sábado, 22 de marzo de 2025

“Fue terrible y doloroso ver a White inundado y a la cancha de Comercial tapada por el agua”

Desde Buenos Aires, el ex arquero bahiense Oscar Rogelio Quiroga se refirió a la catástrofe que azotó a nuestra ciudad el pasado 7 de marzo. “Fue todo muy triste, tengo a todos mis seres queridos allá y algunos de ellos perdieron mucho de lo que tenían en sus casas”, contó el “Torito” del barrio Noroeste.

Por Sergio Daniel Peysse

Me acuerdo que en la última nota que hicimos, el 11 de diciembre de 2023, me contó anécdotas e historias sobre los mismos lugares que varios años después que él me tocó transitar y que son recuerdos imborrables de mi infancia y de mi adolescencia: las calles del barrio Noroeste, la placita 17 de Octubre pero más conocida como “Don Bosco”, las canchas del colegio La Piedad, el club El Danubio...

¡Cuánta nostalgia!

Aunque esta vez el mensaje primero y el llamado después derivaron en un tema que, como bahiense que es, lo tocó muy de cerca pese a que lleva cuatro décadas viviendo en el mismo departamento del barrio de Boedo, en la hoy insoportable y húmeda Capital Federal.

Pasan los días y sigo con mucho dolor viendo imágenes de una inundación que dejó víctimas fatales y grandísimos daños materiales. Va a costar ver a Bahía Blanca otra vez de pie, pero su gente es fuerte y decidida como para volver a empezar”, deslizó el ex arquero Oscar Rogelio Quiroga, quien después de pasar por los babys de El Danubio defendió el arco de Comercial, hasta los 22 años, cuando Talleres de Córdoba, después de doce meses a préstamo, compró su pase al contado.

Es muy triste pensar en los padecimientos de la gente de mi barrio, de mi ciudad, en los que perdieron todo. Fue terrible y doloroso ver a White inundado y a la cancha de Comercial tapada por el agua”, sentenció “Torito”, criado en el caserón de Artigas 372, el mismo que habitó su mamá (“Maruca”) hasta el día de su fallecimiento, el 11 de Abril de 2024.

Por suerte en el barrio no hubo muchos afectados, pero en White fue tremendo. Mi sobrina Ivana (hija de su hermana Ester) la pasó muy mal y tuvo que ser evacuada de su casa porque el agua llegó a los dos metros de altura y le estropeó muebles y electrodomésticos que tuvo que tirar a la basura”, siguió diciendo uno de los 45 jugadores surgidos en Bahía que forman parte de la historia grande del fútbol argentino.

No sé cuánto tiempo va a pasar para que se recupere la ciudad, seguramente mucho, pero es necesario actuar de inmediato para que no vuelva a suceder una catástrofe de semejante naturaleza. Es imperiosa una obra urgente, pero en nuestro país las obras arrancan, se paran y vuelven a arrancar; duran diez años en concretarse. Que se la va a hacer...”, se lamentó.

Hasta los 22 años y un mes vivió junto a sus padres (Rogelio y "Maruca") y, como todo pibe de barrio, las calles y los potreros eran el mejor lugar para jugar al fútbol, pero con pelota de trapo o alguna de cuero muy usada. Una Nº 5 nueva era mucho pedir, casi ni existían.

A los 9 empezó a jugar con camiseta y árbitro en El Danubio, club que se hizo popular en las décadas del `70 y del `80.

"Empecé ahí porque no había otra cosa. Mi papá fue presidente y, casi todos los chicos del barrio jugaban ahí --el club todavía no estaba construído, pero igual tenía equipos-- y en la famosa cancha grande de La Piedad, hoy olvidada. Eran partidos a morir y se llenaba de gente", declaró este apasionado del fútbol nacido el 19 de febrero de 1951.

Sus condiciones rápidamente lo llevaron a Comercial, que participaba en la Liga del Sur, y en 1973, al mes y medio de haber contraído matrimonio con Graciela Chávez --su actual compañera de vida-- emigró a la T cordobesa, entidad donde se mantuvo durante nueve temporadas, convirtiéndose en el segundo arquero con más presencias, detrás del actual Nº 1, Guido Herrera. El bahiense atajó 264 partidos y ganó 16 títulos antes de arribar a San Lorenzo de Almagro para destacarse en la B Metropolitana.

