El
flamante Observatorio Ambiental de la Ciudad Autónoma de Buenos
Aires elaboró un informe sobre el problema que representan las pilas
y baterías usadas que son tiradas a la basura sin ningún
tratamiento provocando un daño ambiental irremediable. Se usarían
40 millones de pilas al año. Leé la nota y enterate los puntos más
importantes de este estudio y sus conclusiones.
A
instancias de la Defensoría del Pueblo de la Ciudad Autónoma de
Buenos Aires se creó el Observatorio Ambiental porteño, a cargo del
ambientalista Antonio Elio Brailovky, con el objetivo de alertar y
concientizar sobre las prácticas que atentan contra el medio
ambiente en la capital de Argentina. El primer estudio que difundió
fue sobre la contaminación que producen las pilas y baterias que una
vez usadas, son tiradas a la basura provocando un enorme daño
ecológico.
"De
acuerdo con un cálculo preliminar, las pilas y baterías de uso
domiciliario que ingresan al país superan las 45.000 toneladas
anuales y se estima que el consumo de pilas en la Ciudad sería de
unos 40 millones de unidades al año", señala el informe.
El
flamante Observatorio reclama y advierte que "es necesario que
el Gobierno de la Ciudad ponga en marcha una política pública
eficiente y sustentable sobre esta importante masa de residuos
peligrosos. Las ciudades modernas producen inmensas cantidades de
residuos de todo tipo que se han convertido en uno de los principales
problemas ambientales del mundo contemporáneo".
El
completo informe de 50 páginas cita ideas y conceptos de la
encíclica Papal Laudo Si, como los que refieren a que en todo el
planeta se producen millones de toneladas de residuos por año, la
gran mayoría no son biodegrgadables y muy dañinos para el medio
ambiente como los residuos clínicos, electrónicos, industriales y
radioactivos.
Brailovky
manifiesta que "las pilas y baterías son parte del problema, ya
que su composición incluye materiales peligrosos que se propagan en
los ecosistemas cuando se los descarta de manera inadecuada. La
experiencia real muestra que, en nuestra ciudad, la mayor parte de
las pilas y baterías usadas se disponen en la basura domiciliaria,
lo cual significa que terminan en los rellenos sanitarios que no
deberían admitir desechos peligrosos"
La
gravedad que adquiere esta contaminación se produce porque las
"pilas descartadas, mezcladas con la basura, logran ingresar a
los rellenos sanitarios debido a su pequeño tamaño, y que este
circuito hace posible que los componentes tóxicos de las pilas se
derramen y contaminen aguas superficiales y subterráneas".
La
Defensoría del Pueblo, cuyo responsable es Alejandro Amor, y
basándose en el informe del Observatorio Ambiental recomendará a la
Agencia de Protección Ambiental porteña (APRA) "que las pilas
y baterías usadas sean clasificadas como residuos peligrosos, que se
defina como generadores a las empresas que las introducen en el
mercado".
El
infome propone que el tratamiento y recepción de las pilas y
baterias usadas "sea obligatorio para las empresas que las
venden, estableciéndose un sistema normatizado de almacenamiento y
transporte de las mismas, el que deberá tener en cuenta su carácter
de residuo peligroso. Lo habitual es que se culpe al consumidor del
exceso de basura de nuestras ciudades y se proponga como única
solución una conducta ciudadana basada en lo que se suele llamar "3
R" (Reducir, Reutilizar y Reciclar)".
La
balanza se inclina siempre al consumidor, sobre su responsabilidad de
reciclar, pero esto "deja afuera la responsabilidad de las
grandes empresas que fabrican los mismos productos que terminan
rápidamente en la basura. El verdadero responsable de los residuos
es el fabricante" concluye el informe.
Fuentes:
Fuentes:
Se usan en Buenos Aires 40 millones de pilas al año, 10/06/16, El Federal.
La obra de arte que acompaña esta entrega es un óleo de Pío Collivadino, que muestra los reflejos de la lluvia sobre el empedrado de la avenida Paseo Colón en 1925.
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