Scott Pruitt ha
liderado las demandas de gobernadores republicanos contra las
reformas de Obama.
por Cristina F.
Pereda
El presidente
electo Donald Trump ha elegido como nuevo responsable de la política
medioambiental de Estados Unidos a un veterano fiscal de Oklahoma que
no cree en la contribución del hombre al cambio climático y que ha
dedicado los últimos años a bloquear en los tribunales las
regulaciones de Barack Obama para luchar contra el calentamiento global. Scott Pruitt, el fiscal general del Estado que usa de manera
más intensiva el petróleo y gas, será el nuevo director de la
Agencia para la Protección del Medio Ambiente.
El equipo de
Trump describió este viernes a Pruitt como “un líder nacional
ante la guerra contra el carbón de la EPA” que ha combatido “la
regulación sin límites y la intromisión del gobierno federal”,
en referencia a las reformas de Obama. En el mismo comunicado, el
fiscal general de Oklahoma afirma que “los estadounidenses están
hartos de ver cómo se derrochan miles de millones de dólares en
normativas innecesarias” y promete dirigir la EPA de manera que “se
impulse la protección ambiental al tiempo que se alimenta la
libertad empresarial”.
El nombramiento
de Pruitt, que deberá superar la confirmación del Senado, puede ser
una señal de que Trump busca deshacer gran parte de los avances de Obama contra el cambio climático y dar mayores facilidades a la
industria del petróleo y el carbón. Pruitt es uno de los miembros
del movimiento que niega en Estados Unidos la existencia de un calentamiento
global y sus vínculos con el consumo de energías fósiles, y
rechaza las regulaciones ambientales por considerar que perjudican al
sector empresarial.
Un año después
de que el presidente Obama aprobase medidas históricas con el
objetivo de obligar a la industria estadounidense a recortar las
emisiones contaminantes, uno de sus principales opositores podrá
contribuir a desmantelarlas. Junto con otros 27 Estados, Pruitt
demandó ante la justicia la Ley de Aire Limpio que sirve de eje a
las regulaciones de Obama contra el cambio climático y este mismo
año inició una demanda similar contra las medidas para reducir las
emisiones.
El Plan de
Energía Limpia aprobado por Obama obliga a los gobiernos estatales a
abandonar las energías fósiles por las renovables, con el objetivo
es reducir las emisiones de carbono un 32 % en 2030 en comparación con los niveles de 2005. El verano pasado, el Tribunal Supremo bloqueó su entrada en vigor hasta que se pronuncie la justicia
acerca de la demanda planteada por Pruitt junto a casi una treintena
de Estados.
Grupos
medioambientales como el Sierra Club han equiparado hoy su elección
de Pruitt como “poner a un pirómano a cargo de la lucha contra los
incendios”. El senador independiente y excandidato a la presidencia
Bernie Sanders ha prometido cuestionar duramente a Pruitt durante sus
sesiones de confirmación. “Esto es triste y peligroso”, afirmó
Sanders.
La industria
vinculada a las energías fósiles, sin embargo, ha acogido su
nombramiento como un éxito. Pruitt ha liderado desde hace unos años
los esfuerzos legales para bloquear las distintas regulaciones
federales impulsadas por el presidente Obama, primero con la reforma
sanitaria y después con su plan de reducción de emisiones. Como
fiscal general de Oklahoma, Pruitt demandó además a la EPA, la
agencia que puede liderar a partir del año que viene.
Esta misma
semana, la noticia de la reunión entre el exvicepresidente Al Gore,
líder internacional en la lucha contra los efectos del cambio
climático, y Donald Trump junto a su hija Ivanka, dio pie a
especulaciones sobre si se retractaría de algunas de las posturas
que ha defendido en campaña. Trump afirmado en el pasado que el calentamiento global es un “engaño” y que se lo ha inventado el gobierno chino. También ha prometido que “desmantelaría casi
totalmente” la EPA y que retiraría a Estados Unidos del histórico Acuerdo de París contra el cambio climático, firmado en 2015.
La elección de
Pruitt ha congelado cualquier esperanza de que, como dijo también a
The New York Times tras ganar las elecciones, “puede que haya
alguna relación” entre las acciones humanas y el calentamiento
global. El fiscal general de Oklahoma se ha opuesto a las medidas de
Obama argumentando que constituyen una intromisión del gobierno
federal en competencias de los Estados -un alegato similar al
empleado contra la reforma sanitaria.
Sin embargo,
Pruitt también considera que el debate sobre la contribución de las
acciones del hombre al calentamiento global “todavía no está
cerrado” y que “los científicos siguen sin estar de acuerdo
sobre el grado y la magnitud del calentamiento global, así como sus
vínculos con las acciones del hombre”, según escribió en una columna para la revista National Review.
Los vínculos de
Pruitt con los lobbies de la industria del petróleo y el carbón
también están ampliamente documentados. En 2014, el Times reveló
que las mismas cartas que había enviado a la EPA en contra de su
regulación habían sido redactadas en realidad por uno de los
principales defensores de la industria del petróleo en Washington.
“El presidente
electo prometió romper con la influencia de estos grupos en
Washington pero su nominación de Pruitt solo la refuerza”, dijo
este miércoles el senador Chuck Schumer, líder de la minoría
demócrata. Schumer acusó al fiscal general de Oklahoma de tener a
sus espaldas “una preocupante historia de defender los intereses de
las grandes petroleras a expensas de la salud pública”.
Según la NASA
estadounidense, el 97 % de los científicos del mundo coinciden en que
existe el calentamiento global y que el consumo de energías fósiles
es la primera causa de este problema. 2016 va camino de quedar
registrado además como el año con temperaturas más elevadas desde
que se registran estos datos, y diez de los más cálidos de la
historia han estado entre los 12 últimos años.
Fuente:
Cristina F. Pereda, Trump elige a un negacionista del cambio climático para liderar la agencia medioambiental de Estados Unidos, 08/12/16, El País. Consultado 10/12/16.
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