Se estima que pasarán unos tres meses para que la ciudad de Hernando, afectada por una grave inundación el pasado fin de semana, vuelva a la normalidad. Unas 800 personas se vieron afectadas y ayer el ritmo de trabajo para intentar reconstruir lo que el agua destruyó era frenético.
Poner pie de nuevo a los barrios Ameghino, Belgrano, Bertea y San Martín, los sectores más afectados, no será fácil. Lo saben y lo sufren las cientos de víctimas de la gran masa de agua que el sábado por la tarde ingresó a la ciudad proveniente de la zona rural y que dejó casas con un metro de agua dentro. Lo padecen en su físico y en su mente quienes desde el sábado descansan poco y nada para recuperar lo propio y quienes están para asistirlos.
Después del impacto inicial las tareas se organizan. La prioridad es retirar el barro de las casas y las calles para poder volver a transitar. No hay precisiones sobre la cantidad exacta de viviendas afectadas, pero el Ministerio de Desarrollo Social de la Provincia puso en marcha un relevamiento, cuyos resultados demorarán varios días. Ese trabajo permitirá saber cuántas viviendas quedaron inutilizadas y qué cantidad y en qué porcentaje se podrán recuperar.
No sólo en lo material requieren asistencia los vecinos. El doloroso regreso a sus viviendas era acompañado por psicólogos. Según la Organización Mundial de la Salud, por cada víctima de una situación de desastre hay entre 5 y 10 personas afectadas en su salud mental. Son comunes el temor, la depresión, la angustia y la desesperanza.
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