En
los primeros 10 meses de 2015 afectó a 10.868,8 hectáreas, según un monitoreo
oficial. Esta práctica adquiere diferentes formas e involucra a distintos
ecosistemas provinciales.
por
Lucas Viano
Córdoba
conserva menos del 10 por ciento del bosque nativo que había a inicios del
siglo 20. Buena parte de ese desmonte ocurrió antes de esta década. Sin
embargo, la deforestación sigue afectando a la provincia.
En
los primeros 10 meses de 2015 se intervinieron 10.868,8 hectáreas de
ecosistemas nativos, según el monitoreo que realiza la Policía Ambiental de
Córdoba.
Más
de un cuarto de las acciones significaron un cambio en el uso del suelo, es
decir, el bosque fue sensiblemente afectado. A su vez, el 60 por ciento de las
hectáreas desmontadas fue sin la autorización de la Secretaría de Ambiente de
la Provincia. ¿Para qué se sigue desmontando en Córdoba?
Ecosistemas
sin árboles
Desde hace un tiempo, las buenas lluvias han reavivado el desmonte en el noreste provincial, en las regiones próximas a Mar Chiquita. En promedio, más de un tercio de las intervenciones detectadas por la Provincia ocurren allí.
Es
una zona de matorrales y espartillares con algunas manchas con bosques bajos.
El mosaico de vegetación es complejo y varía según las fluctuaciones del agua y
su salinidad. No hay árboles de gran porte. Sin embargo es una ecosistema
nativo, por lo que el desmonte está prohibido.
Los
productores utilizan este territorio para hacer una ganadería extensiva. Pasan
una rastra para lograr un rebrote de los arbustos y hierbas que sirvan de
alimento a los animales. Es una práctica que se realiza desde hace 30 años.
Muchas
de estas intervenciones se realizan sin la debida autorización del área de
Ambiente. Algunos desconocen que deben realizar este trámite o se rehúsan de
hacerlo por su complejidad. En muchos casos se trata de tierras públicas en
donde habitan campesinos desde hace 20 años.
Selectivos
Una parte importante de las intervenciones legales e ilegales se realizan sobre la llanura y el bolsón chaqueños, áreas con bosque de hasta 20 metros de altura, con especies como quebracho blanco y colorado, algarrobo, mistol y brea. Sin embargo, el estrato arbustivo es el de mayor cobertura y se compone de jarilla, piquillín, atamisqui, tala churqui y chañar, entre otras.
La
práctica más común en esta zona es el rolado de mantenimiento para eliminar el
estrato arbustivo y permitir la circulación de los animales y el crecimiento o
siembra de pasturas. Esta intervención requiere autorización y se realiza en
predios en los que históricamente se cría ganado.
En
campos sin actividad productiva se realizan desmontes que implican un cambio de
uso de suelo. Se elimina parte del bosque para realizar ganadería, pero se
dejan los árboles más grandes para dar sombra a los animales y porque las
pasturas crecen mejor. En algunas zonas se siembran pasturas exóticas como el
gatton panic.
Fernando
Barri, biólogo investigador de Conicet y de la Universidad Nacional de Córdoba,
asegura que el desmonte selectivo no es una práctica sustentable.
“Cuando
se produce un desmonte, sea total, parcial o selectivo, se pierde la
biodiversidad, sus recursos naturales (maderas, frutos, mieles, resinas,
compuestos medicinales), y los servicios ecosistémicos que brindan: producción
de oxígeno, fijación de dióxido de carbono, retención de suelos, ciclado de
nutrientes y estabilidad de las cuencas hídricas”, explica.
También
asegura que está muy alejado de lograr la producción de carne sostenida en el
tiempo. “Conlleva severos procesos de desertificación y pérdida de la capacidad
productiva de los predios”, detalla.
Para
Barri se debe implementar el “manejo de bosque con ganadería integrada”, que
implica una mínima intervención del sotobosque. “Y permite obtener otros
recursos del bosque, como leña, carbón, frutos y mieles”, apunta.
