domingo, 8 de marzo de 2015

Pensar el agua

Frente a la encrucijada de estas horas, Córdoba necesita replantearse su relación con la naturaleza. La Voz del Interior propone un espacio físico y virtual como aporte en esta dirección. Canal especial.

por Alejandro Mareco

Los cordobeses vivimos días de un verano estremecido de lluvias. Incesante y a raudales, el agua que llegó desde el cielo nos hundió en tormentas en las que hemos perdido vidas, bienes, amparos y hasta la calma de habitar en esta geografía tan querida.

El escenario más doliente fue en lo profundo de las Sierras Chicas, con ocho vidas cegadas por la furia de los ríos que de un momento a otro se volvieron gigantes destructivos.

Y desde aquel domingo 15 de febrero en el que una tremenda borrasca desató una versión líquida del infierno, no hemos conseguido recuperar algo de serenidad.

No sólo la lluvia no nos dejó luego respiro para poner las cosas y las heridas a secar, sino que sobre el final de febrero, otra vez se derramó con una abundancia incontenible y repartió ahora la zozobra y el anegamiento en otros rincones de la provincia. Sucedió el miércoles 25, 10 días después del primer gran aguacero. Esta vez, la inundación se desplegó sobre todo por el este, sometido a una violenta precipitación que, en algunos casos, superó los 400 milímetros de agua caída en muy pocas horas.

Esta es la historia de estos días que tenemos bien frescos en la memoria de la mirada y de los sentimientos, en los que hemos compartido el desconsuelo y la angustia. Y frente a esta, muchos, tantos, echaron mano a su corazón fecundo para escribir otra de esas páginas de conmovedora solidaridad.

Las lluvias, esta vez, fueron tremendas, sí. De una excepcionalidad apabullante. Pero en el asombro que hoy nos conmueve frente a estos hechos, también acaso podamos rastrear otros momentos en que nos hemos sentido de la misma manera.


En el registro de una misma generación, hace un tiempo ya que hay constancias de situaciones aciagas a partir de las lluvias, y hemos vivido episodios dramáticos y luctuosos como los que afectaron a San Carlos Minas, en 1992, y a La Calera, en 2000, entre los más recordados.

Entre tanto, también están frescas las imágenes de la agonía seca que padecieron nuestros campos y la vida animal y vegetal conectada a ellos, nuestros ríos y nuestros diques que, abrumados de languidez, nos trajeron inclusive fantasmas de sed.

Largos meses de sequía también han provocado devastadores y trágicos incendios forestales, que arrasaron paisajes, naturaleza y vidas humanas.

Es decir, se ha vuelto tortuosa nuestra relación con la naturaleza, que se nos presenta con bríos difíciles de controlar. En consecuencia, la convivencia con el agua es cada vez más compleja.

Alguna vez, para Córdoba, el agua era un fruto de estación; es decir, que sólo llegaba con los veranos.

Desde finales del siglo XIX, con la construcción del dique San Roque, y sobre todo casi sobre la mitad del siglo 20, la realización de embalses cambió algunas condiciones; en especial en lo que se refiere a la provisión del líquido para consumo y riego y para la contención de desbordes.

Pero son varios los factores que han seguido modificando la relación: desde los cambios en el clima, pasando por el vertiginoso aumento de la concentración urbana en la ciudad capital hasta la intervención del hombre sobre la naturaleza para llevar a cabo emprendimientos agropecuarios, inmobiliarios y de otro tipo.

Por escasez o por abundancia, por fuego o por anegamiento, venimos padeciendo episodios que nos ponen de cara a la necesidad de repensar esa relación.

Frente a esta angustia y este desconcierto, los cordobeses debemos ponernos a analizar y debatir sobre este tema fundamental.

Córdoba tiene en su sociedad usinas de conocimiento que pueden aportar enfoques, diagnósticos, revelaciones, estrategias y propuestas de acciones. Desde sus varias universidades nacionales y privadas, institutos, entes públicos, el Estado (nacional, provincial, municipales) y organizaciones no gubernamentales que cuentan con experiencia.

Frente a esta encrucijada, se hace impostergable asumir este debate por parte de la sociedad toda y de nuestra clase dirigente.

Pensar el agua es la propuesta que en esta dirección acerca La Voz del Interior como un vehículo para contener una parte de esta necesaria discusión.

A lo largo de estos días, las páginas de la edición de papel de nuestro diario reflejarán de un modo especial este debate, del mismo modo que lo hará nuestro sitio web, Lavoz.com.ar, que a la vez abrirá foros de debates sobre distintos aspectos del tema.

Canal especial. Pensar el agua

Al mismo tiempo, se realizarán y auspiciarán conferencias y debates en distintos sitios, en particular en el auditorio Carlos Ortiz, de nuestra sede integral.

Córdoba está en una encrucijada. Es el momento de ocuparnos de buscar y encontrar los caminos que al menos mitiguen la adversidad en la que nos pueden hundir los manotazos de la naturaleza.

Fuente:
Alejandro Mareco, Pensar el agua, 08/03/15, La Voz del Interior. Consultado 08/03/15.

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