martes, 8 de octubre de 2013

Advierten que el rompehielos de Greenpeace retenido en Rusia puede hundirse


El mecánico del barco, una de las 30 personas acusadas de piratería, pidió en una carta que le permitan revisar el barco "para evitar problemas graves".

El mecánico del rompehielos "Arctic Sunrise" de Greenpeace advierte en una carta difundida hoy sobre el posible hundimiento del buque anclado en la bahía del puerto ruso de Múrmansk, donde él y otros 29 activistas de la ONG están en prisión, debido al fallo de los generadores y de otros equipos vitales.

"Les pido que valoren la posibilidad de dejar que me encargue del barco para evitar problemas graves y, en el peor de los casos, su hundimiento", dice la carta que fue leída por representantes de la filial rusa de Greenpeace en rueda de prensa.

El mecánico, el holandés Mannes Ubels, que ha sido acusado de piratería por el Comité de Instrucción de Rusia al igual que los otros 29 tripulantes del barco, asegura que el generador que alimenta de electricidad al barco dejará pronto de funcionar y con él los principales sistemas del "Arctic Sunrise".

Ubels advierte que si eso sucede, "el barco no tendrá sistemas de señalización de averías" y que "las filtraciones de agua en la sala de máquinas no dispararán las alarmas".

"Nuestro barco ha sido apresado y se encuentra bajo su zona de responsabilidad (...), como mecánico jefe del barco, es mi deber advertirse sobre posibles riesgos", señala.

Ubels asegura que si no se toman medidas con urgencias, el daño será irreparable, y el buque tendrá que ser reparado, lo que supondrá un alto costo para Greenpeace.

"Según los especialistas de Greenpeace, no se descarta que el buque se hunda. Uno de los generadores se ha parado. El segundo puede pararse, si en el barco no hay personal cualificado", dijo Dmitri Artamonov, activista ruso de la organización ecologista.

En caso de hundimiento, en la bahía de Múrmansk se verterían 200 toneladas de diesel.

Gestiones de Holanda
El Ministerio holandés de Asuntos Exteriores confirmó la pasada semana en Amsterdam que el responsable de la cartera, Frans Timmermans, ha iniciado el proceso de arbitraje basándose en tratados sobre el derecho del mar.

Timmermans, que ha abordado este asunto con su colega ruso, Serguéi Lavrov, busca la liberación de los 30 tripulantes del "Arctic Sunrise", entre los que figuran dos holandeses, mientras que el resto son de otras 17 nacionalidades. También están procesados dos argentinos, Camila Speziale y Hernán Pérez Orsi.

En respuesta, Rusia recordó el sábado a Holanda, origen de la bandera del "Arctic Sunrise", que se dirigió en varias ocasiones a su Gobierno para que atajara las acciones ilegales del buque, pero que éste ignoró los llamamientos.

Greenpeace calificó de "absurdas" las acusaciones de piratería, aduciendo que las acciones de sus activistas son siempre pacíficas, mientras el presidente del Consejo de Derechos Humanos adjunto al Kremlin, Mijaíl Fedótov, las calificó de infundadas.

Por su parte, Gazprom asegura que la protesta de Greenpeace no impedirá que las labores de extracción en la plataforma flotante comiencen a finales de este año, tras lo que espera convertirse en la primera compañía que comercializa crudo extraído del Ártico.

La justicia rusa rechazó el primer recurso para liberar a activistas Greenpeace

El tribunal regional de Múrmansk no dio lugar a la apelación contra la prisión preventiva de la médica del Arctic Sunrise; durante la semana analizarán los otros casos.

El tribunal regional de Múrmansk rechazó hoy el primer recurso de apelación contra la prisión preventiva dictada para los treinta activistas del rompehielos Arctic Sunrise de Greenpeace, acusados de piratería, entre ellos, dos argentinos.