El primer año en Córdoba estuvo a préstamo y, al siguiente, lo compró la "T" por intermedio de Amadeo Nuccetelli.

"Mi mujer era su secretaria y yo jugaba. En 1974 vino Angel Labruna y, pese a que me fracturé una mano, igual me compraron", recordó.

Con el buzo del Ciclón atajó en 63 encuentros, logrando el ascenso a Primera, para luego obtener el subcampeonato en diciembre de 1983, equipo que fue dirigido por Héctor Rodolfo Veira. “El Bambino era muy simple, cercano al jugador”, remarcó.

A fines de 1984 quedó libre en el azulgrana y Roberto Saporiti lo llevó a Junior de Barranquilla, donde ocupó plaza de extranjero junto a Edgardo Bauza, Carlos Ischia y el “Pato” Roberto Gasparini.

Jugué un año en Colombia y me volví. Estuve cuatro meses en Atlanta y después pasé una temporada entera en Belgrano de Córdoba. Mi carrera la terminé en Deportivo Maipú de Mendoza, que estaba en el Nacional B. Permanecí dos meses, tuve problemas, rescindí el contrato y me retiré a los 37 años”, rememora con lujos de detalles.

El “Uber” de sus nietos

Mi último trabajo relacionado al fútbol fue en Deportivo Cuenca (Ecuador), en diciembre de 2023, cuando se venció el contrato y me tuve que volver a la Argentina. Ahí fui ayudante técnico de Carlos Ischia”, comentó uno de los pocos arqueros profesionales que surgieron de nuestra ciudad.

Haber estado al frente de un plantel a los 72 años fue un milagro; hoy buscan técnicos jóvenes, es así, no voy a descubrir nada. Igual sigo mirando fútbol todos los santos días”, reveló quien en el ciclo 2003-2005 fue AC de Roberto Marcos Saporiti en Olimpo.

Junto al “Sapo” estuvo 11 años en México.

"Fue una buena experiencia, pero no inolvidable. No es fácil dirigir en aquel país. Primero porque sos extranjero y segundo porque los clubes son empresas privadas que por lo general la manejan pocas personas", señaló quien estuvo en Necaxa, León, Celaya, Tecos, Pumas de la UNAM, Pachuca, Atlante y Veracruz.

Su única experiencia como entrenador jefe fue en Tecos de Guadalajara, pero su periplo duró un año y volvió al lado de Saporiti.

Cuando estás en otro país que no es el tuyo, te relacionás con el que tenés cerca, y ese fue siempre Saporiti. Me acostumbré a convivir y estar más con él que con mis hijos (Vanina, 50 años; Silvina, 48 y Pablo, 44)".

Hoy vive de su jubilación y ocupa el tiempo yendo y viniendo con los tres nietos: Federica (12), Franco (15) y ramiro (8).

--¿Cuánto hace que no venís a Bahía?

--Estuve en diciembre pasado, a mitad de mes. En Bahía tengo todo, voy dos o tres veces por año. Siempre estoy conectado porque tengo a mis hermanos, cuñadas y sobrinos allá. Soy muy pegado a Bahía. El 16 de diciembre de 2023 estaba allá cuando sucedió lo del temporal trágico de viento, pero esto que pasó ahora es tremendo, durísimo... Nunca pensé que Bahía Blanca se iba a inundar de semejante manera.

A la hermana de mi esposa también le entró agua hasta las rodillas y perdió muchísimas cosas. Aparte, la humedad hizo estragos. Estoy en contacto diario para saber en qué puedo ayudar”.

--¿Y cuánto hace que no ves a Comercial en vivo y en directo?

--El año pasado fui a la cancha, perdió con Pacífico de Cabildo y el Flaco Delorte fue la figura de la cancha. Vi el partido con mi sobrino Gonzalo (el “Hueso”, también hijo de Ester) y le manifesté: “No vengo más, venía ganando y ahora perdió”.

A veces veo algunos partidos por streaming, sigo la campaña de Comercial y también el día a día del fútbol de la Liga; todas las mañanas me informo con La Nueva y al mediodía escucho Radiovisión Deportiva por LU2”.


Fuente:

Sergio Daniel Peysse, “Fue terrible y doloroso ver a White inundado y a la cancha de Comercial tapada por el agua”, 20 marzo 2025, La Nueva.

No hay comentarios:

Publicar un comentario