jueves, 4 de agosto de 2016

Algunas precisiones en torno a la novela de Monsanto

Los habitantes de Malvinas Argentinas, un pueblo de la provincia de Córdoba, en Argentina, mantienen bloqueada desde 2013 la construcción de la planta de semillas de maíz transgénico de la corporación Monsanto, en una larga movilización contra alegados efectos nocivos para la población y el ambiente. Foto: Fabiana Frayssinet/ IPS

por Dario Avila

Ante la aparente desmentida realizada por el Ex - CEO de Monsanto, Adrian Villaplana (quien fuera removido de su cargo por su incapacidad para resolver el conflicto de la Empresa), en torno a sostener el Proyecto de la Planta Acondicionadora de Semillas, resulta conveniente, establecer una serie de precisiones, a los efectos de despejar algunas dudas:

1- Los rumores acerca del “abandono del proyecto” por parte de la Empresa, son de vieja data y refieren a, condiciones sociales muy adversas (fuerte resistencia popular y bloqueo al predio); condiciones técnicas irresueltas (deficiencias y rechazo al Estudio de Impacto Ambiental), perdida de aval político (ningún dirigente de peso, sale a ratificar la inversión por estos días), derrota judicial (paralización de la obra civil mediante amparo promovido por los vecinos de la Asamblea de Malvinas).
 
2- Reciente “imputación penal” a quince (15) funcionarios públicos Municipales (Ex – Intendente Daniel Arzani, el Ex - Jefe de Catastro y Planeamiento de Malvinas Argentinas, Rubén García, y los Ex - Concejales José Blanco, Emilio Ferrero, Elsa Martínez, María Ferreyra, Marta Castro, Ricardo Guzmán, Rosa Estela Castañares), Provinciales (Ex - Secretario de Ambiente de la Provincia, Luis Bocco, Abel Anuzis, Duilio Padula, Alejandro Natalicio y Jorge Elia, miembros de la Comisión Técnica Interdisciplinaria, Jorge Ferrari, Ex - Director de Jurisdicción de Asuntos Legales de la Secretaría de Ambiente, y María Belén Pistone, Ex - jefa del área Dictámenes) formulada por el Fiscal Anticorrupción -Dr. Hugo Amayusco- quien les atribuye la posible comisión del delito de abuso de autoridad, por haber emitido autorizaciones o permisos a favor del Proyecto de Monsanto, en algunos casos, y por haber incumplido con su deber de control de legalidad y técnico previo a la emisión de las mencionadas autorizaciones, en otros casos, por entender que las mismas violan lo preceptuado en la ley provincial de uso del suelo, la que determina que el área o zona donde se planea construir la Planta, esta destinada al “uso agropecuario sin contaminantes”, y que en cambio, este tipo de proyectos deben ejecutarse en otra área especialmente creada al efecto, cual es el “area industrial”. Que esta ley de Uso del Suelo, se encuentra plenamente vigente, por lo que, para el caso de que cualquier funcionario público, que en el marco reseñado, pretendiese retomar el proyecto paralizado, otorgando algun tipo de permiso o autorización a favor de la Empresa involucrada, caería bajo el riesgo de ser denunciado por la misma comisión de delito, por lo que su suerte, también estaría echada en este sentido.

3- Que en definitiva, lo resuelto por el Fiscal Amayusco precipitó los hechos recientes y es seguro afirmar que la Empresa en breve, deba “abandonar el proyecto y retirarse”. Esto por cuanto la imputación tiene incidencia directa sobre lo resuelto en el Amparo. Cabe recordar que el Amparo interpuesto por los vecinos, tuvo la virtud de paralizar judicialmente la continuidad de las obras civiles iniciadas ilegalmente por la empresa Monsanto, sujeta a dos condiciones: a) Que la Empresa presente un nuevo Estudio de Impacto Ambiental (EsIA); y b) Se convoque a la ciudadanía a las Audiencias Públicas en el marco de la ley general del ambiente n° 25.675. Que en razón de que existe un imputación penal, por la que un Fiscal tiene por acreditado que “la empresa viola la ley de uso del suelo”, que “la Planta en ese lugar no se puede construir”, “ningun sentido tiene que Monsanto presente el EsIA y se convoque a las Audiencias Públicas “si primero no se logra salvar este escollo legal infraqueable” que significa lisa y llanamente la violación del uso del suelo, y esto es algo que ni Monsanto ni el Estado puedan resolver administrativamente mientras se encuentre vigente la ley de uso del suelo.

Por eso Sres. Monsanto, mas temprano que tarde, tiene que abandonar su proyecto e irse de ese lugar. Esa partida no es gratuita para la empresa ya que la misma se va derrotada social y judicialmente. Por eso digo: “SALUD POR ESTA PELEA QUE LA GANÓ LA DIGNIDAD DE UN PUEBLO ORGANIZADO”: celebro y saboreo con suma felicidad, este triunfo que fue, es, y será por siempre colectivo.

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