lunes, 7 de octubre de 2013

10 millones de pinos quemados: nafta para 2014

Los restos de los recientes siniestros en forestaciones de Calamuchita serán de alto riesgo para la próxima estación seca.

por Fernando Colautti

Un millón de pinos quedaron por el suelo en el valle de Calamuchita tras dos vendavales a fines de 2012. Sólo la mitad de esa madera fue retirada y procesada. El resto quedó ahí, y fue combustible que agravó el cuadro de los incendios de semanas atrás que arrasaron con 11 mil hectáreas de forestaciones de pinares, entre las 95 mil hectáreas quemadas en esta provincia en esos días.

Según la Cámara de la Madera de Córdoba, que agrupa a forestadores, aserraderos y fabricantes de esta provincia, esas 11 mil hectáreas de pinares quemados involucran unos 10 millones de árboles. Esa enorme masa, si no es retirada, será una carga de fuego impresionante para la estación seca de 2014. Como lo fueron ahora los pinos tirados por el viento, pero multiplicado por 10.

La madera quemada tiene valor comercial, por lo que por estos días empieza a ser retirada. Pero quedan tres meses antes de que se deteriore y la cantidad disponible es muy superior a la capacidad de extracción y procesamiento.

Habrá rebrote
“Hay que ver primero, luego de algunas lluvias, cuántos de esos 10 millones de pinos rebrotan. En algunos incendios se salva un buen porcentaje, pero en este caso es esperable que una alta proporción se pierda, porque fue fuego con llamas altas y en días de 40 grados de calor”, señaló a este diario el agrónomo Esteban Supán, personal técnico en Córdoba de la Dirección de Producción Forestal del Ministerio de Agricultura de la Nación.

Supán confirmó que los árboles que no rebroten “tienen tres meses, hasta diciembre o enero, para ser retirados con valor para comercializar”, aunque el precio tenga una depreciación respecto del tronco sano. Apuntó que “la capacidad instalada para cosechar, recibir y procesar madera en Córdoba tiene un límite”, por lo que sería necesario un operativo especial y mucho mayor si se pretende que no quede semejante carga de fuego en los campos serranos forestados. 

“Quedará mucha madera seca en bosques y sería importante darle destino; aprovechar lo que se pueda estos tres meses y luego crear un programa de limpieza”, opinó.

“Es demasiado”
Enzo Moriconi, director ejecutivo de la Cámara de la Madera de Córdoba, apuntó que los millones de pinos quemados “garantizan una fuerte actividad en los próximos tres meses”, pero admitió que “no hay capacidad logística” para retirar y procesar toda esa madera “en tan poco tiempo”. 

En Calamuchita hay unos 20 aserraderos en actividad (tres se quemaron por los recientes incendios). Arriesgó que podría extraerse “un 15 o 20 por ciento” de los troncos quemados.

Es ese enorme resto, más otros residuos forestales, lo que genera inquietud para el año próximo. Más, teniendo en cuenta el antecedente de lo que no se hizo con los troncos caídos en 2012.

Las forestaciones están en campos privados y son sus dueños los responsables de su mantenimiento y limpieza. Desde la Cámara de la Madera admitieron que hay numerosos propietarios que tienen forestaciones abandonadas, sin limpiezas, podas ni raleos. Pero insisten en que el Estado debería haber exigido la limpieza de esos campos tras los vendavales de 2012.

Ahora, refuerzan que aun más debería hacerlo antes de la estación seca de 2014, cuando los pastizales rodeen a millones de árboles secos no retirados.

La Cámara de la Madera solicitó una audiencia al Gobierno de Córdoba para avanzar en estos temas. “Hasta ahora no tuvimos respuestas”, apuntó Moriconi.

“Hay gente con bosque bien trabajado y otros que no. Pero el fuego no para: arrasa a uno y a otro”, apuntó Eduardo Valls, exdocente creador de la cátedra de Silvicultura (forestación) en la Universidad Nacional de Córdoba. Valls apuntó la necesidad de crear hacia adelante las condiciones -“hoy inexistentes”- para un tratamiento adecuado de los residuos forestales.

Desde cuándo y para qué

Los inicios. Por leyes nacionales, que tentaban con desgravaciones impositivas, se promovió en los años ‘70 y ‘80 las forestaciones para producir madera. En las sierras de Córdoba, sobre todo en Calamuchita, se sembraron unas 35 mil hectáreas con pinos.

Papel o madera. El plan original era fomentar la producción de celulosa para la producción nacional de papel. Pero no funcionó. Con el tiempo, los pinos tuvieron otro destino: la producción de madera. Y unos 30 aserraderos se montaron en Calamuchita. Quedan unos 20.

