Luego del anuncio del fin de la búsqueda activa de Emiliano Sala, cuyo avión desapareció el pasado lunes mientras viajaba de Nantes a Cardiffs, piloteado por Dave Ibbotson, el medio británico Daily Mirror señaló que el Piper Malibu podría estar en una de las zonas más peligrosas del Canal de la Mancha.
Se trata del
Hurd's Deep, un valle que alcanza una profundidad de 200 metros,
ubicado a unos 40 kilómetros de la isla de Guernsey, desde donde se
llevó adelante la búsqueda de rastros del avión. Tiene más o
menos la misma distancia con la Isla de Casquets, donde se dio el
último contacto el pasado lunes por la noche del avión con tierra.
Es una zona que
se utilizó con el transcurso de los años como un vertedero de
municiones luego de las dos grandes guerras mundiales. Allí, además,
se hundió un submarino británico, el HMS Affray, junto a toneladas
de desechos radiactivos y armas químicas que se fueron desechando
luego de aquellos conflictos bélicos, y es donde podrían estar los
restos del avión de Emiliano Sala. Según señala el diario
británico, si el avión efectivamente cayó allí, por la dificultad
de la zona, sería imposible de recuperar los cuerpos.
Entre 1950 y 1963
se dejaron caer unos 28.500 contenedores de desechos radiactivos en
el Canal de la Mancha. Allí descubrieron barriles de desechos
nucleares a una profundidad de 124 metros a solo kilómetros de la
costa francesa. Desechados por británicos y belgas, los contenedores
contienen algunas de las aproximadamente 7.224 toneladas métricas de
desechos radiactivos de bajo nivel, según el Agencia Internacional
de Energía Atómica.
A principios de
siglo Greenpeace filmó barriles corrídos en el vertedero. Por su
parte la BBC reveló la existecia de documentos del gobierno del
Reino Unido que muestran que las aguas frente al sudoeste de
Inglaterra se utilizaron como vertederos de residuos radiactivos.
Para tener una
idea de la improvisación de la industria nuclear, basta considerar
que comenzó arrojando sus desechos al mar en tambores. Entre 1949 y
1982, 8 países europeos tiraron por la borda unos 223.000 bidones
con 115.000 toneladas de basura nuclear en el Atlántico Nordeste.
“La estrategia de eliminación de los residuos de baja actividad
fue más de dispersión y dilución que de contención”, resumío
un grupo de científicos del Centro Nacional de Oceanografía de
Southampton.
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