Los polinizadores
son claves para la alimentación mundial.
por Lucas Viano
Durante su corta
existencia de 50 días, una abeja obrera visitará 7.200 flores. A
los ojos humanos, el resultado es paupérrimo: cinco gramos de miel.
Para producir un kilo, se necesita el trabajo de 200 abejas y el
polen de 1,4 millones de flores. Una tarea ardua para un poco de
dulzura.
Pero las abejas
no sólo producen miel. Su servicio de polinización es clave para la
alimentación mundial. Cerca de tres cuartas partes de las especies
cultivadas necesitan de polinizadores como las abejas para generar
los granos y los frutos que consumimos en nuestra mesa.
La polinización
es un proceso fundamental para la reproducción y para la
persistencia de las plantas con flores. Ocurre cuando los insectos (y
algunos otros animales) mueven los granos de polen de las anteras (la
parte masculina de una flor) a los estigmas (la parte femenina).
Muchos de estos
polinizadores están en peligro de extinguirse, aseguran desde la
Plataforma Intergubernamental Científico-Normativa sobre Diversidad
Biológica y Servicios de los Ecosistemas (Ipbes, por sus siglas del
inglés) de la Organización de las Naciones Unidas (ONU).
La entidad señala
que una consecuencia impensada de esto sería un aumento en los
niveles de deficiencia de vitamina A, lo que podría dar lugar a un
incremento en la tasa mundial de enfermedades del corazón.
Ocurre que la
principal fuente de este micronutriente son los frutos y los granos
que necesitan de insectos polinizadores. Otros cultivos que están en
riesgo son tentadores: café, chocolate y manzanas.
Hay más de 20
mil especies de abejas en todo el mundo. Son los polinizadores
dominantes en la mayoría de los ecosistemas. Las abejas silvestres
son las que más contribuyen a la producción de cultivos. Este año,
Estados Unidos incluyó por primera a vez a insectos entre los
animales en riesgo de extinción. Se trata de siete especies de
abejas de Hawái.
La abeja más
conocida es la que produce miel: Apis mellifera. En 1988, había
cinco millones de colmenas de estas especies en Estados Unidos. En
2015, esa cifra bajó a unos 2,5 millones. En Argentina, la
producción de miel disminuyó de 84 mil toneladas anuales entre 2000
y 2009 a 67 mil toneladas anuales en los últimos años.
La principal
causa de la reducción de colmenas son los pesticidas, en especial
los neocotinoides, que ya se están prohibiendo en algunos países.
Los sistemas
agrícolas pocos diversos (monocultivo de soja) también afectan la
biodiversidad de polinizadores, dicen del Ipbes.
Además, las
abejas tienen varios enemigos que están proliferando. La mayoría
son parásitos que se introducen en su cuerpo o en las colmenas.
Aunque no
producen miel, el mar también tiene “abejas”. Esta semana se
conoció que las plantas marinas necesitan polinizadores para
transportar su polen. Los científicos siempre pensaron que esta
tarea era realizada sólo por las corrientes marinas.
Sin embargo,
investigadores de la Universidad Nacional Autónoma de México
descubrieron que unos pequeños crustáceos visitan las hierbas
marinas y trasladan el polen a otras plantas.
La cantidad de
carbono almacenada en una hectárea de estas praderas bajo el mar
equivale a dos hectáreas de bosque tropical. Son muy importantes
para retener dióxido de carbono, gas responsable del cambio
climático. Y, como en la tierra, sus abejas son imprescindibles.
Fuente:
Lucas Viano, Las abejas no sólo producen miel, 08/12/16, La Voz del Interior. Consultado 09/12/16.
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