Maristella Svampa
sostiene que a diferencia del kirchnerismo, el macrismo viene con el
discurso de las energías renovables que puede ser muy engañoso.
Maristella Svampa
sostiene que a diferencia del kirchnerismo, el macrismo viene con el
discurso de las energías renovables que puede ser muy engañoso.
Señala que en el libro Maldesarrollo -escrito junto con Enrique
Viale- explican que la sustentabilidad “no sólo tiene que ver con
la diversificación de la matriz energética, sino con el sistema
energético como tal”.
Por ese motivo,
afirma, hay dos temas fundamentales que deben formar parte de una
agenda energética posextractivista.
Uno es la
desconcentración, porque “un modelo energético superador requiere
descentralización y regionalización de la generación, transporte y
consumo de la energía, así como el creciente control comunitario
del sistema energético”.
Da el ejemplo de
Alemania, un país que está haciendo la transición energética,
donde la propuesta de reorganización del sistema energético vino
primero de la mano de pequeñas cooperativas, antes de que esto fuera
tomado como bandera por el Estado.
Dice que la
descentralización generalizada es una condición necesaria para
democratizar los sistemas de acceso y distribución. Esto supone que
la ganancia estaría más dispersa y menos concentrada. “Al
contrario de lo que sucede con los grandes monopolios que dominan los
hidrocarburos o que podrían dominar las energías renovables”.
El segundo tema
es que hay que incorporar como exigencia la eficiencia energética.
“Pablo Bertinat, un gran especialista en energías renovables, dice
que en Argentina podríamos ahorrar un 30 por ciento de la energía
que se consume sólo con eficiencia, lo que significa un mejor uso de
la energía con menos cantidad”, afirma.
Recuerda que en
Maldesarrollo plantean una serie de preguntas elementales acerca del
actual modelo energético. ¿Producir energía para quién y para
qué? ¿Vamos a seguir produciendo para sostener el modelo primario
exportador o vamos a pensar la energía como parte de los bienes
comunes? Svampa no cree que la propuesta macrista –que “tiene un
ADN empresarial”, señala–, vaya en “el sentido de la
desconcentración, de la democratización del acceso y de la
desmercantilización de la energía”.
- ¿Cuál es tu
análisis de la vinculación de Mauricio Macri con el
neodesarrollismo?
- El macrismo no
sólo propone dar continuidad al extractivismo, sino que viene a
profundizarlo aún más, desde la megaminería, el fracking, el
acaparamiento de tierras y el agronegocio, así como los
megaemprendimientos inmobiliarios y turísticos. Su estrategia no es
debatir el modelo de desarrollo o cómo proteger nuestros bienes
comunes, sino ofrecer el discurso de lo que se llama la
“modernización ecológica”, en línea con el discurso global de
la “economía verde”, que es un paso más en la financiarización
y mercantilización de la naturaleza.
- ¿Qué
diferencias hay con el kirchnerismo en este sentido?
- Sintetizo: el
kirchnerismo no tenía discurso “progresista” que ofrecer sobre
estas temáticas, desde el cual problematizar la cuestión del
maldesarrollo, o sólo tenía el ya obsoleto discurso clásico sobre
el desarrollo entendido como industrialización y crecimiento
indefinido; en cambio, el macrismo, sin culpa alguna (porque no es
progresista), abraza complaciente el mundo de los negocios en nombre
de una “economía verde”, una nueva consigna global detrás de la
cual sólo hay más “comoditización” de la naturaleza y despojo
de territorios.
Fuente:
Macrismo ecológico, 15/05/16, La Voz del Interior. Consultado 16/05/16.
No hay comentarios:
Publicar un comentario