Una iniciativa
tiende a preservar los servicios ecosistémicos que brindan a la
sociedad estas áreas especiales. En Mendoza son muy importantes y
hay por lo menos 30, algunos amenazados por las actividades
extractivas (petróleo y minería) y los avances inmobiliarios.
La Cámara de
Senadores de la Nación aprobó hace algunos días, y envió en
revisión a Diputados, un proyecto de ley que tiene por objeto
establecer los presupuestos mínimos para la conservación,
protección, restauración ecológica y uso racional y sostenible de
los humedales.
De convertirse en
norma, lo que no ocurrirá hasta el año próximo en el mejor de los
escenarios, la autoridad nacional de aplicación, junto con las
jurisdicciones provinciales competentes, deberá efectuar un registro
de los humedales en el territorio nacional en un plazo no mayor a
tres años.
El artículo 1 de
la Convención Ramsar (Irán, 1971), define a los humedales como
áreas de marismas, pantanos, turberas o de aguas naturales o
artificiales, permanentes o temporarias, estancadas o corrientes,
dulces, salobres o saladas, incluyendo las extensiones de aguas
marinas cuya profundidad en marea baja no excede los seis metros.
La norma en
tratamiento protege los humedales del país en un sentido amplio,
aunque excluye de sus alcances a los salares de altura, que son
humedales de gran relevancia para los ecosistemas de alta montaña
pero que, al poseer reservas de litio, mineral estratégico para la
fabricación de pilas, sucumben al lobby de las provincias de Jujuy y
Catamarca.
Otra disposición
prevista es crear el inventario de humedales, siguiendo la línea de
la ley de glaciares, con un plazo de concreción de 3 años. Obliga a
renovar el inventario cada 5 años y a las provincias a generar
procesos de ordenamiento territorial de los humedales y los
selecciona bajo 3 categorías de protección, tomando el ejemplo de
las normativas sobre la protección de los bosques nativos.
También debe
conformarse un comité interjurisdiccional para el manejo de los
humedales integrado por el Comité Hídrico Federal (Cohife), Parques
Nacionales y el Consejo Federal de Medio Ambiente (Cofema), tomando
la experiencia del Sistema Federal de Áreas Protegidas).
En síntesis, es
un gran avance para preservar los humedales a pesar de las omisiones
y otras cuestiones que podrían solucionarse en el mediano plazo o
compensarse a través del accionar institucional.
Para Mendoza
representa poner en valor los humedales locales pues, al día de hoy,
no hay suficiente conciencia de los servicios ambientales que
brindan. Sin embargo para provincias como Corrientes y Formosa, donde
estos sitios tienen actividad económica de gran relevancia (por
ejemplo por los arrozales), esta ley vendría a equilibrar la faz
productiva de esos espacios con la conservación de los recursos
naturales.
En la Argentina
existen aproximadamente 600.000 km2 de humedales, lo que representa
el 21,5% de la superficie del país, un área que aumenta al 23 % si
se consideran las salinas y los cuerpos de agua.
Lamentablemente
estos ecosistemas se encuentran actualmente afectados debido al
impacto de las actividades humanas que se desarrollan en ellos,
generando una degradación progresiva y poniendo en evidencia su alto
grado de vulnerabilidad.
En nuestra
provincia los sitios de este tipo son al menos 30, ubicados en los
distintos oasis de nuestra geografía. Los ecosistemas provinciales
se clasifican de montaña (por ejemplo en los Altos Andes Centrales,
Parque provincial Aconcagua; de llanura y los artificiales (las
presas o embalses). Algunos ejemplos mendocinos son la laguna
Llancanelo (Malargüe), declarada sitio Ramsar en 1995, y el complejo
de Lagunas de Guanacache (Lavalle), ambos declarados sitios Ramsar.
La importancia de
conservar estas maravillas de la naturaleza es tan obvia como
preguntarse por los árboles y el aire. Proveen bienes y servicios
ambientales indispensables para la vida y el bienestar humano;
provisión de agua dulce para consumo humano, de recursos para
labores productivas, adaptación y mitigación del cambio climático,
amortiguación de inundaciones y sequías. Hay que salvarlas a toda
costa.
Fuente:
Proteger los humedales, un imperativo, 10/12/16, Los Andes. Consultado 12/12/16.
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