Desde
la Municipalidad de Córdoba dicen que ya se inició una nueva
perforación para abastecer y oxigenar el agua del lugar.
Especialistas de la UNC explicaron que, por falta de obras, la
remediación quedó inconclusa.
por
Verónica Suppo
“Esto
es retriste”, es la frase con la que resumió Matías, un joven de
22 años que está sentado escuchando música frente al lago del
parque Sarmiento, el sentimiento que le devuelve el paisaje. “Vine
a despejarme, pero cada vez lo veo peor, y ahora que se caen las
hojas, más sucio”, describió al hablar sobre el estado del agua,
que de espejo tiene por estos días casi nada.
Además
de las hojas que se caen por la llegada misma del otoño, el lago es
un montón de botellas, bolsas, ramas y latas, principalmente, a la
altura de la avenida avenida Deodoro Roca.
Desde
esa ribera se puede ver la Isla Encantada con algunos árboles caídos
y un curso de agua casi estancado. Siguiendo la misma costa del lago,
el agua que rodea la Isla Crisol no cambia demasiado. Desde un
mirador blanco de madera se puede contemplar más cerca el interior y
en las esquina hay pilas de botellas y latas atascadas. El cauce está
casi repleto de algas sin mucho movimiento, rodeadas de las últimas
totoras y lirios que plantaron desde la Municipalidad de Córdoba.
Unos
metros más adelante, antes de volver sobre la avenida Deodoro Roca,
el paisaje comienza a mejorar, aunque nada asegura que, en un intento
de pesca, la caña no quede atrapada entre las ramas, algas y
botellas que flotan. En ese tramo, desde hace casi ocho años, se
sienta Oscar, con su perro Ciro. Tiene un puesto informal de venta de
objetos antiguos y alquiler de cañas.
El
hombre, que es óptico recibido, pero que vive de este puesto, se
muestra conocedor de la zona. “Ven esa tortuga sobre una rama, acá
hay de todo: tarariras, bagres, son animales depredadores. Hay vida
en el agua, pero esto sigue siempre igual, no cambia”, relató.
Oscar
fue testigo cuando en abril de 2018 se realizó la primera siembra de
carpas sogyo, tras una actividad que realizó la Municipalidad de
Córdoba junto con la carrera de Ingeniería en Zootecnia, de la
Facultad de Agropecuarias, de la Universidad Nacional de Córdoba
(UNC). Pero esa primera experiencia, con un lote de 30 carpas que se
alimentaría de la vegetación acuática, principalmente, para darles
batalla a las algas, no duró mucho.
Esta
actividad fue presentada, junto con otras remediaciones por
concretarse, como la colocación de especies vegetales en las riberas
para controlar las algas, como las totoras y los lirios, y la
construcción de biofiltros en las islas, entre otras acciones.
Carlos
Kubach, ingeniero agrónomo y responsable de la cátedra de
Acuicultura, de la Facultad de Agropecuarias, explicó a La Voz que,
si bien se realizó el sembrado inicial de las carpas, y la
Municipalidad acompañó con la colocación de cartelería, nunca se
concretó la firma de un convenio. Las obras demoradas del municipio
hicieron que la UNC no avanzara en el proyecto, que no implicaba sólo
el aporte de las carpas, como una primera solución biológica para
controlar el exceso de nutrientes del lago, según se conoció.
“Las
carpas iban a ser el último eslabón de una larga cadena de acciones
que no se pudo cumplir. El convenio no se firmó, no se hicieron las
perforaciones de los biofiltros, por lo que lo primero que había que
hacerse no se hizo”, precisó el especialista.
Dijo
que “por esas razones, la calidad del agua es mala”.
Para
llegar a la siembra, los peces habían sido adquiridos en una granja
en Misiones y, luego, criados en un enorme tanque australiano del
Campo Escuela, de la Facultad de Ciencias Agropecuarias, camino a
Capilla de Los Remedios, para, luego, ser mudados al lago del parque
Sarmiento, ya con 15 a 20 centímetros.
Para
Kubach, estas carpas deben seguir en el lago, aunque no alcanzan a
remediar el lugar. A simple vista, entre aquellos que recorren el
parque, el cauce alberga a tortugas y a tarariras, en su mayoría, y
a algunas palometas. Y una muestra de esto la consiguió Misael, un
nene de 6 años que el viernes pasado por la tarde fue a pescar con
sus padres y con otros dos hermanos: Uriel (de 8 años) y Abril (de
10).
“Miren
lo que tengo en la botella”, dijo el pequeño, y se asoma una
palometa de unos 10 centímetros de largo. “Esto sigue sucio, como
siempre”, se sumó Julio, el papá de los nenes, un tanto resignado
por el estado del lugar.
