Se
esperan más sequías y un aumento de 1,45 grados centígrados para
el año 2050 en la región a causa de la desaparición de las selvas
tropicales. La práctica crece de manera alarmante.
por Darío Silva D'Andrea
La
deforestación en la Amazonia brasileña avanza de manera alarmante
con la eliminación de 19 hectáreas por hora, en promedio, según
una medición realizada en la primera quincena de mayo de acuerdo con
datos oficiales.
Esta
acción, que contamina los ecosistemas acuáticos y contribuye con el
calentamiento global debido a que los árboles talados liberan
carbono a la atmósfera, ya hizo desaparecer 6.880 hectáreas, una
superficie equivalente a la de unos 7 mil estadios de fútbol, en las
primeras dos semanas de mayo, según informó el Sistema de Detección
de Desmatamiento en Tiempo Real a través de información satelital
del Instituto de Pesquisas Espaciales.
Brasil
es el hogar de más de la mitad de la biodiversidad del planeta, pero
expertos advierten que santuarios ecológicos como la Amazonia y el
Pantanal sufren la amenaza de grandes grupos económicos así como de
mafias, con el marco de una retórica anti-ambientalista del
presidente Jair Bolsonaro. Terratenientes que talan árboles
centenarios para plantar soja, minería clandestina que contamina con
mercurio ríos vitales para pobladores de zonas remotas, o
traficantes de madera que diezman especies raras y valiosas: la
amenaza a la biodiversidad puede adoptar diferentes caras en este
país de dimensiones continentales.
Considerada
el "pulmón del planeta", la Amazonia reúne una cantidad
impresionante de especies: 40.000 plantas, 3.000 peces de agua dulce,
alrededor de 1.300 tipos de pájaros y 370 de reptiles. Sin embargo,
la deforestación, que había sido reducida drásticamente entre 2004
y 2012, registró en enero de 2019 un aumento de 54 % en relación al
mismo mes de 2018, según el Instituto del Hombre y el Medio Ambiente
de la Amazonía (Imazon). Aunque le siguieron dos bajas en febrero
(-57 %) y marzo (-77 %), en el primer trimestre del año desaparecieron
268 km2 de selva amazónica. En los últimos 12 meses, la
deforestación avanzó 24 %. “Antes tomábamos nuestro alimento
directamente de los árboles. Actualmente necesitamos plantar”,
dijo el anciano indígena Mojtidi Arara, que debe caminar una hora
selva adentro para recoger bananas.
Phillip
Fearnside, biólogo de la Universidad de Oxford, dice que la
deforestación en la Amazonia brasileña destruye un ciclo
hidrológico ambiental importantísimo para todo el planeta, pero
especialmente para el propio Brasil y Argentina. Así, la práctica
podría traducirse en una fuerte disminución de lluvias, situación
que afectará al sur de Paraguay, sur de Brasil, Uruguay y el litoral
argentino. De hecho, las fuertes sequías que afrontó Brasil en la
última década muestran que el ecosistema regional está cambiando
por completo. En cuanto a nuestro país, la sequía de 2018 fue uno de
los desastres naturales más nocivos del año provocó pérdidas por
6.000 millones de dólares.
Entre
agosto y abril pasados fueron eliminadas ilegalmente 8.200 hectáreas
amazónicas en Brasil, en zonas que están bajo protección del
Estado, en las cuales la deforestación debería ser cero. Los
últimos números indican las peores cifras en una década, según
las denuncias sobre un agravamiento del desmonte realizadas por
entidades ambientalistas como WWF, entre otras. Todos estos datos
fueron negados por el Ministerio de Medio Ambiente, mientras
Bolsonaro defiende la expansión de las áreas ocupadas por
agricultores y la explotación minera en zonas de la Amazonia,
incluso en reservas indígenas.
El
desmonte afectará lentamente las temperaturas al alterar las
propiedades de la reflexión de la luz solar y la evapotranspiración,
y la Universidad Estatal de Río de Janeiro predice que la
deforestación brasileña podría resultar en un aumento de 1,45
grados centígrados para el año 2050 en la región. Los
investigadores señalaron que su estudio en Brasil “ilustra que las
políticas actuales de uso de la tierra pueden afectar al clima local
futuro”. “La forestación tiene el potencial de revertir los
impactos de la deforestación en el clima local, especialmente en las
regiones tropicales y templadas”, agregaron.
Por
otra parte, un estudio revelado en marzo pasado, realizado por
/WWF-Brasil/ e /Imazon/, indica que enormes cantidades de agua dulce
superficial se pierden cada año en la Amazonia por la intervención
humana, especialmente por la deforestación. Según esta
investigación, la región pierde en promedio 350 kilómetros
cuadrados de agua dulce superficial cada año a causa de estos
factores. Esta tendencia es más prominente en la zona conocida como
el "arco de deforestación" en el sur del Amazonas y las
áreas más afectadas por esta pérdida en la superficie de agua
dulce son las planicies de inundación y las lagunas que se forman a
partir del flujo y reflujo del agua.
Colapso
ecológico
La
asociación internacional Tropical Forest Alliance hizo
recientemente un llamado "urgente" para evitar el “colapso
ecológico” terminar con la "guerra" contra los bosques,
como llama a la deforestación, que en 2018 acabó con 12 millones de
hectáreas, un área de selvas tropicales equivalente a la superficie
de Nicaragua. "Tenemos que actuar ya y debemos hacerlo con mucha
más urgencia que hasta ahora", dijo su director, Justin Adams.
"La vida es posible porque existimos en un clima muy estable,
pero si seguimos esta guerra contra la naturaleza (...), entonces el
futuro de nuestros hijos y nietos no será bueno", dijo la
organización.
El
año pasado la deforestación destruyó 12 millones de hectáreas de
selvas tropicales, según el Instituto de Recursos Mundiales (WRI) y
la plataforma Global Forest Watch. De ese total, 3,64 millones eran
selvas vírgenes, fundamentales para la biodiversidad y combatir el
cambio climático. Según los datos presentados por WRI y Global
Forest Watch en la reunión, 2018 fue el cuarto peor año en términos
de deforestación de la selva tropical, por detrás del 2014, 2016 y
2017. Los países más afectados son Brasil, Indonesia, Congo,
Colombia y Bolivia. "Estamos destruyendo los bosques que hacen
posible la vida" del humano y de otras miles de especies,
aseguró Adams.
Fuente:
Darío Silva D'Andrea, La frenética deforestación en Brasil tendrá graves consecuencias en Argentina, 25 mayo 2019, Perfil.
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