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| Campos inundados en General Villegas. Foto: Diego Lima/ La Nación |
Se trata del segundo partido con más establecimientos lecheros del oeste bonaerense luego de Trenque Lauquen; algunos productores tiran la leche al no tener caminos transitables.
por Rosario Marina
General Villegas. Los tamberos del distrito ya registran pérdidas
productivas por los efectos de la lluvia, los vientos y el barro que
azotan a la zona rural de esta población de 30.000 habitantes. La
producción de leche, que en esta época debería aumentar porque las
vacas tienen mayor cantidad de pasto, ya bajó un 15 % respecto a lo
que se venía produciendo el mes pasado, según datos de la Sociedad
Rural local. "Y lo peor está por venir, porque el agua se va a
llevar el pasto que comen las vacas", indicaron los tamberos.
Algunos, incluso, han tenido que tirar miles de litros de leche en
las últimas dos semanas.
General Villegas
es, después de Trenque Lauquen, el partido con mayor cantidad de
tambos de la cuenca oeste de Buenos Aires. Según datos de la
Dirección de Lechería del Ministerio de Agroindustria de la
provincia, en la situación de emergencia en que se encontraba
parcialmente el distrito antes de las lluvias de los últimos días
ya había "25 productores tamberos declarados en
emergencia/desastre por la comisión de emergencia local, con un
total aproximado de 3 mil vacas lecheras".
El sector tambero
de la zona produce 12 millones de litros de leche por mes, de acuerdo
a los números obtenidos por la Sociedad Rural local. Esta producción
sale de los 120 tambos que remiten a tres plantas principales de la
zona. Sin embargo, los números del ministerio de Agroindustria
consideran que son, en realidad, 170 plantas, con un estimado de 250
mil litros diarios de leche por un valor de 36 millones de pesos
mensuales.
Para todos los
tamberos de General Villegas, la primavera es el mes donde la
pastura, que en general es a base de alfalfa, crece más rápido.
Pero eso no es lo que está ocurriendo ahora.
"La
perspectiva es que la producción va a bajar porque todos nos
quedamos sin pasto. Y el pasto no va a volver a nacer", explicó
a La Nación Agustín Baiguera. En las 340 hectáreas donde produce
leche no hay una que haya quedado a salvo del agua.
"Mi tambo ya
desaparece", contó otro productor que prefirió no dar su
nombre. El ritmo de su tambo, en la tarde del viernes pasado, era
frenético. Aunque el agua y el barro los complicaran minuto a
minuto, nadie paraba. Un tractor se había atascado más temprano en
el campo. Cuando otro fue a intentar sacarlo, se quedó también.
Así, no encontraban la forma de alimentar a las vacas, que pasaron
un día sin comer intentando sobrevivir entre el barro y el agua.
Para estos
animales, además, otro problema es la enfermedad. Por el frío y la
lluvia muchos de ellos sufren neumonía. En la tos los peones se dan
cuenta que esa vaca acostada en el barro ya empieza con molestias.
También están las diarreas, las mastitis y el pietín, un hongo que
les crece en las pezuñas.
Algunos
productores han tenido que tirar leche. "Fueron dos días
seguidos en los que tuvimos que tirar 6000 litros de leche un día y
unos 5000 más después porque había mucha agua y es muy arenoso el
piso", explicaron desde un tambo cercano a la Sociedad Rural,
que también tenía sus hectáreas cubiertas de agua.
Cuando empezó la
crecida, el agua avanzó sobre las vacas de los campos de los
alrededores de la Sociedad Rural local. "Hasta que pudimos sacar
toda la guachera, las más chiquitas sufrieron frío, la lluvia. Se
me murieron cinco, una de ellas ahogada. Y sigue en el barro, porque
no tengo cómo sacarla", contó la veterinaria que se encarga de
atender a las vacas de dos estancias.
Un camino para
llegar al tambo parece un arroyo de mucho caudal. El otro camino es
un barrial con dos tractores atascados. En un lugar al que ya no
pueden llegar están las vacas lecheras, está el tambo, está el
agua, el barro, el frío. Y todo eso es la pérdida.
Hay una parte del
campo que, se suponía, debía usarse para sembrar maíz y luego
darle de comer a las vacas. Pero no, ahora es lo más parecido a una
pileta de agua estancada. Bien adentro se ve un silo aéreo con maíz:
comida que se está pudriendo. Y, muy cerca, animales que se están
muriendo.
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Fuente:
Rosario Marina, Por la inundación, cayó 15% la producción en los tambos de General Villegas, 31/10/16, La Nación. Consultado 01/11/16.

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