El debate sobre
la ampliación pendiente en Aña Cuá y un ejemplo de cómo no se
planifica energía renovable hidroeléctrica en Argentina cuando hay
crisis energética.
por René H. Flores
Asociamos
Yacyretá a corrupción y a megaobra, y es correcto. Pero también si
vemos nuestra matriz energética podemos visualizar que Yaciretá
está constantemente generando energía. El caudaloso río Paraná es
turbinado en gran parte por esta represa (una de las diez más
grandes del mundo) en forma ininterrumpida y genera energía por lo
tanto de forma permanente. Este es uno de los principios de la
energía renovable, su fuente energética original no se acaba, o es
“virtualmente inagotable”, aunque esto es en realidad en
comparación con el lapso de tiempo que tiene nuestra vida humana. El
sol no generará energía que nos sirva para siempre, dentro de 4500
millones de años el sol terminará su ciclo de conversión de
hidrógeno a helio y la existencia humana al menos en nuestra Tierra
se acabará, aunque esto ocurrirá un poco antes cuando el sol
comience a convertirse en una estrella enana blanca. Pero en
comparación con la vida humana el recurso energético del sol
podemos considerarlo renovable.
El Paraná
también, dado que la cuenca sedimentaria del Paraná tiene una
estratigrafía que tiene una edad de más de 460 millones de años.
Bueno, pero, ¿qué está pasando en Yaciretá? Está generando a
full desde que llevaron la cota de embalse a la cota de diseño de 83
m en febrero del 2011. Pero quedó pendiente una ampliación que en
un principio se llamó la ampliación del Brazo Aña Cuá y que en un
principio consistía en el agregado de cinco turbinas con una
potencia de 5 x 54 Mw, es decir 270 Mw.
Posteriormente
nuevos estudios llevaron a la conclusión de la posibilidad de
agregar 3 turbinas más (no ya en el Brazo Aña Cuá, sino en la
misma línea de las 20 turbinas existentes), lo que significaría 3 x
160 Mw, total 480 Mw. En total la potencia instalada a agregar sería
de 750 Mw. Y si tenemos que Yaciretá tiene una potencia instalada de
3200 Mw la ampliación representa un 24 % adicional. Un porcentaje de
ampliación de potencia en cualquier central es bueno, pero sobre un
gigante como Yaciretá significa una enormidad.
Por otro lado,
por el cambio climático (cambio que existe desde que existe el
tiempo, pero que fue retocado en este último siglo por la actividad
industrial y consumista del hombre) ha provocado un traslado de las
isotermas hacia el sur y un cambio en el régimen de lluvias. Ahora
llueve más en la cuenca amazónica y menos en la zona sur de nuestro
país y esto más allá del fenómeno del Niño. Por lo tanto
convendría en este momento más que nada ampliar Yaciretá e incluso
Salto Grande que hacer las centrales hidro sobre el río Santa Cruz
(aunque ya están contratadas).
Esta es una
decisión que sale de hacer un simple estudio y análisis. Si vemos
el régimen de caudales del Paraná se puede ver que se estuvo
mandando por el vertedero 3500 m3/seg en mayo y 3100 m3/seg en junio,
es decir, (salvo convenios especiales de agua vertida sin turbinar)
es energía perdida. Además 3 de las 20 turbinas estuvieron en mayo
(y 2 en junio) también fuera de servicio. Eso quiere decir que hay
3x160 Mw fuera de producción, es decir 480 Mw.
Es decir que en
total podríamos tener 750+480=1230 Mw más instalados y generando
energía renovable. Mientras tanto el agua corre por los vertederos.
Si suponemos un factor de carga de 0.8 (es conservador), entonces
esta potencia instalada representa más de 8600 Gw hora/año que
significa un 6 % de la energía generada en todo el 2015 en todo
nuestro país.
¿Emergencia
energética?
