Meses después de que fuera clausurada y luego reabierta sin ningún tipo de control judicial ni estatal, la planta de San Nicolás de Atanor, segunda productora de glifosato en Argentina y fabricadora de los agrotóxicos más utilizados en el país, sufrió un extraño incendio que tapó con una humareda negra al Barrio Química, que desde hace años denuncia a la multinacional por centenares de muertes por cáncer y enfermedades respiratorias. Todavía no se sabe con certeza qué pasó. “Se escuchaban las explosiones”, dicen los vecinos a lavaca. La propia policía les recomendó que se metieran en las casas por la toxicidad de la combustión. Fotos, videos, historia y testimonios del desastre.
Ayer cerca de las
17 se produjo un incendio en la planta de la empresa Atanor en San
Nicolás, que había sido clausurada apenas 2 meses atrás por orden
del juez Facundo Puente al comprobar que se arrojaban químicos al
arroyo Jaguardón, afluente del río Paraná. Fue reabierta semanas
después para que la Autoridad del Agua (ADA) pudiera extraer
muestras, pero el juzgado no dispuso ninguna medida de control: la
fábrica siguió funcionando como si las denuncias por contaminación,
muertes y enfermedades respiratorias del barrio no existieran.
Vanesa Vargas
estaba haciendo empanadas cuando su hermana le alertó que Atanor se
estaba prendiendo fuego. “Ahí es cuando salgo y veo el humo y
escucho las explosiones”, dice Vargas a lavaca¸el día después de
que el Barrio Química se tapara de una humareda negra proveniente de
la segunda empresa productora de glifosato en Argentina.
Vargas salió de
su casa y se encontró con otros vecinos también alertados y
preocupados por saber qué estaba pasando. “No había nadie de la
Municipalidad. Éramos sólo los vecinos. Había nada más que tres
policías que llegaron con los bomberos”, cuentan. Finalmente
intervinieron varias dotaciones de bomberos, entre ellos la de Villa
Ramallo.
Vargas sacó el
celular y empezó a transmitir en vivo por Facebook. El video puede
verse en su perfil: una torre de humo llega hasta el cielo y tapa el
sol, mientras la incertidumbre de los vecinos crece segundo a
segundo. “Eso, después, va a caer todo acá”, dice uno. Hay
niñas que andan en bicicleta como un domingo normal. Otros se asoman
desde sus casas y filman. Otro pasa en moto sin mirar el cielo.
“Me encantaría
poder dar información, pero no la tenemos”, dice Vargas. “Fue
muy alarmante. Nadie sabía qué pasaba. Estaba todos los chicos
afuera, y no sabíamos cuán peligroso era: si teníamos que ir
adentro, si era tóxico o no, qué era lo que estaba pasando. En un
momento empezaron a caer unas gotas negras”.
En el minuto 5
del video se escucha cómo los vecinos preguntan a los efectivos
policiales si sabían qué había provocado el incendio. Les dijeron
que no. En ese momento sintieron que algo estaba lloviendo del cielo.
La propia oficial dijo: “Lo que nosotros le vamos a aconsejar es
que se metan adentro de sus casas, porque lo que está cayendo es
tóxico”.
Vargas hablaba
mientras filmaba: “En este momento está cayendo lluvia ácida a
pesar de estar el cielo despejado. Esa es la información que nos da
la policía hasta el momento, pero no nos dice nada más”. Vargas
habló con los vecinos y dijo había que meterse adentro: “Está
cayendo una llovizna”. Todo el diálogo y la filmación se dieron a
metros del alambrado que separa al barrio del predio de la fábrica.
Dice Vargas a lavaca: “No hubo ninguna contención”.
El humo negro iba
tapando cada vez más el celeste del cielo.
El podio
agrotóxico
La planta de
Atanor que se estaba incendiando produce:
12 mil toneladas al año de atrazina, tercer agrotóxico más utilizado en el país.
8 mil toneladas al año de simazina.
600 toneladas al año de formulación de herbicidas 2,4D (segundo herbicida más utilizado en el país, declarado en 2015 como “posiblemente cancerígeno” por la Agencia Internacional para la Investigación sobre Cáncer de la OMS) y 2,4DB
500 toneladas al año de formulación de “insecticidas y otros”.
La multinacional
se presenta en su página web como “el único productor de 2,4D y
2,4DB del Mercosur y el segundo productor de glifosato de Argentina y
uno de los principales productores de Atrazina a nivel mundial”.
También destaca la formulación de cipermetrina y clorpirifos,
usados en fumigaciones sobre plantaciones transgénicas.
Hace un mes, el
juez de Ejecución Penal de San Nicolás, Facundo Puente, ordenó la
clausura preventiva del sector de producción de Atrazina de la
planta al probar que allí se arrojaban químicos al arroyo
Jaguardón, que desemboca en el río Paraná. La Cámara de
Apelaciones confirmó la medida, pero solicitó que la empresa
estuviera en funcionamiento para que la Autoridad del Agua (ADA)
pudiera extraer muestra. Puente lo hizo, pero sin disponer ninguna
medida de control. Fabían Maggi, abogado de un grupo de vecinos que
denuncia hace años la contaminación en el barrio dice a lavaca:
“Atanor quedó funcionando como siempre”.
De todos modos,
la notificación a ADA se libró. ¿Se hizo? Maggi: “La planta fue
reabierta para que la autoridad haga lo que tiene que hacer y no hizo
durante décadas. Pero cuando el juez se lo notifica no hizo nada.
Pasaron 20 días sin que mueva un papel”.
El descontrol del
control
Lavaca se
comunicó con la planta de San Nicolás, pero el pedido de entrevista
no fue derivado. Atendió un guardia de portería: “Me ordenaron no
pasar ninguna llamada. Están reunidos. Están elaborando un parte de
prensa”. En la Casa Central en Munro tampoco hubo respuestas.
