por Thalif Deen
Naciones Unidas,
15 nov 2016 (IPS). Durante la campaña electoral de Estados Unidos,
el candidato del Partido Republicano, Donald Trump, hizo varias
declaraciones, varias de las cuales arremetieron contra algunas
convenciones de la ONU y quedaron resonando en el foro mundial.
Trump opinó que
el cambio climático era una farsa y una conspiración china;
prometió prohibir a los refugiados políticos, restringir la
inmigración mediante un muro en la frontera con México, prohibir el
ingreso de musulmanes a Estados Unidos y diezmar los derechos
reproductivos.
Además, se
comprometió a desmantelar el acuerdo nuclear suscrito con Irán por
seis potencias: Alemania, Estados Unidos, Francia, Gran Bretaña,
Rusia y la Unión Europea (UE).
La mayoría de
las propuestas de Trump, que atentan contra convenciones o acuerdos
multilaterales de la ONU (Organización de las Naciones Unidas),
incluida la Convención sobre los Refugiados de 1951 y el Acuerdo de
París sobre cambio climático, pueden haber dejado consecuencias
negativas en el foro mundial.
El Acuerdo de
París fue sellado en la 21 Conferencia de las Partes (COP21) de la
Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el cambio climático y
entró en vigor el 4 de este mes.
Pero menos de una
semana después de su triunfo electoral, el martes 8, y esta vez como
presidente electo, Trump se retractó de algunas de sus propuestas,
sumiendo a la ONU en la incertidumbre.
El portavoz del
foro mundial, Farhan Haq, declaró el lunes 14: “Tendremos que
esperar y ver cómo es el nuevo gobierno una vez que asuma. Hemos
generado conciencia entre todos los gobernantes sobre los problemas
que pueden surgir si no cumplimos con los compromisos hechos en
París”, donde se celebró la COP21.
También señaló
que el secretario general de la ONU, Ban Ki-moon, quien habló
brevemente por teléfono con Trump tras su triunfo electoral, cree
que el gobierno de Estados Unidos desempeñó un papel de liderazgo
en los últimos meses ayudando a la comunidad internacional a avanzar
hacia la entrada en vigor del Acuerdo de París y “necesitamos
seguir con eso”.
“Todos los
esfuerzos por desviarse de ese curso de acción podrían ser
desastrosos para todos los humanos en los próximos siglos e incluso
en las próximas décadas. Así que tenemos que considerar todo lo
que hacemos con mucho cuidado”, añadió.
“A Trump le
costará mucho distanciarse de los tratados multilaterales”, opinó
Vijay Prashad, profesor de Estudios Internacionales en el Trinity
College, en diálogo con IPS.
“Su gobierno
tendrá que operar dentro de los parámetros del Estado y de la
historia de Estados Unidos. No es un golpe de Estado”, precisó.
El presidente
electo ya dio marcha atrás a varias de sus promesas electorales como
el muro en la frontera con México, la mayoría del cual, de hecho,
ya existe. Y en lo que respecta a las deportaciones, ya redujo el
número de 11 millones a entre dos y tres millones, y no hay que
olvidar que durante su Presidencia, Barack Obama deportó a dos
millones de personas.
Trump descubrirá
que si rompe el acuerdo con Irán, se quedará sin socios en Europa
que lo sigan en la imposición de nuevas sanciones y terminará por
aislar a Estados Unidos.
El Estado
presionará al gobierno de Trump para que frene algunas de sus
exageraciones, indicó Prashad, expresidente (2013-2014) de la
cátedra Edward Said de la Universidad Americana de Beirut, quien
escribió abundante sobre política de Medio Oriente, economía del
desarrollo, relaciones Norte-Sur y sobre actualidad.
Para ser justos,
recordó, Estados Unidos apenas reconoció las negociaciones
climáticas y, de hecho, actuó como diluyente de las posiciones más
razonables en las cumbre de Copenhague, en 2009, y de París, en
2015.
