"Para noviembre de 2014 vamos a tener todos los
trenes", expresó el Ministro Florencio Randazzo. Luego de nueve de años,
el gobierno recordó que tiene un área dedicada a este tema. En realidad, los
Secretarios de Transportes que tuvo el kirchnerismo durante estos años fueron
emblema de la desidia y una de las continuidades principales de los noventa.
Ambos están siendo investigados por la Justicia. Ahora ,
la principal novedad es el anuncio de nuevas compras a China para reponer
formaciones de las líneas Mitre y Sarmiento.¿Un genuino cambio de rumbo para la
política ferroviaria?
"Argentina va a adquirir, por 514 millones de dólares,
a la empresa estatal de la
República Popular China CSR, 25 formaciones de nueve coches
cada una para el Sarmiento y 30 formaciones de seis coches para el Mitre",
expresó Randazzo. En una entrevista al oficialista Página/12, se despachó al
decir: "La situación de los ferrocarriles está muy lejos del servicio que
creemos debería ofrecer el Estado. Las líneas Mitre y Sarmiento están en una
situación muy mala producto del incumplimiento del concesionario TBA". La
declaración aparece como si se tratara de un nuevo gobierno que asume la
gestión. En la falta de reconocimiento de las culpas propias se esconden años
de des-gestión.
¿El cambio político? Ricardo Jaime, quien ocupó el cargo de
Secretario de Transporte bajo el Ministerio de Planificación desde el 2003
hasta el 2009, fue uno de los funcionarios más denunciado por corrupción. Luego
de su renuncia, lo reemplazó Juan Pablo Schiavi, quien había trabajado con
Carlos Grosso y Mauricio Macri. La situación de desidia no pudo ser escondida
luego del trágico accidente en Once. Si bien la Presidente defendió
primero su política ferroviaria, la renuncia de Schiavi se dio en medio de
actuaciones judiciales. Hace dos días la Cámara Federal
porteña confirmó el procesamiento de ambo funcionarios por estrago doloso y
defraudación pública.
La llegada del actual secretario Alejandro Ramos no fue el
principal cambio, ya que el ex-intendente de Ingeniero Baigorria tiene un
perfil bajo desde su asunción en marzo de 2012. La intención de asumir la
política ferroviaria como tal incluyó el re-nombramiento del contador Florencio
Randazzo como "Ministro de Interior y Transporte", en junio del año
pasado, modificando así la dependencia de la Secretaría de
Transporte. De trayectoria en el justicialismo bonaerense (con Eduardo Duhalde
y Felipe Sola), la designación de Randazzo busca darle una mayor trascendencia
política al área. También le sirve al funcionario en sus aspiraciones
electorales, que ya se había quedado con la SUBE.
Visión verde. Desde las redes sociales, Juan Carlos
Villalonga de Los Verdes dio su visión: "La politica ferroviaria del
kirchnerismo ha sido incomprensible. Despilfarraron tiempo y recursos
abundantes en `reactivaciones´ truchas". Para argumentar ello, dio varios
ejemplos "trenes resignificados que no van a ningún lado", porque no
funcionan, como "El Gran capital" a Misiones y el "Tren de los
Pueblos Libres" a Uruguay. Frente a la nueva coyuntura, expresó: "Se
compran los vagones pero no hay plan ni objetivos de desarrollo
ferroviario". Desde ComAmbiental señalábamos que sigue apostándose a la gestión privada, continuando con la contradicción entre servicio público y fin
de lucro.
En el 2008, Elba Stancich del Taller Ecologista de Rosario
había enfatizado la importancia del tren: "Muchos problemas de transporte
podrían resolverse mediante la creación de un sistema de transporte
diversificado en el que el tren volviese a tener un papel relevante. Los trenes
convencionales (no el de alta velocidad) tienen ventajas sobre el transporte
por carretera o aéreo: mayores beneficios económicos y ecológicos (muchos de
los cuales están ligados al consumo eficiente de energía), y las posibilidades
de descongestión y buen aprovechamiento del espacio. Poseen además el
incalculable valor social de una reducida tasa de accidentalidad, mucho más
baja que el transporte carretero".
China y la "desoccidentalización". El académico
Walter Mignolo escribió para La Vaca, en ocasión de la estatización parcial de YPF, que se
trataba de un claro ejemplo de des-occidentalización. Tal vez el caso de los
trenes sea un ejemplo mucho mejor. Para este autor: "La
desoccidentalización es un movimiento de izquierda en la medida en que
confronta y se desprende de la hegemonía y dominancia construida y manejada
durante cinco siglos por monarquías y Estados seculares nacionales de Europa
occidental y Estados Unidos. Pero también se puede decir que es un movimiento
de derecha porque no cuestiona la colonialidad económica, aquello que liberales
y marxistas llaman ¨capitalismo¨".
En febrero de 2012, ComAmbiental publicó el análisis del investigador Jorge Ignacio Frechero sobre el vínculo asimétrico que nuestro
país construye con China. Allí afirmaba sobre la recuperación del sistema
ferroviario que ya se discutía que "todo esfuerzo en este sentido debe
tener un sentido estratégico y adecuado a los intereses más vitales del país.
Los supuestos beneficios de los acuerdos con China esconden por detrás el
peligro de una nueva dependencia con una potencia industrial y el
desaprovechamiento de las capacidades nacionales". No podemos olvidar que
el caso del subte A que ahora cambia Macri, también fue parte del modelo
"compre chino" que impulsa el gobierno nacional.
Fuente:
De China estoy esperando que llegue mi tren, 14/01/13, ComAmbiental.

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