Este
jueves, la UE debatió sobre prolongar o no el uso del glifosato.
¿Cuál es la postura de América Latina sobre este pesticida?
Mientras que los gobiernos apoyan su uso, crece un movimiento social
de rechazo.
por
Viola
Traeder
El
glifosato, principal componente del producto Roundup de Monsanto, es
el herbicida más empleado en el mundo y sospechoso de ser
cancerígeno. El miércoles (18.05.2016), representantes de los
países miembros de la UE y de la Comisión Europea se dieron cita en
Bruselas para negociar una posible prolongación de la autorización
del uso del pesticida hasta 2025. Pero la decisión, que debería
haber sido tomada el jueves, fue pospuesta nuevamente. Protestas de
defensores del medio ambiente acompañaron las consultas.
En
América Latina el glifosato se usa masivamente. Argentina es el país
que más pesticida emplea a nivel mundial: cinco kilos por habitante
por año. En Brasil, el consumo llega a 3,5 kilos por habitante por
año. También en Paraguay y en Uruguay se están extendiendo los
cultivos transgénicos, que son resistentes al glifosato.
Incluso
se emplea en países que no siembran semillas transgénicas, explica
el Dr. Medardo Ávila Vázquez, coordinador de la red argentina
Médicos de Pueblos Fumigados. En Centroamérica o Perú, por
ejemplo, el herbicida sirve como desecante para acelerar las cosechas
o preparar la parcela antes de sembrar.
“Todos
los gobiernos latinoamericanos apoyan a Monsanto”
Según
el médico, existe una postura común de los gobiernos
latinoamericanos: “Todos los países, ya sean de derecha,
conservadores o progresistas, apoyan a Monsanto y el uso del
glifosato. Las autoridades niegan su carácter tóxico.”
Paralelamente,
se está desarrollando un movimiento social de protesta contra el
herbicida. En entrevista con Deutsche Welle, Ávila Vázquez cuenta
que Médicos de Pueblos Fumigados ha interpuesto una demanda judicial
contra el Ministerio de Ambiente y Desarrollo Sustentable de
Argentina por negarse a publicar los estudios en base a los que el
país aprobó el uso del glifosato.
¿Cancerígeno
o no?
En
2015, la Agencia Internacional para la Investigación del Cáncer
(IARC), un organismo de la Organización Mundial de la Salud (OMS),
alertó sobre los posibles efectos cancerígenos del glifosato. Como
consecuencia, ese mismo año, el Gobierno colombiano decidió
suspender la fumigación con esa sustancia para erradicar cultivos
ilegales.
Sin
embargo, el lunes pasado (16.05.2016) expertos de la Organización de
las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO)
emitieron un comunicado, en el que sostienen que el pesticida
probablemente no provoca cáncer. Ávila Vázquez señala que la
argumentación de agencias como la FAO o la Autoridad Europea de
Seguridad Alimentaria (EFSA) se basa en estudios de las mismas
empresas productoras del herbicida.
La
IARC, en cambio, “revisó todos los estudios publicados en revistas
científicas que analizaban la toxicidad y llegó a la conclusión de
que el glifosato produce cáncer, es la misma conclusión a la que
habíamos llegado nosotros. La IARC, una institución de gran
prestigio sanitario, es la que está diciendo la verdad con una gran
valentía”.
En
Argentina se triplicaron casos de malformaciones
En su
calidad de médico pediatra y neonatólogo, Ávila Vázquez conoce muchos casos de niños que nacen con malformaciones, porque sus
madres estuvieron expuestas al glifosato durante el embarazo. El
experto explica que, normalmente, menos del dos por ciento de los
niños nacen con malformaciones, pero que en las regiones fumigadas
este porcentaje se ha triplicado.
“El
glifosato actúa sobre algunos receptores del desarrollo
embriológico, y nosotros vemos que nueve meses después de la época
en que se empieza a fumigar con intensidad en Argentina empiezan a
aumentar los casos de niños que nacen con malformaciones”, dice.
Si
bien en Europa se usa una menor cantidad del pesticida que en
Latinoamérica, el experto argentino también aboga por su
eliminación en el viejo continente. “El glifosato lesiona la
cadena de ADN, produciendo una mutación. Las células corrigen esta
mutación o eliminan a la célula, pero algunas personas no logran
liberarse de la célula que mutó y son invadidas por el cáncer.
Nosotros no podemos saber qué persona no va a poder defenderse del
glifosato, no depende de la dosis, depende de las condiciones de cada
persona”, explica.
Fuente:
Fuente:
Viola Traeder, “Todos los gobiernos latinoamericanos apoyan a Monsanto”, 18/05/16, Deutsche Welle.
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