Mientras
las ciudades continúan creciendo en todo el mundo, la destrucción
de los bosques salvajes continua sin cesar. Una solución: Llevar los
bosques dentro de las ciudades. ¿Imposible? Conozca a Shubhendu
Sharma.
por Enrique Gili
Shubhendu
Sharma solo tenía 22 años y el inicio de una prometedora carrera
como ingeniero industrial en Toyota, cuando un encuentro con algunos
árboles y un botánico famoso le llevaron a dar un giro en su vida.
Akira
Miyawaki fue al área para plantar un bosque cerca de la planta de
producción de automóviles en Bangalore y Sharma se ofreció para
ayudar. Se dio cuenta que los habitantes de la ciudad necesitan
árboles y abrió su mente a una forma de vida distinta.
“Me
inspiré y asumí la silvicultura como una profesión a tiempo
completo”, djio Sharma.
Empezó
con una pequeña plantación de terreno en su patio trasero y al cabo
de dos años ya había una densidad de árboles que daban sombra.
Desde
entonces, convirtió pequeñas áreas de tierra en las selvas de
Bangalore en pequeños bosques de árboles y plantas autóctonas.
También
fundó Afforestt, una pequeña empresa que está empezando a ser
contratada para plantar bosques para otros. Ahora, en su quinto año
de funcionamiento, emplea a seis personas y tiene cuenta con grupos
de voluntarios dispuestos a enfrentar el calor ardiente para plantar
árboles.
“El
reto es encontrar las personas adecuadas, porque es un trabajo muy
duro”, dijo Sharma.
Se
necesitan más manos y hay mucho que hacer. Como Sharma puntualiza
con dolor, el planeta está perdiendo el equivalente de 36 campos de
fútbol de bosques cada minuto de cada día.
Y en
las ciudades, que se prevé que continuarán creciendo durante las
próximas décadas, la presión de construir en los espacios vacíos
es imparable, a pesar de que los árboles proporcionan servicios
medioambientales como la sombra, que refresca la ciudad, absorben el
agua de la lluvia, previenen las inundaciones y ayudan a rellenar los
acuíferos.
¿Cuán
verdes deberían ser nuestras ciudades?
Pero
Divya Gopal, una especialista de ecología del paisaje radicada en
Berlín, dice que es importante de tomar una visión comedida. “La
ciudad es la ciudad, de la cual no puede esperarse que sea verde y
respetuosa con el medio ambiente como nos gustaría que lo fuera”,
dijo, añadiendo que una vez que los árboles están en el terreno, a
menudo se dejan abandonados a su suerte. “Después del entusiasmo
inicial, el interés en los árboles, tiende a desaparecer”.
Esto
deja a los nuevos árboles urbanos expuestos al estrés
medioambiental, tales como la contaminación y la escasez de agua.
Mientras,
normalmente, un bosque puede requerir cien años para crecer, el
propietario de Afforest dice que su enfoque necesita solo entre 2 y 3
años para producir pequeños terrenos de árboles tan altos como 10
metros. Y como explicó en su charla TED en Vancouver, su proceso
tiene la ventaja añadida de absorber la contaminación a nivel de
suelo y el CO2 de la atmósfera a niveles hasta 30 veces más altos
que los bosques convencionales.
Además
de acelerar la madurez del árbol, Sharma aplicó el conocimiento que
adquirió en la planta de la fábrica para estandarizar el proceso de
la plantación de árboles, reduciendo a solo ocho días el periodo
de tiempo para plantar un bosque en un terreno.
“Estamos
permitiendo a nuestros clientes hacer bosques como nosotros”, dijo
Sharma, que ofrece consultoría a las partes interesadas, ya sea en
el sitio y en línea. La media de los bosques de Afforest es de 100
metros cuadrados, comprendiendo islas del tamaño de una pista de
tenis, que proporcionan sombra y apoyo a las especies autóctonas.
Hasta ahora, su incipiente negocio ha construido 75 micro bosques en
25 ciudades de todo el mundo.
Una
solución orgánica para un problema artificial
El
proceso de la forestación urbana de Sharma, el cual es completamente
orgánico, es bastante sencillo. Empieza con una zanja, de unos 20 a
30 centímetros de profundidad, mezcla la tierra vegetal con
materiales orgánicos fácilmente disponibles, tales como el
estiércol descompuesto, el bagazo y las cáscaras de coco, para
crear abono para los árboles.
Estos
desechos proporcionan nutrientes que aceleran la tasa de crecimiento
de los árboles, y les permiten crear un micro hábitat donde
absorben el agua y los nutrientes que les hacen más resistentes a
las enfermedades y sequías.
Como
Sharma tiene muchas ganas de ver nuestros paisajes urbanos dotados
con el máximo de bosques posible, postea cada proyecto en línea,
proporcionando las instrucciones paso a paso y comparte las
experiencias de sus clientes.
Hasta
ahora, su incursión en el mundo de árboles ha resultado fructífera
en términos de reforestación de ciudades. También destaca el poder
inherente de la naturaleza y aunque las tecnologías complejas
diseñadas para impedir el aumento de temperaturas tienen su lugar en
la lucha contra el cambio climático, la aplicación de los
principios ecológicos puede servir con éxito para resolver los
problemas fundamentales.
“Muchas
cuestiones pueden resolverse plantando árboles. Necesitamos plantar
árboles en las ciudades y dejar que crezcan”, concluyó Sharma.
Fuente:
Enrique Gili, La plantación de pequeños bosques, de árbol a árbol, 31/05/16, Deutsche Welle.
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