Alertan por
“persecución al pueblo mapuche” y advierten por posible
represión. Organizaciones de
pueblos originarios y organismos de derechos humanos rechazaron un
documento del Ministerio de Seguridad porque interpreta reclamos como
“amenazas para la seguridad social”.
por Darío
Aranda
Un centenar de
organizaciones de pueblos originarios, Amnistía Internacional, el
Servicio de Paz y Justicia (Serpaj) y la Asamblea Permanente de
Derechos Humanos (APDH) emitieron un comunicado para alertar sobre la
“estigmatización y persecución al pueblo mapuche”. El texo “La
lucha indígena no es delito” fue una respuesta a un documento
oficial del ministerio de Seguridad de la Nación, que plantea “la
problemática mapuche” como “violenta” y que -en base al
discurso de las empresas- acusa a las comunidades de asentarse
donde están las petroleras, algo que encendió la alerta por una
posible represión en la zona de Esquel y en Vaca Muerta.
En su informe de
gestión de agosto pasado, el ministerio de Seguridad acusó a los
pueblos originarios de la Patagonia de delitos federales y los
responsabilizó de hechos delictivos sin aportar pruebas. El informe
interno del ministerio conducido por Patricia Bullrich muestra una
imagen de powerpoint (que fue dado a conocer en Página/12 por
Horacio Verbitsky) titulada “Revalorización de la ley.
Problemática en territorio mapuche”.
Ese informe, en
referencia a la organización Resistencia Ancestral Mapuche (RAM),
aseguró: “Sus miembros están protagonizando hechos delictivos
como usurpaciones de territorios, incendios, daños y amenazas en
Chubut y Río Negro. Tienen un denominador común que los transforma
en delitos federales, ya que se proponen imponer sus ideas por la
fuerza”. El texto, además, reconoció que la Policía de Seguridad
Aeroportuaria (PSA) realiza “tareas de investigación”.
El ministerio
hizo mención al juicio de extradición del lonko (autoridad) Facundo
Jones Huala, en el que el juez federal Guido Otranto dictaminó que
no debe ser extraditado, y señaló un incendio en la localidad de El
Hoyo y una bomba molotov en Corcovado.
Amnistía
Internacional, Serpaj, APDH, la Asociación de Abogados de Derecho
Indígena (AADI), CELS, el Parlamento Mapuche de Río Negro, la
Confederación Mapuche de Neuquén, el Consejo Consultivo de Pueblos
Indígenas y la Unión de los Pueblos de la Nación Diaguita, junto a
un centenar de organizaciones, repudiaron el accionar del gobierno
nacional. “Manifestamos profunda preocupación por el tratamiento
de los reclamos del pueblo mapuche. El ministerio de Seguridad coloca
a las reivindicaciones territoriales mapuches como amenazas para la
seguridad social”, denunció el comunicado.
Las
organizaciones también repudiaron los dichos del gobernador de
Chubut, Mario Das Neves, quien pidió juicio político para el juez
Otranto por no haber condenado a Jones Huala. Das Neves señaló en
conferencia de prensa: “No queremos jueces federales que actúen en
connivencia con delincuentes”, en relación a mapuches. Además,
instó a que la población desobedezca al juez: “Que la gente
reaccione, que no permita, por más que sea un juez, llevar a cabo
este tipo de acciones”.
Las
organizaciones de derechos humanos y de pueblos indígenas
cuestionaron al Gobernador: “Emite expresiones de corte racista y
estigmatizador, en abierta oposición a la ley vigente.
Responsabilizó además a comunidades mapuches de incendios sin
aportar ningún tipo de pruebas ni denuncia en la sede
correspondiente”.
La última
semana, las comunidades mapuches de Chubut y la Asamblea de Vecinos
del No a la Mina de Esquel denunciaron que la zona estaba
“militarizada”, tras la llegada de más de cien efectivos de
gendarmería nacional. También circularon versiones insólitas de
que los mapuches habían reconocido la autoría en atentados
incendiarios, algo que inclusive medios locales de gran tirada dieron
como un hecho.
El Lof de
Resistencia Mapuche de Cushamen –al que pertenece Facundo Jones
Huala, y que mantiene conflicto con la multinacional Benetton–
desmintió la participación mapuche en cualquier hecho de violencia.
Denunciaron un “montaje mediático”, pidieron a los medios de
comunicación que rectifiquen lo publicado y solicitaron que se los
consulte ante cualquier noticia que los involucre. Alertaron sobre el
accionar de servicios de inteligencia y denunciaron el armado de
escenario represivo contra las comunidades.
La semana pasada,
las mismas organizaciones de derechos humanos e indígenas emitieron
otro comunicado, sobre la situación en la formación petrolera Vaca
Muerta (Neuquén). “El Estado privilegia los intereses de las
petroleras y criminaliza al pueblo mapuche”, es el título de
documento que cuestiona al ministerio de Seguridad por haber afirmado
que “se arman comunidades indígenas y se toman tierras en zonas
petroleras”.
El ministerio
conducido por Patricia Bullrich hizo propio el discurso de las
empresas petroleras, que argumentaron la “usurpación” que
realizarían comunidades indígenas sobre campos petroleros.
“El pueblo
mapuche es preexistente a la conformación de los Estados, de acuerdo
a lo reconocido por la Constitución Nacional (artículo 75, inciso
17). Son las petroleras, mineras y grandes estancias las que se han
instalado, muchas veces por la fuerza, en territorios comunitarios,
profundizando el despojo”, denuncian las organizaciones de derechos
humanos y pueblos originarios.
La Confederación
Mapuche de Neuquén destacó como factor decisivo en la
criminalización la situación de Vaca Muerta, donde una decena de
empresas multinacionales (entre ellas Chevron-YPF) violó toda la
legislación indígena (nacional e internacional), y no realizó la
“consulta previa” ni obtuvo el “consentimiento libre, previo e
informado”, derechos básicos de los pueblos indígenas. En
respuesta a esa vulneración, la comunidad Lof Campo Maripe mantiene
un corte permanente desde el 19 de julio pasado, cerrando el paso a
la petrolera Chevron-YPF.
Fuente:
Darío Aranda, Acusaciones con aroma empresario, 06/12/16, Página/12. Consultado 09/12/16.
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