Nos han mentido,
nos siguen mintiendo y tal como vienen los anuncios en este tema nos
seguirán mintiendo. El actual gobierno mientras elimina retenciones
a mineras y a las agroindustrias y deja sin trabajo a miles de
trabajadores nos habla para justificar la suba descomunal de las
tarifas de emergencia energética, ahorro energético, medio
ambiente, emisiones de carbono e interés por las energías
renovables. Haciendo cuentas rápidas el ahorro en emisiones de
carbono por no haber ampliado y/o mantenido Yacyretá se traduce por
ejemplo (siguiendo a la Comunidad Europea) en 5600 Tn de CO2 que
obvio se están emitiendo en este momento de otra forma, por ejemplo
generando en las centrales térmicas a base de fuel oil, gas oil, gas
natural o incluso a carbón. En sí es emisión que podríamos no
haberla emitido.
Desidia, falta de
planificación y no saber
Ahora viene la
pregunta, ¿por qué no se amplía? En esto sí es cierto que durante
muchos períodos ha habido problemas de acuerdos con Paraguay dado
que la obra y el proyecto es binacional, pero también hay una falta
de planificación. Desde el año 2000 ya está armado el pliego de
bases y condiciones para la preselección de consorcios y empresas
para hacer la obra.
En la gestión
kirchnerista si bien no ha habido grandes aportes en generación
hidroeléctrica de otras centrales, no se puede negar que la suba de
la cota de embalse de Yaciretá fue un acierto, pero allí se detuvo
la expansión de energía hidroeléctrica, para incentivar la
generación térmica a base de hidrocarburos. Corrieron entonces
detrás de la construcción rápida de centrales a base de gas oil o
incluso de gas natural y se acordaron tarde de las centrales
hidroeléctricas largamente postergadas sobre el Río Santa Cruz.
Ahora el presente
gobierno se caracteriza por no tener planes y hasta parece que no se
preocupa mucho del tema porque sabe que la actividad industrial va a
bajar por la disminución del consumo. Sí se preocupa por el cuadro
tarifario para que las empresas puedan ganar más a costa del último
eslabón de la cadena que es el usuario. El convenio entre el EBY y
la Universidad de la Plata por cooperación técnica para Aña Cuá
que se firmó a principios de año no es sino otra forma de dilatar
la obra.
Es particular sin
embargo que esta disminución del consumo y de comienzo de la
recesión en los diagramas de energía total generada mensual a nivel
nacional (se puede ver en CAMMESA) todavía no se está vislumbrando,
las explicaciones son varias, una que a falta de consumo la pequeña
y mediana industria comenzó a resistir stockeando, pero continuando
la producción. Otra razón es que la temperatura media de invierno
de este año es menor que la de años anteriores, y casi no tuvimos
otoño. Por lo tanto estamos comparando un año demasiado frío (el
actual) con un año más cálido (el año pasado). Pero va a llegar
un momento en que el diagrama de la energía generada abandonará su
inercia y caerá en comparación con años anteriores por la
recesión. Remontarla costará muchísimo, y justamente con lo que
este gobierno no garantiza, ni creo tiene previsto por todas sus
mentiras de campaña: trabajo, empleo, actividad industrial,
desarrollo y por qué no un poco de confort.
Medioambiente y
modelo de país
Un último
comentario es sobre lo ambiental y estas obras hidroeléctricas.
Cuando se realizan proyectos energéticos (cualquiera) por ley se
necesita una evaluación ambiental. Esta evaluación ambiental y el
impacto sobre la flora, la fauna y el mismo hombre a través de
enfermedades debe ser realizada, pero no por las mismas consultoras
de ingeniería de estas obras, sino por otras consultoras con
sobrados buenos antecedentes y donde hagan un relevamiento real y no
interesado sobre el proyecto. Sino es como contratar al lobo que nos
cuide el gallinero. Más allá de esto se abre el debate sobre para
qué necesitamos energía, es decir para qué modelo de país y
quienes serán realmente los beneficiarios.
René H. Flores es
ingeniero civil. Contacto: ingrhflores@gmail.com
Fuente:
René H. Flores, Yacyretá: la historia de la hidroeléctrica en el Río Paraná que nunca se termina, 29/07/16, La Izquierda Diario. Consultado 30/07/16.
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