sábado, 15 de agosto de 2015

Mercedes: sin fuerzas para volver a empezar

Fidel Carnero y Juana, su mujer, en la difícil vuelta a casa. Foto: Hernán Zenteno

por Diego Yañez Martínez

Después de ocho días afuera, Fidel Julio Carnero no puede evitar angustiarse en la vuelta a casa. Con botas de lluvia y un trapo de piso seca el agua del living, de los cuartos, de la cocina... No hay rincón que no esté mojado. Perdió todo. Se pregunta por qué le toca sufrir así.

Con su mujer, Juana Díaz, vive en la calle 28 y 61, en el barrio Marchetti, antes llamado Pampa Chica, uno de los más afectados de la zona. Su casa tiene dos habitaciones: la más grande ya no lo podían usar desde la inundación de octubre pasado. Ella trabaja a la par de su marido y llora. Porque hay momentos que la tristeza no se puede contener. Trata de abrir el cajón de la cómoda -arruinada completamente por el agua- y después de varios intentos con ayuda lo logra. Otra vez el nudo en la garganta. La impotencia. Está toda la ropa empapada.

"Lloré tanto, tanto... Pero me tengo que hacer fuerte y seguir. Ojalá tuviese dinero para poder irme, alquilar algo en otro lado. Aunque esta casa era de mi papá", dice Juana. Tiene 68 años y desde los 16 está de novia con Fidel, que ya cumplió 75.

Ambos son jubilados y ganan la mínima; apenas les alcanza para subsistir. Ahora, no saben cómo seguir. "Uno deja la vida laburando para nada. Mis primeros trabajos fueron a los diez años, en los tambos. Ya estoy grande, no tengo fuerza para conseguir otra cosa", se lamenta Fidel.

"Con lo que el Gobierno nos da por lo que perdimos, no nos alcanza ni para comprarnos una silla", sigue él, Fidel, y recalca una y otra vez que el cuerpo ya no le responde. "Me falta aire, me ahogo. Ojalá tuviese las fuerzas de antes".
Fuente:
Diego Yañez Martínez, Mercedes: sin fuerzas para volver a empezar, 15/08/15, La Nación. Consultado 15/08/15.

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