lunes, 14 de octubre de 2013

La ONU confirma que se ha subestimado la radiación en Fukushima

Cada día, la central nuclear nipona sigue vertiendo al mar al menos 300 toneladas de agua con un nivel de radiactividad letal para el ser humano.

Un informe del Comité Científico de la ONU sobre los Efectos de la Radiación Atómica alerta de que los criterios y métodos utilizados por las autoridades y empresas japonesas para medir la radiación a la que estuvieron sometidos los trabajadores de la central nuclear de Fukushima-1 después de la fuga radiactiva desestiman ciertas radiaciones por lo que el nivel global de las mismas podría ser hasta un 20% superior a lo que se creía hasta ahora.

El comité ha analizado la radiación a la que estuvieron sometidos unas 25.000 personas que trabajaron en la central de Fukushima-1 desde marzo de 2011, fecha del desastre, hasta octubre de 2012 utilizando los registros proporcionados por las propias autoridades japonesas y ha llegado a esta conclusión, según recoge la agencia de noticias japonesa Kiodo.

Aunque el presidente del Gobierno español, Mariano Rajoy, calificase como "infundado" el temor sobre la zona -aunque el equipo que lo acompañaba medía el nivel de radiactividad con un contador Geiger- la crisis de Fukushima parece aún lejos de su resolución. El pasado 8 de agosto, el Ministerio de Economía, Comercio e Industria de Japón reveló que diariamente se vierten al subsuelo 1.000 toneladas de agua desde la central nuclear, de las cuales unas 300 contienen sustancias altamente radiactivas que llegan al océano Pacífico.

Desde entonces, las fugas de agua radiactiva no han cesado y han hecho que en el último mes los niveles de radiactividad en Fukushima-1 se hayan disparado hasta picos de 200.000 becquerelios por litro, capaces de matar a una persona.

La Autoridad Reguladora de la Energía Nuclear, por su parte, ha decidido elevar del uno -que indica una "anomalía"-- al tres --que indica un "grave incidente"- el nivel de alerta por las fugas de agua radiactiva desde Fukushima-1. Además, la Agencia Internacional de la Energía Atómica (AIEA) ha expresado su preocupación por las fugas de agua radiactiva desde Fukushima-1 y ha ofrecido al Gobierno de Japón su ayuda para resolver este problema.

La Empresa de Energía Eléctrica de Tokio (TEPCO), que gestiona la planta, sospecha que las fugas radiactivas se deben al desgaste de la resina que une las placas de acero que forman los tanques en los que se almacena el agua contaminada de Fukushima-1, a pesar de que se trata de un compuesto especial, precisamente, para evitar la permeabilidad.

Si bien, ha admitido errores de todo tipo. Entre ellos, que los trabajadores se dejaran abiertas las válvulas que controlan la entrada de agua contaminada desde los reactores a los tanques, la ausencia de contadores en todos los tanques y las escasas patrullas alrededor de los tanques para comprobar que no hay fugas radiactivas.

Japón vuelve al plan del "muro helado"
En este contexto, el primer ministro, Shinzo Abe, ha anunciado que este mes pondrá en marcha un plan con un coste de 21.000 millones de yenes (160 millones de euros) que recupera la vieja idea de congelar el suelo alrededor de los cuatro reactores dañados de Fukushima-1.

Las pruebas de viabilidad comenzarán en el reactor cuatro, en cuyo subsuelo se construirá un entramado de tuberías a las que se inyectará cloruro de calcio a menos 40 grados celsius para congelarlas, encerrando una superficie subterránea de diez metros cuadrados.

Se espera que el "muro helado" esté operativo hacia el próximo mes de marzo. Si funciona, los operarios de TEPCO construirán otros alrededor de los reactores uno, dos y tres de Fukushima-1. El proyecto estaría completado hacia 2015.

Visita de la AIEA
La publicación de este informe tiene lugar apenas tres días antes de la nueva visita de los 16 expertos del Organismo Internacional de la Energía Atómica, que se producirá entre los días 16 y 21 de octubre y  se centrará en revisar los trabajos de recuperación en la accidentada planta nuclear, epicentro de la peor crisis atómica tras la de Chernóbil en 1986.

En este sentido, los técnicos evaluarán las medidas de rehabilitación y descontaminación iniciadas en octubre de 2011, siete meses después del devastador tsunami que provocó el inicio de la crisis, y se reunirán con diversas autoridades del Gobierno de Japón, incluyendo el Ministerio de Medioambiente.

Durante su visita, la misión de la AIEA visitará desde el miércoles 16 diversos centros e instalaciones de descontaminación de la prefectura de Fukushima, creados con el objetivo de eliminar la alta radiación en las zonas de exclusión en torno a la central, muchas de ellas aún abandonadas y aisladas.

