Andréi Sájarov,
brillante científico ruso, al ver las consecuencias de las bombas
atómicas se convirtió en activista. Perseguido en su país, recibió
el premio Nobel de la Paz.
por Eduardo Baird
Sájarov nace el
21 de mayo de 1921 en el seno de una familia de la intelligentsia
moscovita. Estudia física, que había sido la carrera de su padre.
Salvado de la movilización por su débil constitución física se
gradúa en 1942. Deja de estudiar y se aplica a la logística bélica
en la fábrica de municiones de Ulyanovsk. Terminada la guerra es
invitado oficialmente para continuar sus estudios en el Instituto de
Física Lébedev de Moscú, donde se doctora en 1947.
Al enterarse de
la caída de la bomba atómica de Hiroshima, sintió que “su
destino y el de muchas otras personas, tal vez la humanidad entera,
había cambiado de la noche a la mañana”. En 1948 Igor Tamm, jefe
del Instituto Lébedev anunció a Sájarov y a otros colaboradores
que les habían asignado la investigación de la bomba de hidrógeno.
Sájarov corrigió la primera versión que había elaborado el
instituto, proponiendo un nuevo diseño (la sloika), un bollo
esférico con una bomba atómica en el centro, rodeada de capas de
deuterio y uranio. Esta idea fue perfeccionada por Vitaly Ginzburg
con el empleo de deuteriuro de litio.
Sájarov puso
todo su celo en la construcción de la bomba. Suscribía la idea de
“equilibrio estratégico”: “…el precio pagado por un país
pobre, hambriento y devastado por la guerra… todo ello confería un
gran dramatismo a la situación y nos daba fuerzas para creer que
nuestro sacrificio no sería en vano”. Estaba convencido de lo
necesario que eran estas armas para evitar el chantaje nuclear de
parte de los Estados Unidos. En marzo de 1950 su equipo fue asignado a una
ciudad secreta, Arzamas-16, un complejo militar situado junto al
monasterio de Sarov, a 500 kilómetros de Moscú. Sájarov ideó un
sistema de confinamiento de plasma, que destruiría cualquier pared
material, base del reactor Tokamak, que produce energía por fusión
sostenida.
La prueba de la
sloika fue un éxito: la energía liberada era 20 veces superior a la
de la bomba de Hiroshima. Sájarov, a los 32 años, fue elegido
miembro de la Academia de Ciencias Soviética. Se le concedió el
premio Stalin y el título de Héroe del Trabajo Socialista.
Sin embargo, el
gobernador de Arzamas informó, en 1955, que pese a su excelencia
científica, la conducta de Sájarov no era encomiable. Ocurría que
Sájarov, impresionado por la muerte de miles de aves luego de los
ensayos nucleares, se enfrascó en libros de genética para calcular
cuántas personas en todo el mundo se verían afectadas por cáncer
como consecuencia de la proliferación en la atmósfera de elementos
radioactivos. Calculaba en cientos de miles la cantidad de víctimas.
Durante años
rogó por la suspensión de las pruebas, suplicó a jefes de Estado y
enfureció, en vano, a colegas y superiores. Sus ideas lo fueron
comprometiendo cada vez más en la defensa de los derechos humanos,
participando a partir de diciembre de 1966 en manifestaciones de este
tipo. Ese mismo año firmó un manifiesto contra la rehabilitación
de Stalin e intercedió a favor de los disidentes ante el gobierno,
por lo que vio drásticamente recortado su salario y perdió una de
sus puestos. En julio de 1967 abogó a favor de la moratoria sobre
misiles antibalísticos propuesta por Estados Unidos, aduciendo que la carrera
armamentista haría muy probable la guerra nuclear. Quiso también
buscar de convencer a los científicos norteamericanos a controlar a
sus halcones. Las respuestas que tuvo lo convencieron que los poderes
no tenían idea del peligro a que se exponía a la humanidad. En 1968
escribió un artículo describiendo el grave peligro de la guerra
nuclear. Lo envió a Brezhnev y a la prensa clandestina, por lo que
fue leído en la BBC y publicado por el New York Times. Sájarov fue
influido por Leo Szilard quien criticaba abiertamente la carrera de
armamento nuclear y conocía también opiniones por el estilo de
Albert Einstein, Niels Bohr y Albert Schweitzer. Se le ordenó que no
volviera a Arzamas y sufrió siete años confinado en Gorki. Nunca
abandonó su amor por la física teórica.
Tratando de
explicar el hecho peculiar de la asimetría en la escala cosmológica,
Sajarov la relacionó con una desviación de la simetría en el mundo
submicroscópico. La llamada CP-asimetría (propuesta por Susumo
Okubo en 1958) tomaba en cuenta una pequeña y sutil diferencia entre
ciertos tipos de partículas y sus anti-partículas. Sajarov añadió
la predicción de que los protones pueden decaer de forma espontánea,
transformándose en otro tipo de partículas, lo que daría lugar a
una asimetría entre materia y antimateria en la rápida expansión
de plasma súper denso que componía el universo temprano justo
después de que se produjera el "Big Bang".
Recibió en 1975
el premio Nobel de la Paz.
Fuente:
Eduardo Baird, Sájarov, de la física a la lucha contra las armas nucleares, 30/10/16, La Izquierda Diario.
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