A
un mes del invierno, el San Roque y el de Cruz del Eje aún están
por encima de sus vertederos.
por
Fernando Colautti
Los
tres años seguidos con lluvias por encima del promedio dejan sus
marcas en Córdoba. No sólo en amplias zonas anegadas y con napas al
ras del suelo, sino también en los diques que, a un mes del inicio
del invierno, se muestran al tope de su capacidad de almacenamiento.
Ayer,
incluso, dos embalses superaban sus niveles de vertedero: el San
Roque, por dos centímetros, y el de Cruz del Eje, por cinco. Pero
todos los demás están al borde de evacuar.
No es
extraño que los lagos muestren en mayo un buen nivel, luego de
cerrar la temporada de lluvias veraniegas. Pero este año el volumen
potencialmente acumulable fue el mayor en décadas.
No se
nota en las cifras: todos los lagos están llenos al promediar mayo,
pero el nivel es similar al de los dos últimos años para esta
fecha. Sin embargo, esta vez, no se puede medir el inusual volumen de
agua que se liberó en forma extraordinaria para evitar que
colapsaran antes los excesos hídricos registrados en todas las
cuencas. Por primera vez en décadas, en todos los diques se abrieron
durante casi todo el verano las válvulas o compuertas para que
evacuaran preventivamente, antes de superar la cota máxima, y así
evitar inundaciones en zonas costeras o crecidas de magnitud río
abajo.
Comparaciones
Los
lagos San Roque y Cruz del Eje ayer aún superaban sus vertederos.
Los Molinos quedó a 85 centímetros, Embalse a 50, La Quebrada, a 25
centímetros, y La Viña a 2,50 metros, por citar los más
emblemáticos.
Los
números son similares a los de los últimos dos años, pero bien
superiores al promedio de la última década, sobre todo si se
compara con 2010 y 2011, cuando era severa la preocupación por el
bajo caudal que acumulaban varios lagos, tras varios años de
precipitaciones por debajo de la media histórica.
Entre
mayo y octubre, las lluvias suelen ser escasas en esta parte del
país. Por ello, es relevante que los diques lleguen a esta fecha en
alto nivel, para asegurar que puedan iniciar el verano siguiente con
una aceptable reserva, sobre todo para los que resultan vitales para
asegurar agua potable y de riego en sus regiones.
La
mayoría de los pronósticos señala que ya se debilita el fenómeno
de El Niño, que sumó lluvias en los últimos meses, y que se inicia
una etapa con niveles de precipitación hasta por debajo de la media.
En ese caso, si la primavera y el verano que siguen resultan más
secos, la tarea otra vez variará: no será ya liberar agua para
prevenir crecidas, sino preservarla en los diques, para que no falte.
Fuente:
Fuente:
Fernando Colautti, Todos los lagos llenos, a pesar de que evacuaron más que nunca, 19/05/16, La Voz del Interior.
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