La llegada del equipo, invitado por el Gobierno nipón y que examina las evoluciones en Fukushima varias veces al año, se produce tras dos semanas turbulentas en las que los técnicos de la planta han tenido que afrontar las duras críticas de la Agencia Nuclear de Japón (NRA), tras concatenar diversos errores críticos.

El peor accidente nuclear desde Chernóbil
Los problemas en Fukushima-1 se deben al terremoto y el tsunami que el 11 de marzo de 2011 arrasaron la costa de la prefectura japonesa, dando lugar al peor accidente nuclear de la historia, junto al de la central de Chernóbil, en Ucrania.

Fukushima-1 estaba preparada para un terremoto, ya que Japón se asienta sobre una falla, pero no para un tsunami, por lo que el azote del mar provocó varias explosiones de hidrógeno que hicieron que los núcleos de algunos de sus reactores se fundieran parcialmente.

Fukushima se prepara para el examen del OIEA

Un equipo de expertos examinará el lunes la situación de la planta tras unas semanas marcada por los errores humanos y las fugas radiactivas.

Los errores humanos y las fugas radiactivas en Fukushima de las últimas semanas han reabierto las críticas sobre la gestión de la crisis nuclear en Japón, a la espera de que un equipo de expertos del OIEA examine desde mañana la situación de la planta.

La misión de seguimiento de los 16 expertos del Organismo Internacional de la Energía Atómica (OIEA), que se prolongará hasta el próximo 21 de octubre, se centrará en revisar los trabajos de recuperación en la accidentada planta nuclear, epicentro de la peor crisis atómica tras la de Chernóbil en 1986.

En este sentido, los técnicos evaluarán las medidas de rehabilitación y descontaminación iniciadas en octubre de 2011, siete meses después del devastador tsunami que provocó el inicio de la crisis, y se reunirán con diversas autoridades del Gobierno de Japón, incluyendo el Ministerio de Medioambiente.

Durante su visita, la misión del OIEA visitará desde el miércoles 16 diversos centros e instalaciones de descontaminación de la prefectura de Fukushima, creados con el objetivo de eliminar la alta radiación en las zonas de exclusión en torno a la central, muchas de ellas aún abandonadas y aisladas.

La llegada del equipo, invitado por el Gobierno nipón y que examina las evoluciones en Fukushima varias veces al año, se produce tras dos semanas turbulentas en las que los técnicos de la planta han tenido que afrontar las duras críticas de la Agencia Nuclear de Japón (NRA), tras concatenar diversos errores críticos.

En concreto, desde primeros de mes se han producido hasta cuatro errores humanos que han provocado fugas masivas de agua contaminada, el apagón involuntario del sistema de reciclaje -vital para mantener en parada fría los reactores atómicos- o nuevos vertidos al mar.

El más llamativo se produjo a mediados de la semana pasada, cuando uno de los operarios se equivocó a la hora de cambiar una tubería del complejo sistema de reciclaje y derramó cerca de siete toneladas de líquido contaminado sobre seis de sus compañeros, en un incidente que se prolongó durante casi una hora.

Estas situaciones han provocado la reprimenda pública del regulador nuclear de Japón, que ha mostrado su preocupación ante lo que considera "negligencias" y errores "inaceptables", mientras ha solicitado que se empleen todos los recursos que sean necesarios para solventar el grave problema del agua contaminada en la central.

En este sentido, según cálculos del Ejecutivo, la planta vierte a diario una cantidad cercana a las 300 toneladas de agua radiactiva al mar que, unidas a las fugas desde los tanques de almacenamiento de líquido contaminado, supone el principal quebradero de cabeza para los más de 3.500 operarios que trabajan a diario en la central.

A pesar de que el operador de Fukushima, Tokyo Electric Power (TEPCO), ha incrementado los controles para medir la radiación en el puerto frente a la central y el océano, la agencia nuclear nipona confirmó la semana pasada que contarán, desde mediados de noviembre, con la ayuda del OIEA en la monitorización del mar.

Además, recientemente la operadora ha detectado un incremento de las sustancias radiactivas tanto en el agua de mar cercana a los reactores, como en la del puerto situado frente a la central. A pesar de que este aumento de la radiación se achaca a los trabajos en marcha para sellar el suelo con productos químicos, con el objetivo de endurecer el pavimento y evitar mayores filtraciones, las lecturas han alertado a los técnicos de la central ante el temor de que la contaminación se pueda propagar a mar abierto.

Fuente:
La ONU confirma que se ha subestimado la radiación en Fukushima, 13/10/13, La Vanguardia. Consultado 14/10/13.
Fukushima se prepara para el examen del OIEA, 13/10/13, Público.es. Consultado 14/10/13.

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