por Jon Garciandia
Tercer
día en el barco. Quien escribe, lo hace desparramado en un viejo
sofá de cuero de la sala común del Arctic Sunrise, agarrado al
reposabrazos, incapaz de levantarme y viendo cómo las olas azules
cubren y se revuelven sobre cristal de la escotilla. Es como estar en
una lavadora, dicen los que conocen la sensación. La definición no
podría ser más exacta. El cabeceo del rompehielos al chocar contra
las olas se mezcla con un meneo lateral que pone a prueba los
estómagos de los más templados. Hasta el fotógrafo que nos
acompaña, gallego curtido en mil viajes y batallas, se deja caer
vencido en el sofá. "Estoy escarallao", resume resignado.
El
capitán informa de que la situación durará al menos 24 horas,
mientras bordeemos la costa noruega, aunque puede que se prolongue
algo más. Olas de hasta 5 metros, nada anómalo en esta zona, dice
el segundo de a bordo, sin cambiar un ápice su expresión mientras
sigue con sus tareas en medio del caótico vaivén. Gente de mar,
dura. Acostumbradas, aún no se cómo, a esta tortura que parece no
acabarse nunca.
Pese
a tener el estómago encogido, la moral sigue alta después de tres
días de travesía. Sobre todo tras sentarnos junto a las youtubers
Yellow Mellow y Cadepé para ver los materiales que ha elaborado de
las dos primeras jornadas de navegación. No podemos evitar sonreír
al verlos. Dos piezas en las que recoge, con su narrativa directa y
cercana, los momentos cotidianos de la vida a bordo del Arctic
Sunrise. También la salida del día anterior al mar con las zodiacs,
como parte del entrenamiento de la tripulación. Historias muchas
veces contadas por los que llevamos tiempo en esto, y que sin embargo
ellas consiguen hacerlas nuevas. Cargadas de emoción, de la sorpresa
de quien descubre, de quien está agradecida por poder participar en
esta aventura, sus vídeos logran transmitir la pasión que sentimos
los que aquí estamos por Greenpeace y por sus causas.
Lo
que más nos alegra es que somos conscientes de que sus vídeos serán
una inmejorable carta de presentación para sus cientos de miles de
jóvenes seguidores. Y quién sabe, puede que despierten su
curiosidad por saber algo más, por acercarse a conocer a esos locos
y locas que pasan su vida en el mar, a bordo de la 'lavadora', para
defender unas causas, de las que quizás todavía no hubiesen oído
hablar, pero que son de todos. Y por supuesto, suyas. Porque si las
próximas generaciones no están en este barco, va a ser muy difícil
seguir peleando por salvar ecosistemas únicos como el Ártico o el
Amazonas. Ahora estamos un poco más convencidos de que contaremos
con ellos.
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Tu voz llegará al ÁrticoFuente:
Jon Garciandia, Diario de a bordo/ En busca del hielo II: Escarallaos, 09/06/16, Greenpeace España.
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