
Una deuda histórica. Lo admiten las nuevas autoridades
de ACUMAR, el ente a cargo del saneamiento. Aseguran que hasta que no
se deje de contaminar no podrá empezar la limpieza.
El Riachuelo
sigue tan contaminado como siempre porque nunca dejaron de
contaminarlo. Y recién en siete años podría verse una mejora en la
calidad del agua. Así lo afirma en una entrevista con Clarín el
ingeniero químico Julio Torti, director ejecutivo de la Autoridad de
Cuenca Matanza Riachuelo (ACUMAR). El organismo estatal ayer celebró
una audiencia pública, en la que se discutió la última
actualización del Plan Integral de Saneamiento Ambiental (PISA), en
un nuevo intento por recuperar uno de los cursos de agua más
contaminados del planeta.
Hace ocho años
que la Corte Suprema dictó un fallo histórico, ordenando el
saneamiento del Riachuelo. Sin embargo, queda mucho por hacer. "Hoy
la premisa es dejar de contaminar y todavía no llegamos a la etapa
de limpiar. Recién cuando paremos toda la contaminación que recibe
el Riachuelo vamos a poder hablar de sanearlo. Pero la carga que
recibe el río todavía es altísima", sostiene Torti, que quedó
al frente de la dirección ejecutiva de ACUMAR hace cuatro meses.
El presidente de
ACUMAR es el ministro de Medio Ambiente de la Nación, Sergio Berman,
y hay un consejo directivo conformado por tres representantes de la
Nación, dos de la provincia de Buenos Aires y dos de la Ciudad.
Torti es el brazo ejecutivo. "Mientras se hacía esta
reorganización, seguimos trabajando e hicimos la revisión del PISA
-asegura-. La Justicia nos había puesto como plazo el 7 de julio
para presentarla y cumplimos Para lograrlo, hubo que repasar todo lo
actuado y plantear lo que queremos hacer".
"La gestión
anterior dejó algunas cosas encaminadas, aunque quizás no al ritmo
que uno hubiera esperado -evalúa Torti-. Por ejemplo, la manda
judicial dice que hay que relocalizar a 17.771 familias y hasta
diciembre de 2015 sólo se hicieron viviendas para 3.337. En estos
meses, reactivamos o pusimos en marcha convenios para reiniciar obras
paralizadas o hacer viviendas nuevas para otras 4.703. Y nos pusimos
un plazo de 18 meses para concretarlo. Ese es el ritmo que queremos
imponerle a este tema".
Mientras, Torti
elogia a la gestión previa por las tareas de limpieza de márgenes y
del espejo de agua. Y promete que seguirán con el mismo esquema. Al
mismo tiempo, cuestiona que ACUMAR haya absorbido responsabilidades
de las jurisdicciones, como la recolección de basura o la limpieza
de basurales. "Lo seguiremos haciendo, pero en algún momento
estas tareas deben volver a los municipios y a la Provincia".
Otro de los
cambios que implementará la nueva gestión de ACUMAR apunta a la
fiscalización y reconversión industrial, ahora rebautizada como
"adecuación ambiental" de los 13.000 establecimientos que
hay en la cuenca. "Vamos a enfocarnos en controlar 241 de esas
industrias, que son las que generan entre el 80 % y el 90 % de la
contaminación. Recién después seguiremos con el resto. O las
industrias se adecúan ambientalmente o son clausuradas hasta que lo
hagan. Este año ya clausuramos 9", dice Torti.
Hace cuatro años,
la Asociación Vecinos por La Boca denunció que los límites de
vertido de contaminantes fijados por ACUMAR son muy permisivos y que
incluso admite el vuelco sin restricciones de compuestos
nitrogenados, escherichia coli, cromo, plomo, cadmio, mercurio y
arsénico. Además, cuestionó que ese organismo estableció como
meta que el uso del Riachuelo sea sólo de recreación pasiva. Torti
asegura que se revisarán esas normativas. Por ejemplo, para tener en
cuenta la carga másica de los principales contaminantes, que es la
cantidad total de determinada substancia que arroja una misma
industria, más allá de la concentración por vuelco.
El otro gran
contaminante que afecta a la cuenca es el vertido cloacal. "Para
detenerlo, desde enero estamos trabajando con AySA en una serie de
obras llamadas Sistema Riachuelo. Esto incluye la construcción del
colector margen izquierdo o cuarta cloaca, un sistema de bombeo,
plantas de tratamiento y un emisario al Río de la Plata",
detalla Torti.
El director de
ACUMAR precisa que el Riachuelo tiene entre 0 y 1 miligramo de
oxígeno disuelto por litro de agua, una cantidad que no permite el
desarrollo de vida. "Estamos apuntando llegar a los dos
miligramos, después a 3 y más adelante a 5, lo que ya permitirá
que el Riachuelo albergue algo de flora y fauna. Recién en siete
años, cuando esté terminada la obra de AySA y se haya completado la
adecuación ambiental de las industrias que más contaminan, se va a
ver una diferencia importante en la calidad del agua. Aunque todavía
no va a ser un río completamente limpio. Para entonces vamos a poder
recurrir a tecnologías para proveer oxigenación, para acelerar el
proceso de saneamiento", explica Torti.
El funcionario
recuerda que sanear al Támesis llevó más de 40 años. "Y eso
porque ese río tiene un flujo importante y se depura solo -aclara-.
Pero el Riachuelo no. Es casi como una laguna y por eso va a costar
más sanearlo".
El primer PISA se
hizo en 2009, por orden de la Corte Suprema. En 2010 fue actualizado
y se definieron 14 líneas de acción para mejorar la calidad de vida
de los habitantes de la cuenca, recomponer el ambiente y prevenir el
daño a futuro. El nuevo plan mantiene esas líneas, pero prevé un
trabajo más colaborativo entre las diferentes áreas de gestión de
ACUMAR. Además, la idea es que todos los interesados puedan
participar en su debate en audiencia pública, que se hará el 16 de
este mes en el Centro Metropolitano de Diseño. La inscripción a la
Audiencia estará abierta hasta el martes 13, en la sede del
organismo (Esmeralda 255).
Fuentes:
Riachuelo: recién en siete años habrá mejoras en la calidad del agua, 17/09/16, Clarín. Consultado 17/09/16.
La obra de arte que acompaña esta entrada es "El Puerto", de Víctor Cunsolo.
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