Se trata de una historia con elementos de western que gira en torno al drama que los agrotóxicos y los monocultivos están provocando actualmente entre los pobladores de la zona de la Triple Frontera entre Argentina, Brasil y Paraguay.
El argentino
radicado en Bélgica Diego Martínez Vignatti estrenará este jueves
en salas locales “La tierra roja”, una historia impactante con
elementos de western que gira en torno al drama que los agrotóxicos
y los monocultivos están provocando actualmente entre los pobladores
de la zona de la Triple Frontera entre Argentina, Brasil y Paraguay,
y que habla de la violencia, la corrupción y la impunidad que esos
negocios esconden.
Malformaciones,
cáncer e intoxicaciones, asesinatos y desapariciones, además de la
destrucción del ecosistema, la contaminación y deforestación de
grandes porciones de la selva misionera son algunas de las
consecuencias que los monocultivos de pinos para la fabricación de
papel, y el uso de los pesticidas y glifosatos que necesitan para
prosperar, están provocando en esa zona y que la película de
Vignatti se encarga de denunciar.
Coproducción
entre Argentina, Brasil y Bélgica, “La tierra roja” está
protagonizada por el belga Geert Van Rampelberg y los argentinos
Eugenia Ramírez Miori (Ana) y Enrique Piñeyro, y narra la historia
de Pierre, un capataz belga de una multinacional que desmota bosques
y planta pinos para fabricar papel en plena selva misionera, cuya
vida cambia cuando toma conciencia de que sólo es una marioneta de
un grupo de desalmados que contaminan y asesinan a los pobladores de
la zona.
En una entrevista
con Télam, Vignatti destacó que eligió la selva misionera “porque
allí se vive una doble catástrofe: primero, la destrucción del
medio ambiente, la violencia ejercida contra toda la vida que ella
acoge y la violencia contra sus habitantes originarios, y luego el
monocultivo de pinos para la producción de la pasta de papel, una
actividad extremadamente nociva, se la mire por donde se la mire”.
- Télam: ¿Cuándo
y por qué decidiste hacer una película sobre el problema de los
agrotóxicos?
- Vignatti: El
tema se impuso en mi vida como una evidencia. Desde 2012 todo me
parece claro. Siempre me sentí determinado a hablar de eso. Creo que
el hecho de ser padre me cambió la vida, cambió mi posición en el
mundo, cambiaron mis responsabilidades ciudadanas. No puedo dejarle a
mis hijos un mundo peor que el que yo encontré. Y no puedo quedarme
quieto y manso mientras nos están envenenando. No es mi naturaleza.
- T: ¿Qué fue lo
que más te impactó de la situación en esa zona?
- V: Argentina se
convirtió en un espantoso territorio de monocultivos, de pesticidas,
de glifosatos, de soja trans, de minería a cielo abierto, de
papeleras. Todas esas actividades generan un beneficio económico
para grandes multinacionales; para el 5 por ciento de la población,
que son sus socios locales (o más bien sus capataces) y para sus
empleados políticos (locales o nacionales). Para el resto las migas,
la contaminación y la enfermedad. Es una vergüenza y un crimen.
Elegí la selva, pero podría haber elegido cualquier pueblo de la
"patria sojera" o un pueblo cordillerano afectado por la
Barrick.
- T: ¿Cómo te
documentaste para abordar el tema? ¿Entrevistaste a los afectados?
- V: Hablé con
las víctimas y con gente que se ocupa de esa temática seriamente y
maneja datos escalofriantes. También hablé con empleados en
actividades contaminantes, con Greenpeace Argentina, con el pediatra
Demaio de Posadas que se ocupa de niños con malformaciones y con el
doctor Medardo Ávila Vasquez que trabaja con afectados por
agrotóxicos. Hay tanta gente en Argentina luchando contra ese
flagelo, apoyando a las víctimas, pero como por casualidad están
siempre ausentes del paisaje mediático, son perseguidos y
calumniados. Cuando más sabía más aumentaba mi tristeza, pero
también mi determinación.
- T: ¿Cómo
trabajaste el arco dramático del protagonista, que pasa de ser
instrumento de la opresión a convertirse en víctima de sí mismo y
reaccionar en contra de sus propios jefes?
- V: Pierre es
todos nosotros, es la humanidad. Pierre sabe lo que pasa y se miente
para seguir adelante, para no cargar con la pesada responsabilidad de
la lucha. Es más fácil cerrar los ojos que luchar, pero hay
momentos en que esto es sencillamente imposible, como cuando ves
bebés con malformaciones. Por dinero, hay gente capaz de envenenar a
sus propios hijos. No es el caso de Pierre, su humanidad y su amor
por Ana lo llevan por otro camino, aunque esté lleno de dolor.
Pierre está orgulloso de dar trabajo, pero su trabajo envenena y
mata. Y eso no podía durar eternamente. A no ser que sea un
personaje abyecto, completamente inmoral. Algo en lo que realmente no
creo como ser humano y que no me interesa como cineasta.
- T: ¿Cómo fue
filmar en los mismos espacios y en las mismas condiciones que los
peones que trabajan fumigando esa zona?
- V: Nunca me
imaginé otra cosa. La película necesitaba obreros verdaderos y
decorados naturales. Quería hablar de la destrucción de la selva
filmando en la selva. Y con obreros que sepan usar un machete, cortar
un árbol, manejar una grúa. La relación con esa gente fue
fantástica, de un gran respeto, de mucha alegría y complicidad. Yo
estaba convencido de que podían actuar, y lo hacen muy bien. Y
quería que fuese así porque es su historia, su drama, su bronca.
Les dí la posibilidad de que se expresen, ellos hicieron de esa
posibilidad una aventura. Nunca aprendí tanto en mi vida, les estaré
eternamente agradecido.
- T: ¿Cómo
pensaste la puesta en escena para filmar tanta violencia física e
institucional?
- V: Es mi primer
western y en Argentina son pocas las películas de acción, así que
me sentía un poco huérfano desde el punto de vista técnico. ¿A
quién recurrir, cómo resolverlo? Me dí cuenta de que estaba solo y
me pasé estudiando la cuestión cientos de horas, días y noches. Al
final, las manifestaciones, las peleas, las cabalgatas, todo lo
planifiqué trabajando con un story-board, reflexionado. Aprendí
mucho y me gustó hacerlo. Espero que la gente no sólo reflexione
con la película, si no que también lo pase bien, que lo cinético y
las emociones funcionen.
Fuente:
Martínez Vignatti estrena “La Tierra Roja”, un western sobre agrotóxicos, violencia e impunidad, 07/12/16, Télam.
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