¿Quién no jugó
de chico con barquitos de papel? En casa, los días de lluvia, era un
ritual infaltable. Los fabricábamos con más apuro que esmero, los
liberábamos en la cuneta de calle Deán Funes, por donde corría
presurosa el agua que bajaba desde Alto Alberdi. Y luego mirábamos
mientras se alejaban. El paso de los colectivos siempre era una
amenaza: el oleaje que producían más de una vez produjo naufragios.
Por el contrario, una navegación exitosa sólo podía prolongarse
por menos de una cuadra, hasta la boca de tormenta de la esquina. Si
las travesías se completaban superando todos los obstáculos
quedábamos completamente satisfechos con la hazaña.
Una tarde de
sábado, durante un paseo por las afueras de la ciudad, dejamos un
barquito de papel en las aguas del Canal Maestro Norte, cerca de Los
Boulevares. En este caso lo vimos alejarse hasta que se perdió de
vista. Nunca supe hasta dónde habría llegado aquel navío en cuyo
casco aún podían leerse algunos fragmentos de noticias. Ignoraba
por aquel entonces de dónde venía aquel torrente manso que se llevó
nuestra creación.
Años después
pude comprender en toda su magnitud la obra hidráulica de los
canales maestros, y tuve respuestas a aquellas preguntas que me había
planteado. Ahora intentaré relatarles lo que aprendí sobre ese
tema.
Sobre el río
Suquía, en la localidad de Dumesnil, que queda entre La Calera y
Saldán, se levanta el Dique Mal Paso. Es un dique derivador o
nivelador. Fue erigido para generar un pequeño embalse que mantiene
su nivel de agua más o menos constante, a pesar de las fluctuaciones
de caudal del Suquía entre el invierno, que es la estación seca en
Córdoba, y el verano, la época de lluvias.
En cada uno de
los extremos de su paredón hay un sistema de compuertas, que
permiten la salida del agua hacia ambos canales maestros, extensos
sistemas de riego que corren en ese primer tramo a ambos lados del
Suquía. Sin embargo, las compuertas de la margen derecha no han
entrado servicio desde hace años, por lo que el Canal Maestro Sur no
suele transportar agua. Sí lo hace el Canal Maestro Norte, en el
cual hace años abandonamos nuestro barquito de hojas de diario.
El Mal Paso fue
construido entre 1884 y 1886, es decir antes aún que el viejo Dique
San Roque, que data de 1890. Los diseñadores fueron los mismos en
ambos casos: Carlos Casaffousth y Eugenio Dumesnil. También el
constructor fue el mismo para el dique Mal Paso y sus canales
maestros y el viejo Dique San Roque: Juan Bialet Massé.
Ahora imaginemos
por un minuto que hubiéramos botado aquel barquito en las
turbulentas aguas del nacimiento del Canal Maestro Norte. En verdad
en su nacimiento, las aguas se arremolinan con violencia, aunque
pronto se aquietan y fluyen tranquilamente. Sigamos esta imaginaria
navegación a vuelo de pájaro, como si lo hiciéramos desde un
drone. Nuestro buque de papel pasaría enseguida por el acueducto de
Saldán. Pero claro, no por debajo de sus enormes arcos, sino por
encima de ellos. Esa obra es un auténtico cruce a diferente nivel
para cursos de agua: el canal pasa por sobre el Arroyo Saldán en su
lecho de tosca, a pocos metros de la desembocadura de éste en el
Suquía.
El navío
navegaría entonces al norte de la Avenida Ricardo Rojas, cruzaría
por debajo de las avenidas Bodereau y Donato Álvarez, y se dirigiría
hacia oriente circulando al norte de Los Boulevares, donde nacieron
las preguntas que motivaron este periplo.
Entre las
antiguas paredes del canal seguiría hasta la Avenida Monseñor Pablo
Cabrera, que también atravesaría por debajo. En su recorrido,
nuestro barco pasaría al sur del Aeropuerto Ambrosio Taravella,
llegaría hasta Guiñazú donde cruzaría por debajo de la Ruta 9
Norte, seguiría hacia el nor este y llegaría a las proximidades de
la localidad de Estación Juárez Celman. Allí finaliza el canal. En
su recorrido, se ha ido haciendo cada vez más estrecho a medida que
canales de riego menores se desprenden y ramifican. Hay que decir que
en su recorrido atraviesa muchas zonas que ya no albergan quintas que
deban regarse, sino que se han transformado en urbanizaciones por el
crecimiento desordenado de la ciudad. El canal literalmente ingresa a
los patios de muchas viviendas, lo cual es ciertamente peligroso.
El recorrido del
Canal Maestro Sur es quizás más interesante. Aunque no lleve ya
agua para riego, sí acumula en algunos de sus tramos aguas de
lluvia, de desagüe y efluentes cloacales, además de toneladas de
basura. Saliendo de Mal Paso, atraviesa Villa Warcalde bordeando los
dos tradicionales clubes de Rugby del lugar. De allí sigue el
contorno del Parque San Martín, y se dirige al sur hasta el
Tropezón. Sigue con rumbo al sur este, ingresando de lleno a la zona
urbanizada de la ciudad. Pasa debajo de Avenida Santa Ana a la altura
de Los Filtros y luego debajo de Av. Fuerza Aérea.
Colinda con el
Parque de la Vida y luego ingresa a una zona de “countries”, una
enorme mancha verde en el mapa de la ciudad. Es la zona de Los
Manantiales. Allí tuerce hacia el Oeste, sortea el arroyo La Cañada
por el acueducto de Las 7 Alcantarillas y retoma rumbo al Este.
Circula por debajo de Av. Armada Argentina y de la Avenida de
Circunvalación, y reingresa a una zona de quintas, parte del
cinturón verde que rodea a la ciudad de Córdoba. Cruza la ruta
nacional 36, la Av. Valparaíso o camino a Los Molinos, el Camino a
San Carlos, 60 Cuadras, y desaparece cerca del Complejo Esperanza.
Aunque la esperanza es lo último que se pierde, según dicen. Habría
que preguntarles a los internos de esa tristemente célebre
institución…
En todo su
trayecto, estos antiguos canales de riego deben mantener una
pendiente suave y constante, para evitar que el agua que circula se
acelere en algunos tramos y se estacione en otros. Fueron una obra de
avanzada, aunque estén muy deteriorados en el presente.
Definitivamente, nuestro barquito de papel debe haber llegado lejos.
Bonus Track (la
Yapa): ¿de dónde viene el agua de La Cañada? Su cauce se origina
en las sierras chicas aproximadamente a dos kilómetros de la
Estación Astrofísica de Bosque Alegre. Aunque allí sólo conduce
agua luego de las lluvias. Llega a la llanura un kilómetro al norte
de Falda del Carmen. Es allí apenas un estrecho hilo de agua que
forma La Lagunilla cerca de Malagueño. Emerge como un modesto arroyo
que ingresa a la ciudad por el sureste, y encuentra al Suquía en
pleno centro.
Fuente:
Guillermo Goldes @GUILLEGOLDES, Cuando el canal era un río, 24/10/16, cba24n. Consultado 24/10/16.

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