por Baher Kamal
Roma, 31 oct 2016
(IPS). La humanidad se acerca cada vez hacia lo que podría llamarse
el apocalipsis climático. La concentración promedio mundial de
dióxido de carbono (CO2) en la atmósfera alcanzó un nuevo récord
en 2016, y no caerá por debajo de los niveles anteriores a 2015
durante muchas generaciones.
La advertencia la
hizo la Organización Meteorológica Mundial (OMM) y confirma una vez
más la alarma de expertos y organizaciones especializadas en el
clima.
El secretario
general de la OMM, Petteri Taalas, dijo que 2015 marcó el comienzo
de una nueva era de optimismo y acción por el clima, tras el acuerdo
de cambio climático alcanzado en París.
“Pero también
pasará a la historia por marcar una nueva era de la realidad del
cambio climático con concentraciones récord de gases de efecto
invernadero”, agregó.
“Si no lidiamos
con las emisiones de dióxido de carbono, no podremos enfrentar el
cambio climático y mantener el incremento de temperatura inferior a
dos grados Celsius por encima de la era preindustrial… Por eso es
de suma importancia que el Acuerdo de París entre en vigor antes de
lo previsto el 4 noviembre”, subrayó Taalas el 24 de este mes.
La OMM advirtió
a principios de este año que la temperatura del planeta subió un
grado desde el inicio del siglo XX, a medio camino del umbral crítico
de los dos grados, y que los planes nacionales contra el cambio
climático adoptados hasta el momento no bastarían para evitar un
incremento de tres grados.
Los niveles de
CO2 habían alcanzado previamente la barrera de las 400 partes por
millón en determinados meses del año y en ciertos lugares, “pero
nunca antes (como) promedio mundial para todo el año”. Según la
OMM, el fenómeno climático de El Niño impulsó el crecimiento de
CO2 cuando se desató en 2015 y se extendió con fuerza hasta este
año.
“El umbral de
400 partes por millón es de gran importancia simbólica”, afirmó
el anterior secretario general de la OMM, Michel Jarraud, en 2014.
“Debe servir como otra llamada de atención sobre el aumento
constante de los niveles de gases de efecto invernadero que están
impulsando el cambio climático y la acidificación de nuestros
océanos”, destacó.
Esto desencadenó
sequías en regiones tropicales y redujo la capacidad de “sumideros”
como los bosques, la vegetación y los océanos para absorber CO2.
Estos sumideros
absorben actualmente alrededor de la mitad de las emisiones de CO2,
pero existe el riesgo de que puedan llegar a saturarse, lo que
aumentaría la fracción de dióxido de carbono emitido que permanece
en la atmósfera, según el Boletín sobre Gases de Efecto Invernadero.
El dióxido de
carbono permanece durante miles de años
El CO2 permanece
en la atmósfera durante miles de años, atrapando el calor y
provocando el calentamiento del planeta.
La vida útil del
CO2 en los océanos es aún más larga. Según la OMM, es responsable
de 85 por ciento del efecto de calentamiento del planeta en la última
década.
Por otra parte,
la Convención de las Naciones Unidas de Lucha contra la Desertificación dice que las sequías y las inundaciones que afectan
a muchas partes del mundo están vinculadas a la corriente de El
Niño, que habría impactado a 60 millones de personas este año.
“En algunas
zonas, incluso en el noreste de Brasil, Somalia, Etiopía, Kenia y
Namibia, las consecuencias de El Niño se hacen sentir tras años de
sequías severas y recurrentes. La recuperación es imposible para
los hogares que dependen de la tierra para su alimentación y mano de
obra agrícola, sobre todo cuando se degrada la tierra”, declaró
la secretaria ejecutiva de la Convención, Monique Barbut.
Estas condiciones
no solo son devastadoras para las familias y las comunidades. Si no
se atienden, pueden convertirse en una causa de migración y terminar
con graves abusos contra los derechos humanos y amenazas a la
seguridad a largo plazo, añadió.
“Lo hemos visto
antes - en Darfur tras cuatro décadas de sequía y desertificación
y, más recientemente, en Siria, tras la larga sequía de 2007 a
2010″, explicó Barbut.
Es una “tragedia
ver cómo se quiebra una sociedad cuando podríamos reducir la
vulnerabilidad de las comunidades con medidas sencillas y asequibles,
como la restauración de las tierras degradadas en las que viven, y
ayudar a los países a establecer mejores sistemas de alerta temprana
de sequías, para prepararse y gestionar la sequía y las
inundaciones “, según Barbut.
La agricultura
representa una quinta parte de las emisiones totales
La Organización
de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO)
alertó que la rapidez del cambio en el clima mundial se expresa en
fenómenos meteorológicos más extremos y frecuentes, como olas de
calor, sequías y aumento del nivel del mar.
Los impactos del
cambio climático en la agricultura y las consecuencias para la
seguridad alimentaria ya son alarmantes y son los temas de este
informe, explicó el director general de la FAO, José Graziano da
Silva, en referencia a El estado de la agricultura y la alimentación de 2016, que cómo se pueden adaptar al cambio climático los
pequeños agricultores para hacer que los medios de vida de las
poblaciones rurales sean más resilientes.
Una conclusión
importante es que existe la necesidad urgente de apoyar a los
pequeños agricultores a adaptarse al cambio climático, que entre
otros grupos, son los más vulnerables al fenómeno.
“Van a exigir
mucho mayor acceso a las tecnologías, mercados, información y
créditos para la inversión para adaptar sus sistemas y prácticas
de producción al cambio climático”, señaló.
A menos que se
tomen medidas ahora para hacer que la agricultura sea más
sostenible, productiva y resistente, los efectos del cambio climático
comprometerán seriamente la producción de alimentos en los países
y regiones que ya son sumamente expuestos a la inseguridad
alimentaria, advirtió Da Silva.
“A través de
sus efectos en la agricultura, los medios de vida y la
infraestructura, el cambio climático amenaza todas las dimensiones
de la seguridad alimentaria. Expondrá tanto a la población pobre
urbana y rural a precios de los alimentos más altos y volátiles”,
observó.
Según el
director general de la FAO, también afectará la existencia de
alimentos al reducir la productividad de los cultivos, la ganadería
y la pesca, e impedir el acceso a los alimentos al trastornar los
medios de vida de millones de personas de zonas rurales que dependen
de la agricultura para sus ingresos.
Traducido por
Álvaro Queiruga
Fuente:
Baher Kamal, Cada vez más cerca del apocalipsis climático, 31/10/16, Inter Press Service. Consultado 01/11/16.
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