La primera en saber que continuará en la cárcel, al menos hasta el próximo 24 de noviembre, fue la rusa Ekaterina Zaspa, médica del rompehielos detenido el pasado 19 de septiembre en el Ártico ruso cuando varios miembros de su tripulación trataron de encadenarse a la plataforma petrolífera Prirazlómnaya, del gigante Gazprom.

El tribunal de Múrmansk también decide hoy si continúan en prisión a otros dos de los activistas, el fotógrafo freelance Denís Siniakov, y el vocero de prensa de Greenpeace Rusia, Andréi Allajvérdov, mientras que sobre los demás recursos se decidirá a lo largo de la semana.

Dos periodistas del diario digital Lenta.ru, entre ellos la directora del medio, pidieron a los magistrados la liberación de Siniakov bajo su aval personal.

La semana pasada, la Justicia rusa presentó cargos formales contra los tripulantes por intentar encadenarse a la plataforma petrolífera y les acusó de piratería, un delito castigado en Rusia con penas de hasta quince años de prisión.

Entre los tripulantes del Arctic Sunrise hay dos argentinos, Camila Speziale y Hernán Pérez Orsi. También hay ciudadanos de Rusia, Estados Unidos, Gran Bretaña, Canadá, Italia, Ucrania, Nueva Zelanda, Holanda, Dinamarca, Australia, Brasil, República Checa, Polonia, Turquía, Finlandia, Suecia y Francia.

Tras la protesta junto a la plataforma de Gazprom en aguas del mar de Barents, el rompehielos fue apresado por la guardia de fronteras rusa y sus tripulantes detenidos y trasladados a tierra para comparecer ante la justicia.

El consorcio energético planea comenzar la producción de petróleo en esa plataforma en el primer trimestre de 2014, lo que, según la ONG, aumenta el riesgo de que se produzca un vertido de petróleo en un área que contiene tres reservas naturales protegidas por la propia legislación rusa.

Ayer, Sergei Golubok, que integra el equipo de abogados de la organización, reveló que los detenidos viven en condiciones inhumanas. Varios activistas detenidos "no tienen acceso al agua potable" y son objeto de una "videovigilancia permanente", incluso en los servicios, subrayó el letrado en una conferencia de prensa.

Para Rusia, el desarrollo del Ártico, una inmensa zona rica en hidrocarburos que aún no ha sido explotada, es una prioridad estratégica.

Cortocircuito Rusia- Holanda
En medio de una tensión bilateral entre Rusia y Holanda por la detención de ciudadanos holandeses y del Arctic Sunrise, con bandera de ese país, surgió un nuevo conflicto entre ambas naciones por un incidente con un diplomático ruso en La Haya, tras lo cual Moscú presentó una nota de protesta.

El vocero del Ministerio de Asuntos Exteriores ruso, Alexandr Lukashévich, indicó que el pasado fin de semana el ministro consejero de la Embajada de Rusia en La Haya Dmitri Borodín fue detenido en su vivienda bajo el pretexto de que maltrataba a sus hijos, una niña de cuatro años y un niño de dos.

Lukashévich indicó que en el apartamento de Borodín irrumpieron varias personas uniformadas y armadas, que esposaron y golpearon al diplomático delante de sus hijos, tras lo cual lo trasladaron a una comisaría en un vehículo policial. El vocero subrayó que todo esto se produjo después de que Borodín advirtiera a los policías de su estatus de diplomático.

Lukashévich indicó que, tras permanecer detenido casi toda la noche en las dependencia policiales, Borodín fue puesto en libertad "sin explicaciones ni disculpas".

"Este caso es una violación flagrante no sólo de las normas y reglas de las relaciones internacionales, sino también de los postulados de la Convención de Viena sobre la relaciones diplomáticas", recalcó.

Desde Indonesia, donde participó en la cumbre de la APEC, el presidente de Rusia, Vladímir Putin, declaró que Moscú espera de la parte holandesa no sólo explicaciones y disculpas, sino también que sancione a los responsables.