La
familia eligió pescar en la costa sobre Deodoro Roca, a unos 100
metros el puesto de alquiler de botes. Es desde ese punto en
adelante, y hasta el Paseo de las Sabinas Jardín Carlos Thays, donde
el paisaje se vuelve más amigable.
El
agua del lago en este tramo es poca, aunque no se la ve estancada y,
por los movimientos mismos de los botes y de la gente que llega hasta
el restaurante, el lugar está más cuidado. Igual que los espacios
verdes, con nuevos tramos en veredas, los que se extienden en una
obra por la Deodoro Roca, hasta el monumento Dante Alighieri.
Respecto
de las obras en el lugar, desde la Subsecretaría de Ambiente
municipal se precisó a La Voz que se vienen realizando estudios de
remediación, y que el martes pasado se inició la perforación de un
nuevo pozo para tomar agua de las napas inferiores, a una profundidad
de 160 metros.
“Esto
permitirá completar y terminar el saneamiento biológico, el que se
inició con especies, como lirios y totoras, y la posterior siembra
de carpas sogyo que permiten comer estas gramilleas”, describió
una de las fuentes de esta área municipal.
También
se describió que “este nuevo pozo alimentará el caudal y la
calidad del agua, con una mayor rotación, lo que aportará
nutrientes que mejorarán el cauce”.
Sobre
la casi constante basura que flota en algunos tramos del lago o que
queda estancada en las esquinas o en las ramas, desde el municipio se
pidió a los vecinos que, cuando visiten el lugar, trasladen los
residuos a los cestos.
En
el tramo de avenida Deodoro Roca, entre el teatro Griego y el mástil
principal, hay cuadrillas que trabajan en el recambio de las
baldosas, que desde la Municipalidad aseguraron que quedarán
colocadas en los próximos 15 días, para luego continuar con la
instalación de bancos. Una etapa que culminará cuando la
remediación del lago recién esté tomando forma.
En
estado crítico
Es
oportuno que la gravedad del caso tome estado público para que su
difusión aliente a las autoridades y a los expertos en la materia a
profundizar las acciones para recuperar este espejo de agua.
a
degradación de muchos paseos públicos en la ciudad de Córdoba ha
sido constante durante años. Los deterioros están a la vista y
reflejan la inestable gestión del municipio en el mantenimiento de
esos sitios.
Pero,
todo hay que decirlo, también influyen la falta de compromiso
vecinal con la conservación de espacios que son ganados por la
basura.
El
lago del parque Sarmiento se anota entre los paseos que son noticia
recurrente por su abandono.
Por
estos días, se verifica nuevamente una degradación que poco tiene
que ver con aquella postal diáfana de hace décadas y que, como tal,
era en un polo de atracción para el público que elegía pasar sus
horas de recreo allí.
Algas,
barro podrido, aguas malolientes y basura en las orillas y sobre la
superficie de la laguna hoy espantan antes que atraer visitantes.
Ello sin evaluar los posibles efectos contaminantes.
Un
informe que publicamos en nuestras páginas el pasado domingo da
cuenta del deterioro del estanque y refresca la memoria acerca de
emprendimientos de reparación que por distintos factores no
concluyeron.
En
2018, la Municipalidad, junto con la carrera de Ingeniería
Zootecnista de la Facultad de Ciencias Agropecuarias de la
Universidad Nacional de Córdoba (UNC), puso en marcha un proyecto
basado en la siembra de variedades de carpas, en la convicción de
que esos peces se alimentarían de la vegetación acuática, sobre
todo para combatir la proliferación de algas.
Sin
embargo, la iniciativa, que fue presentada en paralelo con otras
medidas de remediación, se concretó a medias y tampoco se tradujo
en la firma de un convenio de partes. El resultado es que volvimos al
mismo punto de inicio un año después.
Carlos
Kubach, ingeniero agrónomo y responsable de la Cátedra de
Acuicultura de la referida facultad, recuerda que las obras demoradas
de la Municipalidad hicieron que la UNC no avanzara en el proyecto,
que no sólo implicaba el aporte de las carpas como solución
biológica para controlar el exceso de nutrientes del lago.
Es
oportuno que la gravedad del caso tome estado público para que su
difusión aliente a las autoridades y a los expertos en la materia a
profundizar las acciones para recuperar ese espejo de agua que alguna
vez fue la atracción distintiva para los paseantes del inmenso
espacio urbano (a veces igualmente descuidado) del parque Sarmiento.
Los
operativos de higiene y de mantenimiento deben ser constantes y
efectivos. Una tarea que nos involucra a todos ya no sólo en bien de
devolver la belleza a un lago que hoy se ve deslucido y saturado de
basura.
Fuentes:
Verónica Suppo, Mucha basura y agua estancada en el lago del parque Sarmiento, 19 mayo 2019, La Voz del Interior. Consultado 25 mayo 2019.
En estado crítico, 22 mayo 2019, La Voz del Interior. Consultado 25 mayo 2019.
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