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| Denuncian que en 2012, el Dakar destruyó fósiles de ballenas. Foto: Museo Hönninger |
por Eduardo Soler
Como desde su arribo de África hasta América Latina, no se
detienen las denuncias sobre los impactos del "Dakar" (sic). Entre
los directos, que atraviesa por lugares valiosos por contener restos
arqueológicos y fósiles. Para este año, la Defensoría del Pueblo
de la Nación
está recopilando nuevos datos sobre este tipo de impactos en las provincias. Y
luego figuran los daños indirectos, como el gran consumo de energía fósil que
contribuye al cambio climático. Sin embargo, se plantea aquí que el mayor
perjuicio está a nivel cultural. ¿Qué cultura transmite este espectáculo
deportivo?
Se presenta como una competencia deportiva o un espectáculo
de masas. Moderno, híper moderno. A esta altura de los acontecimientos, en
pleno siglo XXI, ya se sospecha que las retóricas modernas sirven para
justificar cualquier avasallamiento tanto sobre sociedades consideradas
"atrasadas", como las naturalezas, todo en nombre de la civilización
contra aquella zona de barbarie.
En un nivel académico, diversos autores como
Walter Mignolo o Aníbal Quijano, entre otros, nos hablan de que toda Modernidad
implica una Colonialidad. Y entonces, podemos ver mejor cómo el Dakar, como
deporte espectacular, convoca subjetividades coloniales. La colonialidad no es
colonialismo, sino la continuidad de sus estructuras a todo nivel, entre ellas
la cultural.
En 2009, ComAmbiental ya publicaba "Al pueblo pan yDakar" haciéndose eco de las denuncias de diferentes organizaciones
socio-ambientales. En 2011, difundimos también un artículo que explicaba
"Lo que el Dakar nos dejó (el pasivo socioambiental)", haciendo
énfasis en el caso de Catamarca. En este 2013, las protestas se mantienen,
ofreciendo como principal novedad que el trayecto se extendió al norte, hasta
Perú, que es el centro de las culturas incaicas. Desde allí la Asociación Museo
Paleontológico Meyer Hönninger denunció la destrucción de yacimientos fósiles
de delfines y ballenas, mientras se teme que pueda pasar lo mismo con
patrimonio arqueológico. Para volver a enfatizar la dimensión cultural,
recuperamos un documento de Ecologistas en Acción de 2009, que puede suscribirse
todavía hoy.
El Rally Dakar debe desaparecer
Ecologistas en Acción pide la suspensión del Rally Dakar
2009 por los destrozos ambientales que ocasiona y por la imagen que globalmente
proyecta: la exaltación de una movilidad insostenible y de unos valores
desfasados ante los retos ambientales y sociales que debe afrontar la
humanidad. Asimismo, Ecologistas en Acción muestra su apoyo a los grupos
ecologistas y sociales locales que expresan su rechazo a esta prueba mediante
iniciativas o medios no violentos.
Ecologistas en Acción ha manifestado siempre su rechazo a la
celebración del Rally Dakar por los numerosos impactos ambientales que ocasiona
la celebración de esta competición en los lugares por donde transcurre. El
tránsito de más de 800 todoterrenos, además de camiones y motos por recorridos
en su mayor parte semivírgenes produce un severo impacto ambiental, directo e
indirecto. A la contaminación atmosférica y acústica que producen, se une la
erosión del suelo (cada 1.000
km recorridos por uno de esos vehículos fuera de los
caminos supone la erosión de una hectárea de suelo), el efecto perturbador
producido por ruido y luces sobre la fauna silvestre, etc.
El Rally Dakar ensalza sobre todo la imagen del todoterreno.
Un automóvil con una alta capacidad destructiva y unos impactos que, aunque
comunes a otros tipos de automóviles, se ven incrementados y concentrados en
este tipo de vehículo. Su mayor volumen, gran peso y potencia, supone un mayor
consumo de energía y unas mayores emisiones contaminantes, además de resultar
más peligroso para el resto de usuarios de la vía pública.
Promocionar este tipo de vehículos vinculando su imagen con
la “aventura” y el “descubrimiento” de la naturaleza es de una gran
irresponsabilidad y supone un desprecio hacia los principales problemas en los
que se encuentra inmersa la humanidad, entre los que destaca el cambio
climático y la escasez de combustibles fósiles. Dos problemas a los que el uso
injustificado de estos vehículos contribuye en buena medida.
El cambio del modelo de movilidad actual hacia otro que
ejerza unas menores presiones sobre el medio ambiente y sea más saludable y
beneficioso socialmente, es uno de los retos a conseguir por el ser humano en
las próximas décadas para frenar la crisis ambiental y económica. En este
sentido, la imagen ofrecida por el Rally Dakar es la opuesta a la que se
necesita.
Ecologistas en Acción considera también inaceptable el
despilfarro inadmisible y la ostentación hiriente que este tipo de competición
representa en un mundo de profundas desigualdades sociales. Conviene recordar
que a menudo las ediciones del Rally Dakar se realizan en las áreas más pobres
del planeta.
Por último, destacar que el Rally Dakar no está exento de un
trágico historial: con la reciente muerte del piloto francés en la actual
edición ya son 56 el número de personas muertas durante su realización.
Fuente:
Eduardo Soler, Rally Dakar, o la moderna colonialidad, 05/01/13, ComAmbiental. Conaultado 05/01/13.

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