miércoles, 14 de noviembre de 2018

La Calera: una postal que dejó rostros inundados de tristeza

A pesar del inquietante panorama, los niños se apropiaron de las calles para, quizá, aplacar la incertidumbre que se esconde en los ojos de la infancia.

Más de 120 milímetros fueron los que cayeron y dejaron a una gran cantidad de barrios villamarienses y villanovenses con sus calles anegadas y a sus vecinos angustiados.

por Franco Gerarduzzi

Bicicletea casi sin esfuerzo, como si fuera un hábito. Pedalea, quizá, para aplazar la incertidumbre que se esconde en los ojos de la infancia. Se impulsa, como si no tuviera destino o importancia, sobre calles olvidadas. Se mueve sobre la herrumbre de un mañana sobre el que no se habla. Va y viene. Pero siempre allí. En La Calera.

Otros corren pero no escapan. Juegan, como si fuera una costumbre, en la quietud de ese caos. Se ríen. Se mojan. Se divierten porque, como siempre, “no hay otra”.

El barrio es inaccesible. El agua está estancada desde una punta a la otra. Son casi las 12. Otra vez, como si fuera poco, empieza a lloviznar.

Unidades de Bomberos Voluntarios están suspendidas en el ingreso al barrio, en la esquina de Bulevar Vélez Sarsfield y Granaderos Argentinos, con los ojos incrédulos y detenidos en el océano en el que se convirtió ese rincón de la ciudad.

Ya evacuamos a algunas familias”, dijo uno de los servidores públicos al Puntal de Villa María.

A lo lejos, efectivos asisten a una mujer y la acompañan hacia una ambulancia que estaba en el sector. El rostro de la mujer es una fotografía inquietante, una voz que se ahoga en habitaciones a oscuras.

A finales de septiembre, la ciudad vivió un temporal de dimensiones considerables que se extendió desde las 19 hasta alrededor de las 22. En esa jornada, cayeron 45 milímetros y el sistema de desagües no resistió.

Esta vez fueron aproximadamente 120 los milímetros que se registraron desde la noche del sábado hasta la madrugada de ayer, a los que se le sumaron fuertes ráfagas de viento. Y no sólo eso, sino que ayer también llovió y granizó durante casi todo el día, lo que generó nuevas complicaciones en distintos puntos de Villa María y Villa Nueva.

Mientras este matutino recorría la zona, otro vecino se acercó y contó que estuvo sacando agua del interior de su vivienda desde las 2 hasta las 5. “Por cosas como éstas es que nos vamos a ir de acá”, confesó abatido. Y se despidió, con el pantalón arremangado y la cabeza gacha, tal vez, tratando de contener, en la memoria, la imagen de algún tren que lo lleve, dormido, hacia esos sueños que trazó de pequeño.

Por primera vez en 50 años

A un costado de las vías, una pareja conversa. “Hace 50 años que estamos acá y nunca vimos algo así”, cuentan. Y, a la vez, comentan que, como consecuencia de que los caminos rurales que unen Tío Pujio con la ciudad se saturaron por las precipitaciones, eso también agravó la situación del barrio.

Mientras siguen charlando, señalan un bloque de contención que fue hecho “por la gente del ferrocarril”. Y, de acuerdo a lo que relatan, esa especie de barricada (foto) construida con tierra, ramas y basura, no permitió que el agua pase por debajo de los durmientes y salga hacia otros sectores en los que es más factible que discurra todo el líquido acumulado. El hombre y la mujer se marchan. La lluvia continúa y La Calera parece deshabitada.

El accionar de Bomberos

De acuerdo con lo que publicaron en las redes sociales se pudo conocer que, a raíz de todo lo acontecido, los efectivos tuvieron un total de 26 intervenciones, lo que representó un promedio de dos por hora. Todo ello involucró desde episodios ocasionados por la lluvia hasta incendios y accidentes de tránsito. Y un dato no menor tiene que ver con que el accionar se desarrolló solamente en 12 horas. Por otra parte hay que destacar que participaron 16 vehículos con 80 bomberos.

Asimismo, colaboró personal de Seguridad Ciudadana.

Corte en la ruta 4

Como consecuencia de la abundante lluvia que se registró desde la noche del sábado y a lo largo de la jornada de ayer, hubo un importante creciente del Arroyo San José de Arroyo Cabral.

A raíz de lo ocurrido, se inundó el predio Agrupación Gaucha. Además se debió cortar la ruta 4, a la altura de la localidad de Ausonia.

Tío Pujio también se vio afectada por el temporal

En Tío Pujio cayeron más de 150 milímetros, lo que ocasionó dificultades en el cuadrante comprendido entre las calles Jujuy, Chacabuco, Tucumán e Hipólito Irigoyen, en la zona sudoeste de la localidad.

Esto, además, se vio agravado por la inundación de los campos aledaños que desaguan hacia la zona urbana.

Ante la crítica situación, la intendenta Nancy Schiavi, por recomendación de personal de la Secretaria de Recursos Hídricos de la Provincia, se hizo presente en los lugares. De esta manera, con maquinaria pertinente se llevaron adelante diferentes trabajos para contener el agua, a pesar de que ingresó en numerosas viviendas.

Cabe decir que personal municipal trabajó desde la noche del sábado.
Fuente:
Franco Gerarduzzi, La Calera: una postal que dejó rostros inundados de tristeza, 12/11/18, El Puntal de Villa María. Consultado 14/11/18.

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