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| Foto: Jose Almeida/ Periódico Pausa |
por Herman Schiller
Luego del escándalo nacional por las inundaciones de
principio de abril en el barrio Mitre (en las adyacencias de Saavedra, Ciudad
Autónoma de Buenos Aires) causadas por el shopping “Dot-Baires”, el gobierno
kirchnerista de Capitanich en el Chaco, junto a Aída Ayala, la intendenta
radical de Resistencia, han puesto en marcha un megaemprendimiento similar: la
construcción de un shopping junto a la ribera del Río Negro, que atraviesa la
ciudad.
La ribera del río es un área restringida para
construcciones, que se encuentra bajo control de la Administración Provincial
del Agua. El shopping, de acuerdo con los datos suministrados por Juan García
en un trabajo publicado en el semanario “Prensa Obrera”, se construirá en
terrenos rellenados de la ribera, que actualmente sirven para el drenaje de las
aguas del sistema de desagües. Ni la Municipalidad ni la provincia han realizado los
estudios de impacto ambiental correspondientes. Están obnubilados por un
meganegociado a costa de las tierras públicas, que tendrá una inversión de 43
millones de dólares. Resistencia todavía recuerda las inundaciones del año `83,
una tragedia comparable a lo que acaba de ocurrir en Capital, La Plata y alrededores.
La construcción de una línea de defensa contra inundaciones,
posterior a la inundación, morigeró los riesgos. Pero esta línea depende del
sistema de desagüe de la ciudad, en el cual el Río Negro cumple un papel
esencial. Por eso la construcción del shopping y la habilitación de los
terrenos ribereños a la especulación inmobiliaria es la crónica de un retorno
seguro a las inundaciones.
El estudio de impacto ambiental ha sido realizado por la
misma empresa interesada en la construcción.
Mientras tanto, la crisis de la vivienda en Resistencia se
encuentra en pleno desarrollo. Las ocupaciones de terrenos en el Gran
Resistencia involucran a miles de familias. Los planes son totalmente
insuficientes y están manejados a dedo por punteros. El gobierno chaqueño ni
siquiera regulariza la tenencia, mientras le entrega tierras públicas en gran
escala al capital inmobiliario y tierras rurales a los sojeros. El polvorín de
la vivienda lleva a la ocupación de espacios que tienen un riesgo de
inundaciones y catástrofes naturales evidentes, como los terrenos que se
encuentran cruzando la
Avenida Soberanía Nacional. La intendencia radical y el
gobierno de Capitanich se tiran la pelota por el atraso de la limpieza de los
canales de desagüe, pero ambos gobiernan para la especulación inmobiliaria.
Las condiciones de vivienda en el Gran Resistencia también
son muy duras e involucran toda clase de atropellos del Estado. Por ejemplo, en
Fontana, los vecinos vienen reclamando hace meses que se retire un
transformador eléctrico que ya ha provocado dos casos de leucemia infantil. La
empresa estatal se desentiende del problema y niega que el transformador sea
cancerígeno.
El gobierno chaqueño sostiene que el shopping va a ayudar a
paliar el reflujo de la construcción. Pero, para abordar este problema, la
solución es más sencilla: tiene que haber un plan de vivienda popular masivo,
bajo control de los trabajadores y delegados barriales, que dé respuesta a las
necesidades de la población. Se tiene que construir la infraestructura urbana
para todos los barrios populares, financiada con impuestos al gran capital
sojero, los bancos de la provincia y las grandes empresas. La tenencia de
tierra para la vivienda personal en toda la provincia -hoy, en el Chaco, es un
reclamo masivo-, tiene que ser regularizada de inmediato.
Por Herman Schiller para Agenda Oculta.net
Foto: Jose Almeida para Periódico PausaSi te interesó esta entrada tal vez te interese:
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