Corralito: Pueblo liberado para el uso de los agroquímicos.
En la localidad cordobesa de Corralito, la situación
socioambiental es de extrema gravedad. No solo por la altísima cantidad de
personas enfermas con problemas respiratorios y alergias (se estima que siete
de cada diez niños sufren estas afecciones), sino también por la inexistencia
de un marco regulatorio a nivel municipal que controle y restrinja el uso de
agroquímicos en el pueblo.
Corralito es un pueblo a menos de 100 km de la capital de
Córdoba, con una población de aproximadamente 2 mil habitantes, cuya actividad
económica fundamental es el agronegocio, principalmente soja y maíz. De esta
producción, el porcentaje mayor es comercializado con la Aceitera Gral.
Deheza, la cual tiene en el centro del pueblo un importante predio con varios
silos, por donde pasa una línea de ferrocarril que traslada los granos a
distintos puntos del país para su comercialización o la elaboración de
biocombustible.
En diciembre del 2012 concejales opositores presentaron un
proyecto de ordenanza que pretendía limitar el uso de agroquímicos en el
pueblo, pero el mismo fue desestimado por el oficialismo (UPC). Uno de los
argumentos esgrimidos para fundamentar este rechazo fue que el municipio se
regía por la Ley
provincial de Agroquímicos Nº 9164. Otro, sorprendente, vertido por el
presidente del Concejo Deliberante a medios locales, fue que, de aprobarse una
ordenanza que limite a las fumigaciones, la misma no sería respetada por los
productores.
Basta recorrer el humilde pueblo de Corralito para darse
cuenta de que las fabulosas ganancias generadas por las miles de hectáreas de
semillas transgénicas no quedan en el lugar. Uno puede apreciar a simple vista
cómo los patios de las viviendas, escuelas, comisaria, club deportivo,
dispensario, en definitiva todo el pueblo esta rodeado por extensiones de campo
cultivadas con soja y maíz y fumigadas. Pero esto no es todo, ya que en el
corazón de la localidad la acopiadora AGD levanta sus torres repletas junto a
otras acopiadoras menores, donde las semillas duermen bañadas de agroquímicos
en el propio corazón del pueblo.
Es en este alarmante contexto donde las enfermedades van
tomando espantosas proporciones. Alberto Goy, un vecino, escritor y recopilador
de la historia del pueblo, afirmó en diálogo con “ecoscordoba”: “En nuestro
pueblo el 70 % de los niños tienen problemas alérgicos y respiratorios” y reclamó
que son muchas las localidades vecinas quienes han avanzado en ordenanzas que
limitan la aplicación de agroquímicos, “pero aquí en Corralito se nos ha negado
esa posibilidad”.
El caso de Joaquin, el niño de 4 años que el 10 enero pasado
por la madrugada tuvo que ser trasladado y atendido de urgencia, con una crisis
respiratoria, en el Hospital Zonal de Río Tercero, porque la noche anterior
habían fumigado los campos de soja frente a su casa, es una muestra contundente
de lo que ocurre en el pueblo. El desesperado reclamo de su madre, que utilizó
las redes sociales buscando romper el cerco informativo, puso sobre el tapete
de la opinión pública una vez más la realidad que viven 12 millones de personas
de Argentina expuestas cotidianamente a la aplicación de agroquímicos, según
estimaciones de la organización de Médicos de Pueblos Fumigados.
A la fecha son más de quince los municipios en la provincia
de Córdoba que han limitado el uso de agroquímicos en zonas urbanas o semi
urbanas, y en la región “Tercero arriba”, el municipio de Río Tercero ya ha
aprobado una ordenanza que ordena la reubicación de depósitos de agroquímicos
en zonas habilitadas para tal fin fuera del pueblo, pero la aplicación de la
misma ha sido prorrogada para marzo del 2013.
En Corralito la voluntad parece estar del lado de las
necesidades de los productores y los agronegocios y muy lejos de la
preservación de la salud y la vida de sus habitantes. Esto lo dejó claro el
Intendente Scotto en declaraciones al periódico “Tribuna” de Río Tercero: “Hay
vecinos a los que no les gusta ver las fumigaciones cerca pero no se ha creado
una psicosis, tampoco es un problema sólo de Corralito sino de toda la
provincia, en zonas productivas es inevitable, queremos cuidar a los vecinos
pero también a los productores”.
Pero como si fuera poco, a las aplicaciones de agrotóxicos
sobre la población, hay que agregar el movimiento de máquinas fumigadoras
dentro del pueblo, las cuales transitan libremente por las calles goteando
productos tóxicos, el lavado de las maquinarias en playas colindantes a casas
sin controlar el destino del agua contaminada que arroja la limpieza de
tractores, “mosquitos” y/o “arañas”.
¿Será que desde el estado municipal se busca preservar los
intereses de la
Aceitera Gral. Deheza, de los productores y los negocios
derivados de esta actividad, como AFUCOR, la empresa aeroaplicadora propiedad
del fumigador Edgardo Pancello condenado por la justicia en el caso de
contaminación en barrio Ituzaingó, que tiene sus hangares en Corralito?
La realidad de Corralito es sin duda alarmante ya que la
inacción de las autoridades y la dilatación de tiempos para la aprobación de
ordenanzas que limiten estas actividades contaminantes, atentan contra la vida
de sus pobladores que, frente al peligro que corren sus vidas, han decido
denunciar lo que les sucede y exigir que se respete la vida.
Fuente:
Un pueblo acorralado por los agroquímicos, 15/01/13, Ecos Córdoba.

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