sábado, 25 de mayo de 2019

El cáncer que acecha a Monsanto

Con 13.400 demandas, la batalla judicial por el uso del glifosato, el pesticida declarado “probablemente cancerígeno” por la OMS, apenas acaba de empezar en Estados Unidos.

por Pablo Ximénez de Sandoval

El abogado Brent Weisner recuerda el día en que fue a casa de Dewayne Johnson a decirle que le iba a representar en un juicio contra Monsanto. Johnson, de 47 años, había trabajado como jardinero de un distrito escolar al norte de San Francisco, California. Ahora se estaba muriendo de cáncer, con una esperanza de vida de meses. Culpaba a un pesticida llamado RoundUp que había utilizado durante dos años en ese trabajo. Weisner cuenta que allí estaba la esposa de Johnson, Araceli, vestida de enfermera, uno de sus dos trabajos. “Ella no se lo acababa de creer del todo. Entonces nos sentamos y le dije que iba a pedir millones de dólares de indemnización. Se echó a llorar. Fue muy intenso. No tenía ni idea de lo importante que era este caso”, contaba esta semana Weisner en una entrevista en su despacho de Los Ángeles.

El 10 de agosto de 2018, un jurado popular de California condenó al gigante agroquímico Monsanto a indemnizar a los Johnson con 289 millones de dólares, una cifra espectacular que convirtió la palabra glifosato en nombre común. El glifosato es un compuesto químico desarrollado por Monsanto en los años 70 y el principio activo de dos productos, RoundUp y Ranger Pro. Se trata del pesticida más popular del mundo, de venta habitual en tiendas de jardinería. El juez redujo la indemnización a 78,5 millones. El jurado decidió que el glifosato probablemente provoca cáncer, que Monsanto lo sabía y que lo ocultó de mala fe.

De lo primero hay dudas. No existe un estudio determinante y reconocido que establezca la relación directa entre el glifosato y el linfoma no-Hodgkins, el tipo de cáncer cruel e incurable que padece Johnson. Tanto la Agencia de Protección Ambiental de Estados Unidos (EPA) como el regulador europeo (EFSA) lo consideran un producto seguro tal como está etiquetado.

En marzo de 2015, sin embargo, la Agencia Internacional de Investigación sobre el Cáncer (IARC, por sus siglas en inglés), dio un vuelco a la literatura científica sobre el glifosato al publicar un monográfico en el que lo calificó como “probablemente cancerígeno para humanos”. El organismo, dependiente de la Organización Mundial de la Salud, reconocía que hay “pocas pruebas” de la relación con el linfoma no-Hodgkins en humanos, pero consideraba suficientes los estudios hechos con animales como para establecer esa probabilidad.

La decisión de IARC cambió todo”, reconoce Weisner. Esa decisión es el principal factor de duda hoy en la consideración internacional del glifosato. Es la que ha hecho que firmas de abogados como esta de Los Ángeles (Baum Hedlum Aristei Goldman, BHAG) hayan visto posibilidades a estos casos, que la gente se haya animado a denunciar y que tres jurados distintos, por ahora, tengan suficientes dudas sobre la relación entre el glifosato y el cáncer como para condenar a Monsanto por no advertirlo en las etiquetas y considerar que lo ha hecho además de forma maliciosa.

Al veredicto de Johnson le siguió el pasado marzo el de Edwin Hardeman, otro vecino del norte de San Francisco con linfoma no-Hodgkins. Esta vez fue un jurado en un tribunal federal el que le otorgó una indemnización de 80 millones de dólares. Y finalmente, el pasado 13 de mayo, un tercer jurado de California condenó a Monsanto a pagar 2.000 millones de dólares a una pareja septuagenaria, Alva y Alberta Pilliod, que utilizaron RoundUp durante 35 años y ahora padecen linfoma no-Hodgkins.

Cuando salió la sentencia de Johnson, en septiembre del año pasado, había unas 8.000 demandas similares en Estados Unidos contra Monsanto. Ahora hay más de 13.400 demandas de pacientes de linfoma no-Hodgkins o sus familiares. Solo la firma BHAG ha aceptado 1.600 casos, de los cuales ha presentado ya 500 en los juzgados, 300 de ellos en California. El día que salió el veredicto de los Pilliod llamaron 60 personas diciendo que querían ir a juicio, según Weisner.

Fuente:
Pablo Ximénez de Sandoval, El cáncer que acecha a Monsanto, 22 mayo 2019, El País. Consultado 25 mayo 2019.

No hay comentarios:

Publicar un comentario