Lo afirmó el biólogo y militante ambientalista, Raúl
Montenegro, que integra el equipo de investigación que analizará en el Chaco la
presencia de agrotóxicos en niños hasta 14 años y en leche materna del Chaco
con la Universidad
de Córdoba y la de California.
“No hace falta esperar resultados para tomar decisiones
precautorias, no puede seguir la aplicación de plaguicidas en proximidad de
centros poblados, viviendas, escuelas. Si no, estaríamos siempre esperando el
estudio súper perfecto para tomar decisiones”. Así lo aclaró el biólogo,
investigador y militante ambientalista Raúl Montenegro quién encabezará un
equipo de investigación sobre la presencia de agrotóxicos en sangre de los
menores de 14 años y en leche materna.
“Queremos hacer más visible lo que para nosotros es un
escándalo en nuestro país como es el uso absolutamente descontrolado de
plaguicidas”, señaló, en diálogo con FM Libertad, el también titular de “La falta de datos no es casual”
Montenegro, reconocido en 2004 con el Premio Nobel Alternativo
por su militancia ambiental, advirtió que “buena parte del país, por lo menos
de la zona donde hay cultivos industriales, realmente está sufriendo una suerte
de proceso epidemiológico silencioso en donde miles de personas son víctimas de
los millones que a nivel nacional reciben plaguicidas y obviamente hay una
falta de datos muy fuerte, que yo creo que no es casual”.
No obstante la falta de datos científicos, el científico
recalcó que “para tomar decisiones en nuestro país rige el principio de
precaución, que lo establece el artículo 4 de la Ley de Ambiente -26.675- y no hace falta desde
ningún punto de vista esperar resultados para tomar decisiones precautorias”. Y
agregó: “no puede seguir la aplicación de plaguicidas en proximidades de centros
poblados, viviendas y escuelas. Quiero separar esto, si no estaríamos siempre
esperando el estudio súper perfecto para tomar decisiones”.
Frenar la acumulación de plaguicidas en sangre
El biólogo aclaró que “no hay mecanismos viables a nivel
poblacional para bajar esos contenidos de plaguicidas” que puedan detectarse en
la sangre de las personas testeadas, admitiendo que es la parte “lamentable”
del trabajo. No obstante, recalcó que “sí es importante ir marcando esto para
que no siga aumentando la cantidad de plaguicidas que van almacenando las
personas -depósitos biológicos- y por otro lado los depósitos ambientales -suelo, agua y aire-”.
En ese sentido, el investigador consideró que a la hora de
elaborar las recetas fitosanitarias, los ingenieros agrónomos “parten desde un
concepto falso”. “No están regulando la aplicación de plaguicidas en un campo
con 0 cantidad de plaguicidas, sino que ya tiene concentración acumulada”,
advirtió. Y agregó: “cada campo termina un año de actividad con más plaguicidas
de los que tenía antes”.
Por otro lado, Montenegro reveló que “las mamás embarazadas
primero transfieren a través de placenta los residuos de plaguicidas a los
embriones y fetos y después durante la lactancia. La leche materna tiene mayor
contenido graso por ejemplo que la leche de vaca, que es donde se alojan los
fitosanitarios clorados”. Y abundó: “no nos enfrentamos al plaguicida que se
aplicó anteayer o ahora, sino que es plaguicida que había antes y ya está en
los depósitos biológicos, como el DDT y derivados como el DDD, y DDE que están
en el organismo. A eso se agregan los plaguicidas nuevos, como el endosulfán”.
Falta de coordinación entre el Estado y las universidades
Por otro lado, el titular de la Funam disintió con el
ministro de Planificación y Ambiente del Chaco, Raúl Codutti, quién había
asegurado que no existen en la
Argentina recursos humanos capacitados para investigar sobre
el impacto de los agrotóxicos en la salud y el ambiente. “En la mayor parte de
las universidades argentinas existe capacidad técnica y analítica”, afirmó
Montenegro, y puntualizó que “de hecho, los análisis de todo lo que es
plaguicidas en sangre lo va a hacer el CENATOXA -Centro de Asesoramiento Toxicológico
Analítico-, que es un centro de investigación de la UBA (Universidad de Buenos
Aires), y en el caso particular del Chaco su red de salud realmente ha tenido
un trabajo descollante en ir evaluando lo que está sucediendo”.
“En nuestro país hay capacidad técnica, de hecho se están
haciendo investigaciones no solamente sobre contenido de plaguicidas sino
también hay protocolos para ver cómo se producen malformaciones cromosómicas
que se dan en las células de personas expuestas”, precisó. No obstante, el
biólogo ensayó una autocrítica: “hay capacidad, lo que no ha habido y en eso
creo que un poco de culpa la tenemos todos, esfuerzos para tratar de ligar las
capacidades de las universidades con algunas capacidades estatales”.
“La falta de coordinación terminó siendo muy beneficiosa
para las grandes corporaciones que venden productos agroquímicos”, concluyó
Montenegro.
Fuente:
“No hace falta el estudio súper perfecto para tomar decisiones precautorias”, 11/01/13, Chaco día por día.
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