"Esperamos explicaciones y disculpas, así como que se castigue a los culpables. Nuestra reacción dependerá de cómo se conduzca [este asunto] por la parte holandesa", citó al jefe del Kremlin la agencia rusa Interfax.

Según Greenpeace, los activistas detenidos viven en condiciones inhumanas

Abogados de la ONG dijeron que no tienen suficiente agua potable ni pueden hablar con sus familiares.

Greenpeace denunció ayer que los 30 activistas de esa organización detenidos a finales de septiembre en Rusia tras intentar escalar una plataforma petrolera en el Ártico viven en "condiciones inhumanas". Entre los afectados se encuentran los argentinos Camila Speziale y Hernán Pérez Orsi, que permanecen arrestados en la ciudad de Murmansk.

Según Sergei Golubok, que integra el equipo de abogados de la organización, varios activistas detenidos "no tienen acceso a agua potable suficiente" y son objeto de una "videovigilancia permanente". En una conferencia de prensa en Murmansk, ciudad en la que se lleva adelante el proceso judicial, Golubok afirmó que "en algunas de las celdas hace frío y hay cámaras de video durante todo el día".

Algunos activistas están detenidos en Apatity, a unos 190 km de Murmansk, y son transportados a las audiencias a esta ciudad en furgones sin calefacción, indicó Golubok. "Nadie recibe cuidados médicos adecuados", añadió.

La situación de los activistas detenidos es especialmente complicada debido a que la mayoría (26) son extranjeros que no hablan ruso, subrayó el abogado. Por eso, no pueden rellenar un formulario en ruso para poder sacar dinero de su cuenta bancaria o simplemente pedir permiso a los vigilantes para abrir la ventana, indicó Golubok. "No pueden hablar con sus allegados por teléfono, ya que deben hablar en un idioma que entiendan los funcionarios de los centros de detención", agregó.

Los activistas fueron detenidos a finales de septiembre cuando un guardacostas ruso detuvo el Arctic Sunrise, un barco de Greenpeace, en el mar de Barents y sus tripulantes -entre los que había dos periodistas- fueron puestos en detención preventiva en Murmansk. La semana pasada, los 30 miembros del equipo fueron inculpados de "piratería en banda organizada", por lo que pueden enfrentar hasta 15 años de prisión. Rusia es un país muy celoso de su jurisdicción sobre amplias zonas del Ártico, donde prevé explotar una inmensa riqueza hidrocarburífera.

En la misma conferencia de prensa, Alexander Mukhortov, abogado de Peter Willcox, capitán del barco secuestrado, afirmó que "durante la detención de la tripulación se produjeron graves irregularidades. El buque fue abordado por hombres armados sin identificarse, que usaban máscaras y pistolas y apuntaban a las personas a bordo. Tomaron el control de la nave, confiscaron objetos personales y detuvieron a las personas sin que ninguna de estas acciones fuera documentada", denunció.

Por otra parte, Greenpeace confirmó que esta semana se realizarán las audiencias de apelación contra las detenciones de los activistas. La organización sostiene que las acusaciones de piratería son "absurdas" y aduce que las acciones de sus activistas son siempre pacíficas, mientras el presidente del Consejo de Derechos Humanos adjunto al Kremlin, Mijail Fedótov, las calificó de infundadas. En Rusia, el delito de piratería está penado con entre 10 y 15 años de prisión.

Por otra parte, se informó que el mecánico del barco, el holandés Mannes Ubels, visitó la embarcación y advirtió sobre los riesgos que corre la embarcación. "Dentro de poco, el generador de a bordo dejará de funcionar. El barco no tendrá un sistema de alarma para detectar fugas de agua en la sala de máquinas", dijo Ubels. "Según los especialistas de Greenpeace, no se descarta que el buque se hunda. Uno de los generadores se ha parado. El segundo puede pararse si en el barco no hay personal calificado", dijo Dmitri Artamonov, activista ruso.

