miércoles, 2 de noviembre de 2011

Mapa de inundaciones de la República Argentina

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Una parte importante del territorio argentino se encuentra expuesta al riesgo de inundaciones. La principal área de riesgo se extiende por el centro y el este del país, principalmente en las zonas bajas o con escasa pendiente expuestas a las crecidas de los ríos, como es el caso de la margen derecha del río Paraná y la cuenca del Salado del Sur. En estas zonas, el riesgo se ha incrementado en las últimas décadas debido a diversos factores, como la expansión de la superficie construida en las ciudades del área, lo que vuelve impermeable el suelo y facilita el escurrimiento del agua de lluvia hacia zonas más bajas y a la importante deforestación en la cuenca superior del sistema Paraná- Paraguay (Brasil) que provoca la crecida de los ríos ubicados aguas abajo.

En la costa del Río de la Plata, las inundaciones están asociadas al fenómeno meteorológico conocido como Sudestada, caracterizado por vientos persistentes, de regulares a fuertes, del sector sudeste, lo cual produce un aumento del nivel del río que ocupa las zonas bajas.

La Región Metropolitana de Buenos Aires, no escapa a esta situación, siendo cada vez más vulnerable a causa del Cambio Climático. Las inundaciones se producen por una concurrencia de factores, las intensas lluvias que provocan el anegamiento y desborde de los arroyos metropolitanos, que corren generalmente entubados por debajo de la ciudad y los fuertes vientos del sector sudeste que dificultan su escurrimiento al Río de la Plata. A estos factores naturales se suma el crecimiento descontrolado de la ciudad, la obsolescencia, insuficiencia y escaso mantenimiento del sistema de desagüe pluvial, el relleno y ocupación de franjas costeras que dificultan aún más el drenaje.

Entre los principales efectos o consecuencias de las inundaciones se destacan la interrupción de vías y medios de comunicación, el deterioro o la destrucción de viviendas y otros edificios, la pérdida de cultivos y la inutilización temporaria de los suelos agrícolas y su deterioro por la erosión hídrica, la salinización, la contaminación de las aguas, la proliferación de vectores de enfermedades y el consecuente riesgo para la salud de la población.

Los sistemas de alerta meteorológica se han ido afianzando, pero aún no hay cultura de suspensión de actividades ni de evacuación preventiva de ocupantes de zonas en situación de riesgo.

Fuente:
Subsecretaría de Planeamiento Educativo, Programa Nacional de Mapa Educativo, Inundaciones y sequías.

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