor vulnerabilidad de las mujeres y los niños a los cánceres inducidos por la radiación:
Las mujeres pueden tener hasta un 53% más de riesgo de cáncer que los hombres por la misma exposición a la radiación.
Las niñas expuestas durante su infancia tienen un riesgo 3 a 5 veces mayor de padecer cáncer de mama en la edad adulta.