“¿Trump será
peor que el statu quo?”, preguntó Prashad. “El Congreso
legislativo ya estaba en manos de negadores del cambio climático.
Simplemente refleja sus opiniones”, apuntó.
Otro asunto que
habrá que ver, analizó Ian Williams, excorresponsal en la ONU para
The Nation y actual para The Tribune, en diálogo con IPS, es cuán
en serio es Trump cuando menciona su posición contra los musulmanes
y sus prejuicios hacia los mexicanos.
“Sabemos que no
tiene reparos en venderle apartamentos a insípidos jeques árabes ni
ningún prejuicio particular para emplear inmigrantes indocumentados
que trabajan por menos. Si tenemos suerte, su intolerancia oral fue
por mera conveniencia para arengar a las masas”, opinó.
Y para compensar
su retórica antimusulmana, a principios de este año se comprometió
a hacer que Israel pague por sus armas. Pero es de sospechar que en
los primeros 100 días de su gobierno tenga que tragarse bastantes
palabras al enfrentarse a la realidad de la ley y del Estado.
Williams señaló
que Trump no ha demostrado tener un fetichismo ideológico. Lanza sus
prejuicios libremente y, obviamente, se deleita del entusiasmo que
despierta en la gente.
“Pero el vacío
ideológico puede ser peligroso porque se rodeó de una mezcla de
ideólogos y aduladores prejuiciosos, piensa en Rudi Giuliani o John
Bolton o incluso Myron Ebell, el posible demoledor del Acuerdo de
París”, apuntó.
“La idea de
Rick Grennell, como embajador ante la ONU, por ejemplo, no genera
esperanzas”, añadió.
Por su parte,
Norman Solomon, del Institute for Public Accuracy, precisó: “En
Estados Unidos, Trump prometió usar las potestades del gobierno
federal para atacar los derechos humanos básicos, socavar las
libertades civiles, a la vez que avivar el odio hacia los negros y
los inmigrantes indocumentados. Su elección como presidente es una
tragedia para” este país.
“No podemos
predecir su apoyo a la ONU o a los acuerdos internacionales, al
contrario, su hostilidad hacia el Acuerdo de París se basa en su
ignorante negación de las causas humanas del cambio climático,
mientras su desprecio por el acuerdo con Irán es un disparate
peligroso”, apuntó.
“Resta por ver
si, de hecho, implementará un cambio real en su enfoque sobre las
invasiones y las guerras aéreas, que han hecho tanto daño a varios
países desde 2001, desde Afganistán, pasando por Iraq y Libia,
hasta Siria”, observó.
“La actitud de
Trump hacia Rusia podría, si la mantiene durante su Presidencia, ser
un cambio positivo respecto de las políticas bélicas que se fueron
asentando durante el gobierno de Obama”, precisó, aunque ponga
nerviosos a los gobernantes de muchos países de la Organización del
Tratado del Atlántico Norte.
Su intensión de
no mantener el tono agresivo hacia el Kremlin podría, incluso, ser
saludable para Europa, acotó Solomon.
Williams concluyó
que Trump es una gran incógnita, pues no comparte la urgencia de los
neoconservadores de rediseñar el mundo y “se expresó contra las
intervenciones extranjeras, pero sospecho que al final la seducción
del poder lo tentarán y lo harán hablar fuerte y llevar la batuta
en el concierto internacional”.
“Pero su enorme
ego y su manifiesta falta de confianza en sí mismo sugieren que
otros gobernantes podrían adularlo y conducirlo hacia la cordura”,
añadió.
Probablemente,
Trump quedó encantado de que el secretario general de la ONU, Ban
Ki-moon lo llamara. Y su arrogancia quizá impida que sus asesores
más tóxicos lo presionen para que adopte posiciones que no
comparte, observó Williams, expresidente de la Asociación de
Corresponsales de la ONU.
Traducido por
Verónica Firme
Fuente:
Thalif Deen, ONU atenta por amenazas de Trump contra acuerdos multilaterales, 15/11/16, Inter Press Service.
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