De la
Municipalidad de San Nicolás contesta José Luis Roberto, director
de Contralor e Inspección Ciudadana. “Todavía no pudimos evaluar
ni determinar el riesgo”, dice a lavaca. “Se está viendo si hay
contaminación. Están trabajando los peritos. Lo que pasó fue un
incendio precedido por una explosión. El incendio ocurrió en un
galpón viejo, de estructura vieja, con techo de chapa y madera.
Estaba todo destruido y quedaban sólo algunas columnas de pie. Según
la empresa, había allí un montón de bidones vacíos a la espera de
ser llenados”.
¿Los bidones
podían tener contaminantes?
“Es algo que
todavía no pudimos evaluar”.
El director de
Contralor cuenta que fue “personalmente” a la fábrica. “Cuando
vieron que el fuego estaba controlado, tomamos muestras fotográfica
e hicimos 40 minutos de recorrida”. ¿Cuál fue el motivo del
incendio? “Por lo que la empresa maneja fue un tema de circuito
eléctrico, pero no descartan algún atentado, sabotaje o mala
intención de una persona”. ¿Qué piensan desde la Municipalidad?
“No tuvimos ningún tipo de evaluación científica hasta el
momento. El lugar se destruyó por completo, estamos esperando
informe. Y que el OPDS eleve actuaciones”.
El OPDS es el
Organismo Provincial para el Desarrollo Sostenible, la entidad
pública que debe monitorear y fiscalizar a las empresas de tercera
categoría como Atanor, es decir, peligrosa y de riesgo para la
población. No atendieron a lavaca. “Todo lo que es el control
ambiental lo efectúa la Provincia: nosotros atendemos el riesgo de
incendios y la zona circundante”, dice Roberto. OPDS es un
organismo cuestionado por los vecinos. Dice el abogado Maggi: “Cuando
hay contaminación no hay solamente un empresario contaminador sino
un funcionario corrupto. Atanor no tiene permisos de descarga de
efluentes gaseosos al aire, ni líquidos al río. Sin embargo el OPDS
(que es la autoridad de aplicación) le dio el certificado de aptitud
ambiental”.
Los vecinos
denuncian hace años distintos casos de enfermedades que asocian a la
contaminación de la planta. Responden en la Municipalidad: “Acá
no han llegado formalmente denuncias contra Atanor. Sí a la
provincia, porque la gente sabe que la autoridad de aplicación es la
misma provincia”. Sin embargo, la Municipalidad podría actuar de
oficio: los químicos que produce Atanor están catalogados por la
OMS como “posiblemente cancerígenos”. Roberto: “Sabemos que
produce Atrazina y glifosato. Nosotros hasta ahora no hemos
determinado bien la toxicidad del glifosato, pero si no se maneja
adecuadamente puede producir daños”.
Entonces: ¿para
qué está el municipio? Roberto: “Nosotros intervenimos
administrativamente al solicitar estudios de impacto ambiental, algún
certificado, pero todo se deriva a La Plata”. ¿Y las denuncias por
contaminación del barrio? “No tuvimos denuncias puntuales por
Atanor. Nosotros hacemos la inspección hasta dos veces anuales
porque hacemos control de incendios”.
De cualquiera
manera, Atanor se incendió.
Cómo rezarle al
viento
“Ellos tienen
la obligación de intervenir”, desmiente el abogado Maggi. “Lo
que pasó fue un desastre, y esto te demuestra que enseguida se ponen
a funcionar todos los mecanismos que en lugar de cuidarnos están
para mentir y ocultar lo que realmente pasa. Es muy duro. Hablan de
bidones de plástico vacíos, pero eso no puede ser: todos sabemos
que se queman con mucha lentitud. Evidentemente había un producto
líquido altamente combustible. Allí había algo que hizo que se
transformara en pocos minutos en una superficie enorme de llamas
gigantes. ¿Qué es? No lo sabemos. Pueden ser fertilizantes,
pesticidas o productos químicos acopiados para la producción, pero
a los 2 minutos ya estaban diciendo en los medios locales que no
había contaminación y que eso no era tóxico para el medio
ambiente”.
MU viajó al
Barrio Química para la edición que actualmente está en kioscos:
habló con vecinos y vecinas que denunciaron las 200 muertes por
cáncer relevadas en un censo casero y las enfermedades respiratorias
que aún padecen. También habló con Carolina Alejandra Cruz, mamá
de Lina, la niña de 6 años que murió en julio por un tumor en el
pulmón. Además, entrevistó Darío Álvarez, extrabajador de Atanor
y uno de los primeros denunciantes por contaminación: contó cómo
la empresa enterraba residuos tóxicos y volcaba los derrames al
arroyo, además de las afecciones que atacaban a sus compañeros. La
revista puede leerse online aquí.
Maggi habla del
riesgo que significó para el barrio. “Si uno ve la fotografía
aérea, las llamas y el humo se dirigían hacia el barrio. Si el
viento soplaba hacia el otro lado, las llamas y el calor se dirigían
a las filas de tanques con acopio de líquidos. Sólo por el viento,
todo eso podría haber ardido y hubiera sido un desastre. Además, la
falta de previsión: ni siquiera cortaron el tránsito y la gente
caminaba por los alrededores de la planta. Estaban muy asustados.
Realmente podría haber sido una catástrofe. Espero que esto sea un
punto de quiebre para que la causa avance”.
Fuente:
#ChauAtanor: incendio en la planta contaminante de San Nicolás, 21/11/16, Lavaca. Consultado 22/11/16.
No hay comentarios:
Publicar un comentario