Tomando en cuenta los últimos acontecimientos, y los
compromisos del actor Ricardo Darín con causas ambientales, tal vez sea esta la
única forma de que la
Presidente Cristina Fernández pueda responder
cuestionamientos variados sobre la políticas del gobierno nacional.
En los tiempos en que Félix Díaz, qarashe de la comunidad
Qom La Primavera
(provincia de Formosa) pidiera una audiencia pública con la Presidente para que
responda por los derechos humanos de su pueblo, no hubo respuestas a ese pedido
pero sí se recibía en la
Casa Rosada a artistas internacionales. La reciente
"respuesta" a Darín explicitó uno de los criterios tenidos en cuenta:
"soy cholula", explicó la mandataria.
Del mismo modo, en otras oportunidades se ha solicitado
audiencia para discutir trascendentes problemas ambientales. Para tomar un
antecedente, en 2006, último año del gobierno de Néstor Kirchner, hubo pedidos
de audiencia, primero de ONGs como Greenpeace, Vida Silvestre y FARN, que
publicaron un documento para solicitar mayor tratamiento institucional al tema.
Eran tiempos en que ComAmbiental organizó la 1° consulta para una agenda
ambiental nacional. La reunión nunca llegó a concretarse.
Una suerte similar corrió el pedido de organizaciones
nucleadas en la Red
Nacional de Acción Ecologista (RENACE), que solicitaban
declarar la "emergencia ambiental nacional". En ese momento, el
diputado Miguel Bonasso los atendió como Presidente de la Comisión de Recursos
Naturales de la Cámara
de Diputados, aún aliado al kirchnerismo. Y estaba como flamante Secretaría de
Ambiente, Romina Picolotti, luego de plantear como "causa nacional"
la no instalación de las pasteras en frente de Gualeguaychú.
Tras casi diez años de kirchnerismo, casi un tercio de los
tiempos de la Democracia
recuperada, no parecen existir signos que apunten a hablar de sustentabilidad
en las políticas. Como se ha analizado ya en diversas notas, "el
modelo" elegido es potenciar el crecimiento económico que, en la práctica,
asume que la distribución llega por derrame, ayudada por algunas políticas
sociales, pero que no cambian la matriz de la concentración económica y siguen
ignorando las externalidades ambientales. Allí están los valuartes del
extractivismo: los agronegocios y la megaminería.
Volviendo al nudo de la cuestión, también en el primer
gobierno de Kirchner uno de los pedidos que sí fue atendido, al menos en forma
parcial, fue encabezado por Darín. Era el 2005 y fue una de las voces de
Greenpeace para "salvar la reserva Pizarro" en Salta, que también
incluyó el reclamo de comunidades wichi, que consiguieron sus tierras
comunitarias. Si bien colaboró con otras iniciativas, la figura del actor está
asociada con esta ONG, en campañas importantes como la Ley de Bosques y la Ley de Glaciares.
En definitiva, si la Presidente tiene cierta debilidad al menos por
responder a los famosos, Darín ya tiene conocimientos de donde nutrirse para
nuevas preguntas. El patrimonio personal de los dirigentes es un tema
importante, pero lo es más cuestiones que apuntan directamente a la salud
actual y al futuro del país. En realidad, esto ya lo saben organizaciones
ambientalistas, y por ello algunas recurren a estas figuras públicas, como
también hace Conciencia Solidaria en campañas contra la megaminería.
Cerramos entonces con pedidos de preguntas de Darín a
Cristina Fernández: ¿Por qué nunca se concretó el debate sobre la megaminería y
cómo piensan repararse los pasivos ambientales que dejan los emprendimientos?
¿Por qué se permite el avance del modelo de los agronegocios, sometiendo a las
poblaciones a fumigaciones abusivas? ¿Por qué el modelo económico se basa en la
rentabilidad de las corporaciones cuyas ganancias excedentes son las que se
distribuyen en los sectores populares?
Fuente:
Eduardo Soler, Pedidos a Darín para que le escriba a Cristina, 07/01/13, ComAmbiental. Consultado 08/01/13.
Foto: Participación en el calendario "Huella ecológica"de Gaby Herbstein.

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