
por Luis
Ferreirim
Dura ya años la
lucha para conseguir la prohibición total de los plaguicidas
peligrosos para las abejas y otros polinizadores. Pero pasito a
pasito vamos avanzando en el camino hacia un modelo de agricultura
verdaderamente sostenible que nos pueda alimentar respetando los
límites planetarios y a las demás especies.
La Autoridad
Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA, por sus siglas en inglés)
confirmó muy recientemente que los usos aún permitidos de dos
neonicotinoides de Bayer representan un serio peligro para las
abejas, por lo que deben ser prohibidos en su totalidad.
Ya en 2013, la
EFSA constató la peligrosidad de estos insecticidas y también del
tiametoxam, otro neonicotinoide, y del fipronil, y en diciembre de
ese mismo año se dió un paso de gigante: tras casi veinte años de
denuncias sobre los efectos de estos compuestos para las abejas, la
UE decidió pasar a la acción prohibiendo parcialmente estos cuatro
insecticidas por su peligrosidad para estos polinizadores. Sin
embargo, esas prohibiciones parciales no son suficientes. Es
necesario hacer más, mucho más.
En 2015, la EFSA
también concluyó que estos insecticidas eran muy peligrosos para
las abejas cuando son pulverizados sobre los cultivos. Ahora, en base
a los datos aportados por la propia industria, vuelve a concluir que
dos de ellos, el imidacloprid y la clotianidina de Bayer,
representan un riesgo elevado para las abejas.
Respecto al
tiametoxam (Syngenta), la industria no entregó la información
necesaria para que la EFSA hiciera una revisión científica que
respaldara que pudiera seguir siendo usado. En la UE hay un principio
muy claro: sin datos, no hay mercado.
En el caso del
fipronil, BASF tampoco suministró los datos necesarios para apoyar
la renovación de la autorización en la UE, por lo que la Comisión
y los Estados miembros han decidido poner fin a esa autorización,
que dejará de estar vigente el 30 de septiembre de 2017.
Desde Greenpeace
lo tenemos claro: no es necesario seguir esperando a la evaluación
general de la EFSA. Estas sustancias deben ser prohibidas totalmente
y de forma inmediata, y así se lo hicimos saber tanto a la Comisión
Europea como a los Estados miembros.
Para conseguir
que nos escuchen necesitamos ser un enjambre aún mayor. Únete a las
más de 300.000 personas que en España ya han pedido que se proteja
a las abejas y a otros polinizadores y que se fomente la agricultura
ecológica, única solucción a las amenazas a las que nos
enfrentamos hoy en día y que pueden verse agravadas en el futuro.
Fuente:
Luis Ferreirim, #SOSabejas, cuatro insecticidas peligrosos para las abejas tienen los díascontados en la UE, 09/12/16, Greenpeace España. Consultado 09/12/16.
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