Laguna El Hinojo, es un espacio de 489 ha , de propiedad de la Municipalidad de
Venado Tuerto, Santa Fe, Argentina, se ubica a 12 km del casco urbano. Estas
tierras fueron cedidas por ley Nº 8933 en 1980, por el Gobierno de la Provincia de Santa Fe al
Municipio y según reza en sus 3 Artículos, el espejo de agua (200/250 ha,
variable estacionalmente) para ser receptor de los efluentes de la ciudad y el
remanente de tierras para ser destinadas a usos en beneficio de la comunidad.
En la misma se vuelcan los efluentes cloacales de esta
población de 85.000 habitantes, previo tratamiento de los mismos, con una
eficiencia digna de destacar.
Actualmente, el estado de conservación del lugar es precario
y si bien el dominio de la tierra está claro en las escrituras, no está clara
la posesión y usufructo del lugar, por lo que, deja dudas en cuanto a los
beneficios que prestan a la comunidad estas tierras, las cuales fueron cedidas
en comodato a una ONG (a pesar de que la ley no lo permite) y esta lo alquila y
subalquila para explotación de agricultura y ganadería intensiva (con
fumigaciones con agrotóxicos no controladas), sin tener en claro el destino de
esos fondos (unos U$S 8500 mensuales) y sin conocerse en la legislatura local,
rendiciones de cuenta de los mismos, situación que se viene dando desde la
década del ´80. Tampoco está clara la situación laboral o contractual, de
quienes desde hace mas de 15 años atienden el lugar como si fuera un espacio
concesionado, poniendo un gran esfuerzo en brindar comodidades básicas a los
visitantes, pero muy lejos de ser las óptimas para un lugar como este,
entendemos, por falta de atención y orden en el tema por parte de las
autoridades, algo, que sin demasiado esfuerzo, podría cambiar.
El lugar es un ecosistema completo, capaz de sobrevivir sin intervención del hombre, pero, las actividades antrópicas (intervención del hombre), sin control ni cuidados específicos, ponen en riesgo la sobrevida del mismo y hace que se encienda una alarma por la evolución del deterioro del lugar.
El lugar es un ecosistema completo, capaz de sobrevivir sin intervención del hombre, pero, las actividades antrópicas (intervención del hombre), sin control ni cuidados específicos, ponen en riesgo la sobrevida del mismo y hace que se encienda una alarma por la evolución del deterioro del lugar.
Se tienen relevadas unas 130 especies de aves, unos 10
mamíferos, entre ellos felinos y unas 8 variedades de peces, varios reptiles,
anfibios, decenas de invertebrados y flora autóctona típica de pastizal
pampeano.
Desde el 2009, una ONG local, A.C.E.C.A.S. (Asociación Civil
Espacio para la
Conservación y Acción Social), viene desarrollando diversos
estudios de la mano de especialistas, tratando de acumular opiniones y
sugerencias para la conservación de este espacio natural, en 2010, se presenta
un proyecto en la legislatura local para su declaración como Reserva Natural de
Usos Múltiples, con Plan de Manejo incluído, donado por la Especialista en
Planificación y Manejo de Áreas Naturales Protegidas, Guardaparque Victoria
Bollero, verificado, evaluado y conceptuado por el Naturalista Juan C. Chebez,
acompañado de un proyecto de uso sustentable del recurso, elaborado por
colaboradores de la ACECAS ,
que generaría unos 400 puestos de trabajo genuinos de forma directa e
indirecta, desarrollando actividades que hoy no existen en esta ciudad.
Quien llega al lugar por primera vez, queda maravillado por
la voluminosa biodiversidad que alberga el sitio, no llegando a explicarse la
razón de por que ese lugar todavía no está declarado Reserva Natural (ANP).
Se puede decir, sin temor a equivocarse, que el lugar es una
muestra representativa del pastizal pampeano y una genuina expresión de las
pampas de las lagunas, que permite imaginar como era el lugar en antaño.
Hoy, el trámite para su protección, está paralizado y
dilatado su debate, sin explicaciones razonables, donde se mezclan los
compromisos y favores políticos, utilizando un patrimonio de los ciudadanos
Venadenses, como moneda de cambio.
Durante un largo tiempo, no se hizo lo que debía, creemos
que es tiempo de conocer el lugar, de mostrarlo, conservarlo y educar con el
ejemplo a nuestros jóvenes, para que vean, que a pesar del daño que hemos
causado al medio ambiente; en un determinado momento, supimos detenernos a
pensar el futuro de las generaciones venideras.
Fuente:
hacercomunidad.org, 10/01/2012, "Laguna El Hinojo, último reducto silvestre en los mares de soja argentinos".
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