miércoles, 15 de mayo de 2013

Las inundaciones del futuro

Foto: Jose Almeida/ Periódico Pausa


por Herman Schiller

Luego del escándalo nacional por las inundaciones de principio de abril en el barrio Mitre (en las adyacencias de Saavedra, Ciudad Autónoma de Buenos Aires) causadas por el shopping “Dot-Baires”, el gobierno kirchnerista de Capitanich en el Chaco, junto a Aída Ayala, la intendenta radical de Resistencia, han puesto en marcha un megaemprendimiento similar: la construcción de un shopping junto a la ribera del Río Negro, que atraviesa la ciudad.

La ribera del río es un área restringida para construcciones, que se encuentra bajo control de la Administración Provincial del Agua. El shopping, de acuerdo con los datos suministrados por Juan García en un trabajo publicado en el semanario “Prensa Obrera”, se construirá en terrenos rellenados de la ribera, que actualmente sirven para el drenaje de las aguas del sistema de desagües. Ni la Municipalidad ni la provincia han realizado los estudios de impacto ambiental correspondientes. Están obnubilados por un meganegociado a costa de las tierras públicas, que tendrá una inversión de 43 millones de dólares. Resistencia todavía recuerda las inundaciones del año `83, una tragedia comparable a lo que acaba de ocurrir en Capital, La Plata y alrededores.

La construcción de una línea de defensa contra inundaciones, posterior a la inundación, morigeró los riesgos. Pero esta línea depende del sistema de desagüe de la ciudad, en el cual el Río Negro cumple un papel esencial. Por eso la construcción del shopping y la habilitación de los terrenos ribereños a la especulación inmobiliaria es la crónica de un retorno seguro a las inundaciones.

El estudio de impacto ambiental ha sido realizado por la misma empresa interesada en la construcción.

Mientras tanto, la crisis de la vivienda en Resistencia se encuentra en pleno desarrollo. Las ocupaciones de terrenos en el Gran Resistencia involucran a miles de familias. Los planes son totalmente insuficientes y están manejados a dedo por punteros. El gobierno chaqueño ni siquiera regulariza la tenencia, mientras le entrega tierras públicas en gran escala al capital inmobiliario y tierras rurales a los sojeros. El polvorín de la vivienda lleva a la ocupación de espacios que tienen un riesgo de inundaciones y catástrofes naturales evidentes, como los terrenos que se encuentran cruzando la Avenida Soberanía Nacional. La intendencia radical y el gobierno de Capitanich se tiran la pelota por el atraso de la limpieza de los canales de desagüe, pero ambos gobiernan para la especulación inmobiliaria.

Las condiciones de vivienda en el Gran Resistencia también son muy duras e involucran toda clase de atropellos del Estado. Por ejemplo, en Fontana, los vecinos vienen reclamando hace meses que se retire un transformador eléctrico que ya ha provocado dos casos de leucemia infantil. La empresa estatal se desentiende del problema y niega que el transformador sea cancerígeno.

El gobierno chaqueño sostiene que el shopping va a ayudar a paliar el reflujo de la construcción. Pero, para abordar este problema, la solución es más sencilla: tiene que haber un plan de vivienda popular masivo, bajo control de los trabajadores y delegados barriales, que dé respuesta a las necesidades de la población. Se tiene que construir la infraestructura urbana para todos los barrios populares, financiada con impuestos al gran capital sojero, los bancos de la provincia y las grandes empresas. La tenencia de tierra para la vivienda personal en toda la provincia -hoy, en el Chaco, es un reclamo masivo-, tiene que ser regularizada de inmediato.

Por Herman Schiller para Agenda Oculta.net
Foto: Jose Almeida para Periódico Pausa
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