Mitades. Alrededor de la mitad de esos pinares fue trabajada con esos fines de producción forestal. La otra parte dejó de ser atendida por sus propietarios, sin raleos, podas ni extracciones.

En baja. De las 35 mil hectáreas con pinares de los años ‘80, en 2005 un censo relevó que había unas 19 mil. Por año, se extraen unas dos mil hectáreas para procesar. Pero la resiembra es mucho menor: unas 400 anuales. Ese déficit, más las tormentas y los incendios, han reducido la superficie hoy a no más de 11 mil hectáreas. Los empresarios del sector admiten que quedan pocos años de actividad para la industria de la madera en Córdoba, al menos con el volumen que hasta ahora tenía.

Comenzaron a sacar troncos para los aserraderos

Alejandro es camionero y trabaja para una empresa dedicada a retirar de campos forestados los pinos para los aserraderos.

En medio de su trabajo desde un pinar chamuscado por las llamas cerca de Villa Yacanto, contó que “en estos días hay mucha actividad” y que “apenas terminados los incendios se empezó a sacar madera, de los árboles caídos que no se habían levantado el año pasado y de los ahora quemados”. Apuntó que “son troncos que aún sirven, tienen valor, los usan”. Alejandro indicó que además de los contratistas habituales, se están sumando ahora, por esta nueva situación, camiones de empresas que chipean (despedazan) la madera para fabricar aglomerados en otras provincias.

Con años en la actividad, consideró que “es tanta la cantidad quemada, que se podrá sacar sólo una parte antes de que ya no sirva”, y precisó que hay laderas de montañas alguna vez forestadas que resultan inaccesibles. “En algunas no hay ni caminos; se plantó hace muchos años y ahí quedaron. Eso no creo que lo limpien nunca”, vaticinó.

Mientras, desde el Ministerio de Agua, Ambiente y Energía de Córdoba se informó que la Policía Ambiental comenzó una tarea de limpieza de bosques que por ahora se concentra en los campos vecinos a Villa Yacanto. Ese personal trabaja en la reducción de ramas de pinos con una máquina chipeadora, a la vez que se retiran árboles quemados.

Ahora que se quemó, regulemos

Hay 10 veces más árboles secos, listos para ser nafta en la próxima estación seca. ¿Tropezará Córdoba con el segundo tronco?

por Fernando Colautti

Si hay que buscar culpables de los incendios, no se la agarren con los pinares que visten -o vestían- miles de hectáreas de Calamuchita. Ahora, como desde que Córdoba era comechingona, hubo fuegos que quemaron sierras sin un solo pino. También es cierto, y no hay bombero que lo desmienta, que cuando el fuego alcanza forestaciones de pinares es más complicado, agresivo e impactante.

Dos informes publicados en La Voz del Interior, en abril y julio pasados, planteaban que del millón de pinos derribados en Calamuchita por dos tormentas en 2012, casi la mitad no había sido retirada y eso acrecentaba la carga de fuego, ante la inminencia de la época de riesgo de incendio. Finalmente, miles de toneladas de esa leña fue combustible en este septiembre.

Ahora, tras estos incendios cuyo costo ambiental impactará por largos años, quedan 10 veces más árboles secos, listos para ser nafta en la próxima estación seca. ¿Tropezará Córdoba con el segundo tronco?

Los campos serranos forestados son privados. A sus dueños les corresponde atenderlos para que no afecten a terceros. Especialistas en forestación y hasta las cámaras empresarias del sector estiman que al menos la mitad de esos propietarios los tienen en virtual abandono o sin mantenimiento preventivo. Eso mismo repiten, además, muchos lugareños que ahora cuentan que siempre pensaron que alguna vez “esto iba a pasar”. Hubo luces de alerta, que no se atendieron. Y el Estado no controló ni exigió a esos propietarios. ¿Lo hará ahora? 

Es hora -aunque otra vez tarde, y después de que los siniestros nos despiertan- de que se fije una regulación, y se haga cumplir, para una actividad forestal que lució, hasta hoy, descontrolada.

Otra historia, más grave aun, es la de los bosques nativos, claves para la sustentabilidad ambiental e hídrica de Córdoba. Cada ronda de incendios destruye algo de lo poco que queda y no se ve que, sobre las cenizas, haya estrategias serias de reforestación.

Fuente:
Fernando Colautti, 10 millones de pinos quemados: nafta para 2014, 06/10/13, La Voz del Interior. Consultado 07/10/13.
Comenzaron a sacar troncos para los aserraderos, 06/10/13, La Voz del Interior. Consultado 07/10/13.
Fernando Colautti, Ahora que se quemó, regulemos, 06/10/13, La Voz del Interior. Consultado 07/10/13.

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