El Ministerio de Asuntos Exteriores de Holanda, origen de la bandera del Arctic Sunrise, confirmó la pasada semana en Amsterdam que ha iniciado el proceso de arbitraje basándose en tratados sobre el derecho del mar.

Los argentinos detenidos
Llevan 19 días presos en Murmansk

Camila Speziale / 21 años
Es activista de Greenpeace desde hace 4 años. Vive en Caballito. Ésta fue su primera misión internacional

Hernán Pérez Orsi / 40 años
Es de Mar del Plata. Está casado con Margarita Malig y es padre de Julia, de un año. Es capitán de ultramar desde hace 2 años

No se cometió el delito de piratería

por Adrián Ventura

Rusia se mueve casi al margen de la legalidad: acusa a Camila Speziale, Hernán Pérez Orsi y a otros activistas de Greenpeace de haber cometido piratería, pero de la lectura de la Convención de las Naciones Unidas sobre Derecho del Mar, que aquel país firmó, surge que ninguno de ellos incurrió en ese delito.

Hugo Caminos, un jurista argentino que durante quince años fue juez del Tribunal Internacional de Derecho del Mar, afirma que los actos de estos activistas "no constituyen el delito de piratería, porque ese delito está previsto para otras situaciones".

El 19 de septiembre pasado, treinta activistas de esa ONG fueron apresados en el rompehielos en el que viajaban, tras una protesta en una plataforma petrolera de Gazprom. Su fin era denunciar el impacto ecológico de esa tarea en el mar de Pechora, una zona rodeada de reservas naturales.

Es importante recordar qué ocurrió para entender si hubo delito. El presidente Vladimir Putin había dicho que no lo hicieron. Pero la Corte del Distrito Lenin de Severomorsk, en Murmansk, los acusó de ese delito, que el director ejecutivo de Greenpeace, Kumi Naidoo, calificó de "un delito imaginario".

¿Qué es el delito de piratería, según la Convención de las Naciones Unidas sobre Derecho del Mar?:

Es un crimen internacional regulado en los artículos 101 a 107 de la Convención, un tratado internacional de 1982, firmado por Rusia.

El artículo 101 define qué es piratería: "Es todo acto ilegal de violencia, detención o depredación cometidos con un propósito personal, por la tripulación o pasajeros de un buque o una aeronave privada" contra otra nave o sus pasajeros.

De la lectura de esa norma surge que los activistas de Greenpeace no incurrieron en ese delito porque:

1) Tal vez la acción fue provocativa y podría ser una infracción de otro tipo, pero no fue violenta ni implicó la detención del buque ni fue depredatoria. Los activistas se expresaron y se retiraron.

2) Greenpeace, por definición, es una ONG que defiende causas de interés público. En este caso, protestaba contra la explotación petrolera del Ártico. Sus integrantes no actuaron por interés propio ni se apoderaron de bienes de las personas que estaban en ese lugar. No hubo pillaje ni robo ni saqueo. Actuaron en defensa del interés público.

El delito de piratería sólo debe aplicarse como fue definido.

Como la Convención de las Naciones Unidas sobre Derecho del Mar es de aplicación subsidiaria, la primera norma que se aplica es el código penal de cada país. La piratería, en Rusia, está penada con 15 años de prisión, igual que el artículo 198 del Código Penal Argentino. Pero aun cuando el Código Penal de Rusia sea más amplio que el artículo 110 de la Convención, no puede contradecirlo.

En suma, Rusia, al pretender aplicar ese delito a los activistas -que tratan de hacer sentir la presión internacional, algo que posiblemente no tenga mayores resultados- podría incurrir en responsabilidad internacional, y Greenpeace podría presentar una demanda ante el Tribunal Internacional de Derecho del Mar. Lo ideal sería, claro está, que mientras ello ocurre los activistas pudieran permanecer en libertad.

Adrián Ventura, No se cometió el delito de piratería, 08/10/13, La Nación. Consultado 08/10/13.

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