El presidente
electo republicano ha amenazado con "cancelar" el Acuerdo
de París.
por Manuel Planelles y Francisco Peregil
La victoria de
Donald Trump, escéptico respecto al cambio climático, llega en un
momento delicado para el Acuerdo de París contra el calentamiento
global. El pacto ha entrado en vigor, pero faltan por desarrollarse
los reglamentos que determinarán si funciona o no. Si Estados Unidos
decide salirse del pacto tendrá que esperar tres años para
denunciarlo. Se corre el riesgo de repetir el fiasco del Protocolo de
Kioto, que la principal potencia del mundo firmó pero que luego no
ratificó.
Cuando el 12
diciembre de 2015, hace solo 11 meses, se firmó en la capital francesa el Acuerdo de París el mundo era distinto. China y Estados Unidos
estaban a la cabeza de las negociaciones en la ONU sobre la lucha
contra el cambio climático y permitieron que se cerrara este
histórico acuerdo, que entró en vigor el viernes pasado tras
alcanzar el número suficiente de países. China y Estados Unidos fueron de los primeros países del mundo en ratificarlo y permitir así que
entre en vigor.
El impulso del
presidente de Estados Unidos, Barack Obama, ha sido determinante para que se
alcanzara ese acuerdo y para que entrara en vigor. Pero su sustituto,
el republicano Donald Trump, apuesta justo por lo contrario.
Escéptico respecto a la responsabilidad del hombre en el calentamiento global, en mayo sostuvo que su intención era "cancelar
el acuerdo sobre el clima de París y frenar todo el pago de dinero
de los impuestos de Estados Unidos a los programas de calentamiento global de
ONU".
Si Trump cumple
con esta amenaza y decide salirse del pacto, tendrá que esperar tres
años para denunciarlo, según establece el artículo 28 del Acuerdo
de París. La denuncia de un tratado es la fórmula que se emplea en
el derecho internacional cuando un país pretende salirse
unilateralmente de un pacto. En ese mismo artículo se especifica que
"la denuncia surtirá efecto al cabo de un año contado desde la
fecha" en que se "haya recibido la notificación
correspondiente".
La ministra de
Medio Ambiente francesa, Segoléne Royal, ha recordado este miércoles
a Trump que deberá esperar esos tres años si finalmente decide
salirse. Y ha apuntado que ya son 103 los países del mundo que han
ratificado el pacto y que "no puede, contrariamente a sus
afirmaciones, deshacer el Acuerdo de París".
Momento crítico
Efectivamente,
Trump no puede acabar con el pacto de París, pero lo puede dejar muy
tocado. La victoria del republicano ha llegado mientras se celebra en Marrakech la cumbre anual del clima. El Acuerdo de París es el marco
general de la lucha contra el cambio climático. Pero durante los
próximos cuatro años -de aquí hasta que en 2020 se empiecen a
aplicar los recortes de emisiones de gases de efecto invernadero
comprometidos por todos los firmantes del tratado- se deben
desarrollar los reglamentos para aplicarlo. Y si esos reglamentos no
son suficientemente fuertes, el acuerdo fracasará.
Los negociadores
reunidos en Marrakech dudaban este miércoles sobre qué sería peor:
que Estados Unidos dejara el pacto o que, durante los próximos cuatro años,
esta Administración obstaculice desde dentro las conversaciones
sobre los reglamentos del acuerdo.
Si Estados
Unidos, el segundo país del mundo que más gases de efecto
invernadero emite a la atmósfera, se sale del Acuerdo de París se
repetiría el fiasco del Protocolo de Kioto, que no ha logrado frenar
el calentamiento. Estados Unidos firmó aquel tratado pero no lo llegó a
ratificar.
En este caso,
Obama ha pisado el acelerador para que su país lo ratificara antes
de salir de la Casa Blanca. Pero los compromisos adquiridos por Estados Unidos
se basan en un plan nacional de transición a las energías
renovables. Hillary Clinton se había comprometido a seguir por esa
senda. Trump, sin embargo, apuesta por los combustibles fósiles.
Financiación
Además de los
compromisos de mitigación (a través de los planes nacionales de
recortes de emisiones que todos los firmantes deben presentar) el
Acuerdo de París tiene otra pata importante: la adaptación. Es el
término con el que se conoce a los esfuerzos que tendrán que hacer
los países para adaptarse a los cambios y amenazas que ya está
causando el calentamiento global. Y para eso se requiere dinero.
Los países
desarrollados se han comprometido a aportar, a partir de 2020,
100.000 millones de dólares anuales para apoyar a los Estados menos
desarrollados, fundamentalmente los africanos. Trump también ha
dejado claro que se pensará mucho cada dólar que envíe al exterior
destinado a combatir el cambio climático.
Obama se
comprometió en diciembre de 2015 a que su país aportaría 3.000
millones de dólares al Fondo Verde para el Clima en 2020. El pasado
mes de marzo, cuando intentaba que el máximo número de países
ratificara el Acuerdo de París, su Administración depositó 500
millones de dólares de ese compromiso, que rechazan los
republicanos.
Fuente:
Manuel Planelles, Francisco Peregil, La victoria de Trump hace peligrar el pacto contra el cambio climático, 09/11/16, El País. Consultado 10/11/16.
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