El Inta de Villa María inició un programa para interesar a
productores en alternativas de producción que no requieran fumigación. Plantean
ventajas y dificultades.
por Andrés Ferreras
Villa María. La utilización de las áreas periurbanas, donde
cada vez en más localidades se prohíbe por ordenanzas el uso de agroquímicos,
para la producción agrícola con un método que evite las fumigaciones, es un
objetivo al que se lanzó ahora la agencia Villa María del Instituto Nacional de
Tecnología Agropecuaria (Inta).
Inició un taller que se extenderá durante todo 2013,
dirigido a personas, entidades y pequeños productores que buscan una
alternativa en el cultivo de granos y hortalizas.
“No es solamente tomar una posibilidad que existe. También
es un nuevo concepto de producción a desarrollar. Para eso empezamos a
movilizar gente”, explicó a este diario el ingeniero agrónomo Javier
Martilotti, a cargo del programa ProHuerta en el Inta villamariense.
Hace 20 años viene desarrollando este programa de
agricultura orgánica y ya cuenta con cerca de siete mil huertas familiares
registradas en esta zona. Pero nunca se había tomado como un planteo a fondo
para lugares en los que no se puedan utilizar productos químicos, como en las
zonas cercanas a viviendas y escuelas.
Cada vez en más localidades se generan polémicas por las
fumigaciones pegadas a radios urbanos. Villa María es una de las 19 que han
definido algunas restricciones mayores a las que impone la ley provincial de
agroquímicos.
Los inconvenientes de lo orgánico se plantean a la hora de
pensarlo como una alternativa comercial, ya que el tiempo de cuidados y
dedicación que requiere representa un costo diferencial comparado con la
producción agrícola convencional. Por ahora, admite Martilotti, apunta más
hacia huertas.
El agrónomo explicó que el concepto es manejar el sistema
productivo como un ecosistema de autorregulación, que se equilibre
naturalmente. Hay productos muy sencillos, de fabricación casera, que se pueden
utilizar.
Usó como ejemplo un ataque de caracoles o babosas, para lo
que se puede aplicar un producto para eliminarlos, pero también liberar un pato
o un tero en la huerta, que se encargará de comerse los insectos y reestablecer
el equilibrio.
Como ejemplo, Martilotti muestra su propia huerta. En un
rectángulo de 18 por 20
metros cultiva variadas especies sin ningún tipo de
agregados químicos. Maíz, remolacha, zanahoria, tomate, espárragos, repollo,
lechuga, cebolla de verdeo, melones, papa, frutilla, berenjena y chaucha crecen
entre los surcos, combinados con mentas, albahacas y hasta plantas silvestres.
Con riego adecuado y el conocimiento para relacionar las
plantaciones, en su lote produce alimentos sanos para cuatro familias. El
dilema es si resulta trasladable a otra escala. “Para hacerlo comercial, no”,
admite Martilotti.
“No se reconoce ni se paga la dedicación y el cuidado de no
usar nada químico. El crecimiento puede lograrse en función del trabajo y el
tiempo que se le pueda dedicar”, acotó. El mercado en Argentina de productos de
huerta orgánica aún no está desarrollado. En Europa, es de alto consumo.
Volver a la raíz. ¿Qué tipo de producción alternativa se
puede pensar en el cinturón rural que rodea a Villa María? El ingeniero del Inta
respondió: “Todas, pero bajo otro sistema productivo. La biodiversidad es lo
que mantiene el equilibrio, por lo que no se puede hablar de enormes lotes de
una sola especie, sino de una asociación de plantas, un paradigma que no está
totalmente desarrollado”, advirtió.
La humanidad aplicó siempre una agricultura de bajos insumos
externos. Los químicos aparecen en 1940.
Poca incidencia
Certificadas. Argentina tiene 3,8 millones de hectáreas
certificadas de producción orgánica. Según Claudio Sarmiento, ingeniero
agrónomo e investigador de Agroecología en la Universidad Nacional
de Río Cuarto, en Córdoba están certificadas oficialmente unas 39 mil
hectáreas, en 28 establecimientos. Representa el 0,5 % en relación a las más de
siete millones de hectáreas en producción agrícola.
Fuente:
Andrés Ferreras, Promueven cultivos orgánicos en campos pegados a la ciudad, 07/01/13, La Voz del Interior.
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