Son 17 mil
hectáreas que abarcan las cuencas media y alta del río San Antonio.
El proyecto presentado en 2015 aún está en análisis, sin plazos.
por Fernando
Colautti
Al sur de
Punilla, una de las regiones de las Sierras de Córdoba donde más
avanzó el desarrollo turístico y urbano, subsiste un espacio de
bosque nativo en un estado de conservación como quedan pocos en todo
el mapa provincial.
Son 17 mil
hectáreas que involucran la cuenca hídrica media y alta del río
San Antonio, que nutre al lago San Roque.
La comuna de
Cuesta Blanca y vecinos de la zona han promovido un proyecto para que
la Provincia declare esa zona como “refugio de vida silvestre”,
categoría establecida dentro de la ley de áreas protegidas de
Córdoba que impediría que se urbanice.
La zona en
cuestión estaría comprendida por lo que, en la década de 1980, fue
declarado como Reserva Hídrica Los Gigantes, una ley inaplicable
porque jamás fue reglamentada.
Las 170 mil
hectáreas del proyecto son campos privados, que hoy no tienen
urbanizaciones pero sí casas rurales dispersas.
El propósito es
que al menos ese sector pueda preservarse. No son muchos los rincones
serranos, y menos aun en regiones con impronta turística, que puedan
reunir esa condición.
Desde hace varios
años, cada nuevo anuncio de desarrollo inmobiliario en la zona
serrana llega acompañado de controversias por su impacto ambiental,
en zonas de suelos débiles y a la vez claves para regular las
cuencas hídricas y evitar que se agraven las inundaciones en verano
y las sequías en invierno.
Hace ya un año
el proyecto fue presentado a la Secretaría de Ambiente de la
Provincia. Hasta ahora, la única respuesta oficial fue que había
sido derivado a una Comisión Técnica Interdisciplinaria (CTI) para
su evaluación. Desde Ambiente, no dieron precisiones sobre el estado
de avance de ese estudio y ni sobre los plazos.
Razones
El proyecto
presentado por la jefa comunal Andrea Jordan plantea la creación de
un área protegida bajo la modalidad de “refugio de vida
silvestre”, en la zona de la cuenca media del río San Antonio,
desde Cuesta Blanca hasta toparse con la Reserva Hídrica Pampa de
Achala, ya en las Sierras Grandes. El objetivo es conservar los
suelos y la biodiversidad en flora y fauna, sobre unos 170 kilómetros
cuadrados.
Involucra la
parte a mayor altura del río San Antonio y sus tributarios Icho Cruz
y Malambo. “Permitiría dar continuidad e integrarse a otras áreas
protegidas, porque se uniría a la Reserva Hídrica Pampa de Achala y
al Parque Nacional Quebrada del Condorito”, señala la iniciativa.
En el sur de
Punilla, los vecinos más inquietos por la situación ambiental
advierten que la presión sobre el escaso bosque nativo remanente es
alta, sobre todo para proyectos de urbanización.
Ana Cingolani,
bióloga y vecina de Cuesta Blanca, apuntó que si se logra este
reconocimiento se impediría que se urbanice el área.
El concepto de
“refugio de vida silvestre” es uno de los más restrictivos que
contempla la ley. Por encima figuran las opciones de parques
naturales y monumentos naturales. Luego se ubican los refugios. Con
menos restricciones de uso aparecen las reservas hídricas,
forestales, de fauna, culturales, de usos múltiples y las
recreativas.
En Córdoba, hay
una decena de áreas declaradas como “áreas naturales protegidas”,
pero sectores ambientalistas dicen que lo son sólo en los papeles y
que no aseguran criterios de preservación.
“Si se lograse
la figura de refugio de vida silvestre se tendrían herramientas
legales para impedir desarrollos inmobiliarios”, marca Cingolani.
Documentos para descargar
Gráfico El área que quieren proteger (127.9 KB)
Las áreas
naturales cordobesas
La ley provincial
6.964 de “Áreas naturales de Córdoba” establece desde 1983
varias figuras para zonas protegidas. Como Parque Natural, la que
mejor asegura la conservación de un espacio, aparece sólo la de
Chancaní (4.920 hectáreas en el departamento Pocho), en el oeste de
la provincia.
La ley provincial
6.964 de “Áreas naturales de Córdoba” establece desde 1983
varias figuras para zonas protegidas. Como Parque Natural, la que
mejor asegura la conservación de un espacio, aparece sólo la de
Chancaní (4.920 hectáreas en el departamento Pocho), en el oeste de
la provincia.
Hay, en tanto,
dos “refugios de vida silvestre”: Monte de los Barrancos (7.800
hectáreas en la zona de las Salinas Grandes) y Paso Viejo (2.600 en
la zona de Cruz del Eje).
Luego, con un
rango de protección menor, aparecen las reservas de Pampa de Achala
(146 mil hectáreas), Cerro Colorado (3.000), La Quebrada (4.200),
Laguna La Felipa (1.307), del Suquía (66 hectáreas, en Capital) y
las más recientes de Las Tunitas (en el noroeste) y Parque Tau (en
zona urbana de Bell Ville).
Con todavía
menor intensidad legal figuran las “reservas de usos múltiples”,
como el millón de hectáreas que rodean a la laguna Mar Chiquita o
la declarada alrededor de La Cumbrecita.
Una figura
diferente representa el Parque Nacional Quebrada del Condorito (de 37
mil hectáreas), ya fuera de la órbita provincial y con criterios de
regulación y preservación más estrictos.
En ese caso,
además, se trata ya de terrenos estatales.
Fuentes:
Fuentes:
Fernando Colautti, Piden que un sector del sur de Punilla sea declarado “refugio de vida silvestre”, 13/11/16, La Voz del Interior.
Las áreas naturales cordobesas, 13/11/16, La Voz del Interior.
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