Total
Desde la Provincia aseguran que el desmonte total (cuando desaparece toda la vegetación) es una práctica que casi ha desaparecido de Córdoba, además de ser ilegal. Sólo se realiza con fines inmobiliarios y con otros objetivos estipulados en la normativa.
Por
ejemplo, crear picadas perimetrales alrededor del campo. Son obligatorias, pero
a veces son aprovechadas para desmontar más de la cuenta. También se realizan
cortafuegos en campos grandes para dividirlos y así evitar que un incendio
arrase con todo.
“Hay
más controles, pero demasiadas autorizaciones”, asegura Federico Kopta, presidente
del Foro Ambiental Córdoba. Y detalla que de mayo a octubre de 2015, 6.954
hectáreas de vegetación nativa sufrieron algún tipo de intervención. De esa
superficie, casi la mitad fue intervenida legalmente.
“Si
bien es cierto que hay casos puntuales donde el desmonte legal tiene algún
sentido, el pico de desmonte legal de bosque nativo (ni pastizales ni
arbustales) de 233,8 hectáreas de septiembre resulta un valor alto, que amerita
revisar la pertinencia y encuadramiento legal de estas intervenciones. No
podemos seguir perdiendo bosque”, apunta.
Gráfico: Desmonte en Córdoba (110.08 KB)
El
monitoreo da resultados
El
monitoreo se realiza a través de imágenes satelitales, de constataciones aéreas
y de inspecciones por vía terrestre. Hemos logrado reducir la tasa de desmonte.
por Adrián Rinaudo
Uno
de los aspectos fundamentales para la protección del bosque en Córdoba es el
monitoreo y seguimiento permanente de la cobertura vegetal. Por ello, en la
Policía Ambiental estamos enfocados en detectar e interpretar los distintos
usos del bosque, diferenciando predios que cuentan con autorización de aquellos
que no la tienen.
Cabe
señalar que muchas de las intervenciones no se realizan sobre bosques con
ejemplares de gran porte, sino que en muchos casos se trata de formaciones
herbáceas, arbustivas, fachinal o renovales de desmontes de vieja data que se
encuentran en recuperación y que son, igualmente, protegidos por la ley.
El
actuar de Policía Ambiental protege todas las formaciones, incluso aquellas con
poca representatividad del estrato arbóreo, como los bosques de vegetación
asociada a suelos salinos o a los bañados del río Dulce. Estos se monitorean
con especial esmero debido a la fragilidad de dichos sistemas vegetales, con
tanto valor ecosistémico como cualquier bosque con árboles.
Para
la fiscalización del desmonte, hemos implementado tres métodos diferentes que
se complementan. Este mecanismo consiste en el monitoreo a través de la
utilización de imágenes satelitales, constatación vía aérea y de inspecciones
que se realizan por vía terrestre. Con esta articulación hemos logrado reducir
la tasa de desmontes mensuales.
A
los campos en infracción se los multa y se exige la clausura de las áreas
afectadas para la regeneración del bosque intervenido o la plantación de nuevos
ejemplares, su cuidado y conservación.
En
una muestra tomada al azar equivalente al 25 por ciento de los predios
intervenidos y constatados a campo de julio a octubre de 2015, se estimó que en
una superficie de bosque nativo existente de 4.345 hectáreas, sólo resultaron
afectadas 470.
Esto
demuestra que el trabajo de detección temprana y la premura en el actuar fueron
primordiales para evitar que las restantes 3.875 hectáreas de bosque nativo
fueran desmontadas.
Adrián Rinaudo es el director
de la Policía Ambiental
Fuentes:
Lucas Viano, Cuáles son los tipos de desmonte que se practican en Córdoba, 24/04/16, La Voz del Interior. Consultado 24/04/16.
Adrián Rinaudo, El monitoreo da resultados, 24/04/16, La Voz del Interior. Consultado 24/04/16.
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