por Laura Rocha
La fatalidad que generó la fuga en la central nuclear en Fukushima a causa de un tsunami en 2011 en Japón, no cesa. El mar de los alrededores de la planta está cada vez más radiactivo. Según confirmó el propio operador, los niveles de radiación del agua son los más altos de los últimos dos años.
El operador de la central, Tokyo Electric Power (TEPCO), detectó un incremento significativo en los índices de radiación de muestras de agua de mar recogidas en uno de los pozos de observación cercano a los reactores.
Un portavoz de TEPCO confirmó que los datos muestran “alta densidad de tritio y estroncio” en ese punto de observación, en el que recogieron muestras de agua de mar de la zona del puerto situado frente a la central.
En concreto, en las muestras recogidas en la zona del reactor 2 se detectaron hasta 830 becquereles por litro de cesio 137, el máximo en dos años en este punto, y muy por encima de los 64 becquereles por litro registrado el día precedente.
TEPCO atribuye este notable incremento a la posibilidad de que unos trabajos para mejorar el pavimento en el lugar donde ocurrió una fuga con alta concentración radiactiva hace dos años hayan elevado las lecturas.
TEPCO está vertiendo cientos de toneladas de agua para bajar la temperatura de los reactores de la central y ha tenido problemas para contener el agua irradiada en la planta, que termina cayendo al mar.
En los últimos días además, un trabajador por error separó una tubería conectada a un sistema de tratamiento lo que provocó la liberación de siete toneladas de agua altamente radiactiva. Es el cuarto incidente de este tipo en apenas una semana.
Los técnicos de Fukushima inyectan a presión productos químicos en el suelo de la central entre los reactores y el mar para endurecer el pavimento y evitar más fugas de agua subterránea al océano, una labor que pudo mover la tierra contaminada y elevar los índices radiactivos del agua.
Hasta mañana se realiza un simulacro de accidente nuclear en Japón. Con este ejercicio se pretende comprobar la efectividad de la nueva normativa de prevención diseñada tras el accidente de Fukushima, con la que se ha ampliado el radio de acción de 10 a 30 kilómetros.
Según reveló la autoridad reguladora nuclear nipona (NRA en sus siglas en inglés), unas 3.300 personas participarán en el simulacro, entre los que se encuentran los residentes de la zona, los trabajadores de la central y funcionarios locales y gubernamentales.
Sigo insistiendo en que utilizar la energía nuclear para generación eléctrica sigue siendo muy riesgoso, especialmente en países como Argentina en donde la potencialidad energética con otras fuentes es fenomenal. Ojalá que estas experiencias sirvan para algo.
Fuente:
Laura Rocha, Fukushima, una triste lección que continúa, 12/10/13, Ecológico lanación.com Blogs.

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